Nos encontramos ante un momento en el devenir de las sociedades en donde han ocurrido cambios vertiginosos y avances portentosos en todos los órdenes de la vida, trayendo consigo la necesaria adaptación de todas las personas a esas revoluciones científicas, culturales, tecnológicas, económicas y en general a todas las nuevas formas de coexistencia social.
Cambios impresionantes con la sociedad del conocimiento, en la cual se tiene acceso desde la palma de la mano y un aparato de telefonía, a casi todos los datos, imágenes, situaciones y noticias que ocuren en el mundo en tiempo real, así como a innumerables formas de consumo cultural y recreación.
El vértigo que se está experimentando, ha acelerado nuestros ritmos de vida, al estar rodeados de creaciones y recreaciones practicamente de todos los procesos administrativos, de transporte, comerciales y hasta del encuentro virtual de "la pareja ideal" en universos reales o paralelos.
La educación como proceso social, me refiero a la que no está solamente conferida a las escuelas, no ha estado exenta de esta celeridad de cambios, dado que ahora encontramos todos los aprendizajes al alcance de un "googleo" o de cualquier plataforma especializada, incluso con una mayor efectividad de impacto motivacional auditivo y visual, con la comodidad de poderla adqurir en el lugar y la hora que se prefiera.
La acelerada movilidad de todos los cambios acontecidos en la educación ha inducido de manera casi forzosa a padres de familia, docentes, comunicadores y demás profesionales que laboran con material humano, a introducir elementos digitales aprovechando toda la inmensidad del espacio virtual.
En algunos casos ya han desaparecido, aún con toda la frialdad que esto representa, las figuras paternas, de maestros y maestras, compañeros de clase y de trabajo, así como los espacios físicos en aulas, hogares y sitios laborales; éstos han sido sustituidos por personajes ficticios y por el lugar virtual que el internauta prefiera.
Si alguien requiere apoyo psicológico o consejo moral, resulta muy sencillo tener conversaciones con personajes creados con inteligencia artificial que no regañan, escuchan sin demora a la hora que se quiera y aconsejan todo lo que se necesite para solventar cualquier situación.
En cuanto al apoyo y reconocimiento social, ya no es necesaria la convivencia cara a cara, dado que se logra a través de estar inscrito activamente en toda la gama de redes sociales existentes, buscando la mayor cantidad de "likes" hacia nuestra propia imagen, captada de la mejor y aveces truqueda manera, con tal de aparecer "bonitos" o interesantes ante todos, además de contarles con lujo de detalle todos los datos personales, sentimentales y hasta dónde y con quién te encuentras en tiempo real.
De la misma manera, ya no hay necesidad de asistir a la casa paterna para disfrutar del calor y cariño, al mismo tiempo que la mamá enseña cómo cocinar alguna receta que no se domine, dado que bastaría con consultar algún tutorial en la página más famosa de transmisión de videos, para llevar a cabo dicho platillo.
Del aprender a elegir de manera presencial los alimentos, enseres, ropa y demás implementos para la persona y el hogar, realizándolo en mercados o tiendas de conveniencia, se tiene ahora que aprender a hacerlo observando las páginas en internet correspondientes, incluido la virtualidad en la forma de pago.
Incluso, la elección y la relación de pareja, se ha virtualizado a grado tal que se ha cambiado los "cosquilleos" en el estómago, los latidos apresurados del corazón y los nervios naturales de ir, buscar y atreverse de frente a cortejar a él o a ella, por los procedimientos virtuales que estadísticamente te vinculan con quien sería el hombre o la mujer de tus sueños; incluso, en parejas ya establecidas, se llega a estar más tento y obtener mayor y mejor compañía en todo el contenido que ofrece un teléfono celular.
En las escuelas, no obstante, las ventajas que ofrece la cercanía y acompañamiento que brinda el estar en un ambiente físico grupal, ya existen cambios radicales, todos ellos tendientes a usar cada vez en mayor medida procedimientos no presenciales; si antes de la pandemia estaba prohibido el llevar y usar aparatos telefónicos en el aula, ahora es de lo más normal que se les solicite y se haga uso de ellos.
Los alumnos están entrando rápidamente a dominar dinámicas en las cuales, para ejecutar cualquier trabajo, tarea o investigación, basta con buscar en la internet el contenido, copiarlo y pegarlo, apropiándose en la mayoría de los casos de contenido de forma ilegal; incluso, ingresando a cualquiera de los chats de inteligencia artificial que existen, pueden solicitar la creación de un ensayo, poesía o cualquier producto que necesiten.
Cada vez es más frecuente, tomar clases y realizar trabajos en equipo a distancia, empleando las diferentes plataformas virtuales que para tal fin se han creado; teniendo a la vista formatos de verdad impresionantes, tal como se plantea ahora con los multiversos, en los cuales podrán asistir e ingresar a aulas virtuales, caracterizados con el avatar de su predilección e interactuando en tiempo real con sus compañeros y profesor, también ellos virtuales.
Para el caso de los profesores y profesoras, están paulatinamente desapareciendo con su presencia física, al tener ya, muchos de ellos, montadas sus clases en plataformas educativas y redes sociales; aunado a que, otra forma de desaparecerlos consiste en la no presencia voluntaria de alumnos en aulas físicas, prefiriendo la educación a distancia.
Frialdad y alejamiento social cual, si fuéramos máquinas o robots, es lo que estamos presenciando y en lo que todos los involucrados en cualquier acto educativo estamos experimentando.
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