Familia y escuela Capítulo 256: Educación, la película

A lo largo de la extensa producción cinematográfica y audiovisual en diferentes formatos y medios de difusión que año con año se presentan, premiadas o no, reconocidas o totalmente desconocidas, taquilleras o fracasos económicos; admiradas y vuelta a apreciar una y otra vez, aprendiendo en cada revisión algo nuevo y fantástico o, de plano, abucheadas y hasta maldecidas enfiladas hacia el olvido; seguramente el tema educativo aparece en cualquiera de las clasificaciones mencionadas.

Las películas sobre educación han tenido como centro de atención para el desarrollo de su trama los contextos históricos y culturales internacionales, latinos, pasando por las diferentes regiones locales, tanto urbanas como marginales y rurales; han tomado también las dinámicas y situaciones acaecidas entre alumnos, entre alumnos y profesores o solamente entre estos últimos; también se han desarrollado con los actores del plantel escolar y su interacción con el entorno: padres de familia, grupos pandilleriles, deportivos y más.

Seguramente permanezca en la mente de muchos alguna o varias de las películas educativas desarrolladas en ámbitos internacionales: “Al maestro con cariño” (1967), “El rector” (1987),   “La sociedad de los poetas muertos” (1989), “Ni uno menos” (1999), “Camino a la escuela” (2013), “El maestro” (2014), “La profesora de historia” (2014), “El gran día” (2015), “Él me llamó Malala” (2015),  “El buen maestro” (2017), “Una razón brillante” (2017), “Extraordinario” (2017), “Uno para todos” (2020), “Los buenos profesores”(2023), “Sala de profesores” (2023) y muchas más.

En el ámbito latinoamericano, tenemos diversas entregas: “Simitrio” (1960), “El profe” (1972), “Con ganas de triunfar” (1988), “Machuca” (2004), “De panzazo” (2012), “Educación en México. La realidad de las escuelas” (2012), “La educación prohibida” (2012), “El aula vacía” (2015), “El último vagón” (2023), “Radical” (2023), entre otras.

Pero las películas y series sobre el proceso educativo real, cotidiano y experimentado de primera mano, no se encuentran en una sala de cine o en una super producción que ha tenido la valentía de mostrar en una pantalla, plataforma de streaming o red social, alguna de tantas realidades; por el contrario, la gran película se encuentra en las experiencias que cada uno de nosotros ha tenido, enseñado y aprendido.

La educación, como ese proceso que se lleva a cabo en distintas realidades, contextos y situaciones, otorga desde cada uno de sus actores, bien sea alumnos, maestros y padres de familia, una cantidad de experiencias y situaciones vividas, como guiones dignos de una película; en todos y cada uno de ellos se viven situaciones de aventura, drama, éxitos y fracasos, aprendizajes asombrosos y finales de ciclos inesperados.

Bastaría con escribir la memoria y toda la serie de experiencias de cada profesor y profesora que en cualquier nivel educativo experimentó, los cientos de alumnos que estuvieron a su cargo, así como las diferentes situaciones laborales por las que tuvo que pasar como docente, incluyendo la minusvaloración de la profesión y lo difícil de sobrellevarla económicamente con los bajos salarios.

La multitud de situaciones personales que pusieron a prueba, no solo su capacidad profesional, sino humana, al apoyar a decenas o cientos de alumnos, algunos desde el otorgarles dinero para que obtuvieran alimento y a otros desde fungir como su papá o mamá y hasta su psicólogo o abogado que les aconsejaba qué hacer en caso de depresión, angustia y hasta el liberarlos de las situaciones agobiantes del maltrato y abuso.

Para el caso de otros actores, el tener el registro del guion de la película acerca de la enorme tarea de ser papá o mamá, situación para la que nunca fuimos preparados; responsabilidad que va mucho más allá del cambiar un pañal a un bebé y se extiende hasta la titánica labor de educar, formar y guiar por y para la vida de nuestros hijos.

Es una película extraordinaria la vivida por los padres de familia, con los episodios de una serie que conjunta todos los elementos de una fabulosa producción, con escenas que van desde el cambiar el patrón de sueño que hasta antes se tenía y ahora pasar al modo de alerta constante y dormir a medias; el modificar y adecuar todas nuestras acciones, de forma tal que cada una de ellas resulte en una lección cotidiana y en tiempo real para los pequeños; resolver situaciones apremiantes de tipo económico, psicológico, cultural y todo lo que la vida en familia exige.

¿Qué decir de la película conformada al asistir como alumno a una escuela?

Sin duda que es toda una magna producción, una experiencia que se presenta diferente en cada persona, contexto y nivel educativo al que se asiste.

El llegar y ver ese personaje al frente al que llaman maestro o maestra, convivir con compañeros, todos ellos con diferentes en costumbres, ideas, tipos de familias, formas distintas de hablar, comunicarse y hasta de mirar; olores distintos, sensaciones que van desde el estar en un ambiente agradable entre todos ellos, hasta el percibir la presión y acoso de otros.

Tejer una trama de aventuras y heroicidades al escapar del grupo hostigador y violento que nos perseguía y llegar sano y salvo a casa, esperando el siguiente episodio; hasta el tejer esa maravillosa escena romántica en donde se encuentran las miradas con esa persona especial.

En efecto, la gran película educativa tiene su rodaje todos los días, en todos los lugares y con todas las personas; su filmación ocurre a veces sin que nos demos cuenta de que somos los actores principales hasta la muerte.

¿En qué escena va tu película?