Familia y escuela Capítulo 313: Las realidades alternas y los universos paralelos

Siempre ha resultado complicado hablar de la realidad, porque lo que es real para unos, para otros no lo es; es tan obvia la subjetividad que se presenta que, incluso lo evidente, objetivo, palpable y comprobable, al parecer de quien lo observa, tiene diversos y contrastables significados.

Lo bueno para algunos, otros lo consideran enteramente malo, incluso nefasto; lo percibido como hermoso y bien aventurado es malo, feo y hasta nocivo desde otra óptica; es por ello que la ciencia exacta se consolidó como esa verdad absoluta amparada por su generalización con la forma de comprobación y aplicación en todos los terrenos y tiempos.

Pero todavía, aún la realidad científica, ha sido desafiada por epistemólogos: un ejemplo es la famosa analogía de Karl Popper de los cisnes blancos ilustrada con su teoría de la falsación: por más cisnes blancos que se observen, no se prueba que todos son blancos, pero un solo cisne negro refuta la teoría. La ciencia, para Popper, progresa refutando teorías en lugar de confirmarlas (IA).

Si todo esto pasa con elementos de la realidad que se encuentran a nuestra disposición de manera presencial, objetiva y hasta comprobable, imaginemos el hecho de comenzar a hablar de otras formas de realidad que ocurren paralelamente a la nuestra.

Es por ello que desde hace no mucho tiempo se comenzó a hablar seriamente de otros planos en que se aseguraba que existen universos paralelos y las posibilidades de la existencia de realidades alternas, refiriéndose a elementos no terrenales.

Desde luego que esta idea ha estado en el terreno de la discusión científica, sobre todo desde el aspecto académico de la física y porque al referirnos a estos planos alternativos no necesariamente se hace alusión a la rama filosófica de la metafísica, mediante la cual se investiga conceptos como el ser, la existencia, la causalidad, el tiempo y el espacio para comprender qué es la realidad; tampoco se refiere a energías y seres fantasmagóricos que trascienden el tiempo y el espacio después de haber vivido terrenalmente.

Sin embargo, la búsqueda, generación y apertura de puertas dimensionales hacia realidades alternativas, ha existido desde hace mucho tiempo, mediante las prácticas realizadas por chamanes, brujos y hasta personajes con bases filosóficas y religiosas que, en estados de consciencia alterada, logran acceder a planos que les permiten observar cosas alternas a su realidad terrenal.

Ahora, las propias personas en la actualidad logran crear su propio universo paralelo; por un lado, para quien tiene ya inculcado mediante su educación y formación el ser innovador, creativo y generador de proyectos alternativos y no solo reproductor de ideas que alguien más impuso, ellos han creado su propia realidad alternativa con todas las formas en que la mente puede generar, crear y producir ideas, elementos e imágenes novedosas y hasta aparentemente imposibles de concretar en una realidad material, mediante el privilegiar el uso de su hemisferio cerebral derecho.

Por otro lado, las personas que cruzan por realidades difíciles y complicadas de superar, bien sea por las diferentes situaciones o problemas de distinta índole que no les permite llevar una vida social armoniosa y concordante con un bienestar personal o colectivo, llegan a tal grado de evitarla creando su universo paralelo mediante el engañarse a sí mismo abriendo puertas falsas por las cuales se escapan, bien sea mediante el consumo de diversas sustancias que les nublan la consciencia, les crean fantasías y los mantienen aislados, aunque sea por momentos.

De manera contemporánea, las diversas formas de interacción social, incluidas las actividades formativas en familias y escuelas, han sido testigos de la apertura a planos y realidades alternativas que los universos cibernéticos han creado al ofrecer las diferentes formas de comunicación, de difusión del conocimiento y de la creación de múltiples contenidos mediante todas las plataformas y medios digitales que la virtualidad permite.

Los multiversos han establecido los miles de maneras de apropiarse, crear e interactuar en realidades alternas, bien sea individual o grupal, en planos totalmente inmateriales, pero con la experiencia virtual tan “cierta” y cada vez más “cercana” a una realidad terrenal que, han brindado prácticamente a toda la población el acceso a estar en estos terrenos paralelos de manera activa dejando de sentir los pies sobre la tierra y navegar, flotar y viajar por esas autopistas cibernéticas.

El simple hecho de rehacer y reconformar al propio antojo nuestra foto o imagen de perfil en cualquiera de las redes sociales en las que participamos, es un ejemplo claro de la creación de nuestro propio universo paralelo, al proyectar, algunas veces totalmente falsa o retocada, la manera física con la que nos gustaría haber nacido, mostrándonos con una edad menor o mayor, con cabello rubio y tono de piel clara, con atributos que al poseerlos o no, nos interesa mostrar.

La apertura de esos planos paralelos, da también la oportunidad de confirmar y reafirmar la autoestima, al mostrar partes de nuestro cuerpo, lugares en donde estamos presentes, personas con las que nos reunimos, anunciar compromisos sociales y hasta sentimentales; dar a conocer la adquisición de bienes materiales como casas, autos, ropa y un sinfín de datos que incluimos en el universo que hemos creado, para que seamos reconocidos mediante esa virtualidad, porque de otra manera permaneceríamos inadvertidos.

La educación escolarizada es uno de los terrenos que más ha tenido el impacto de esta realidad alternativa virtual; ya no se necesita de un aula física, puesto que de manera automática es creada una virtual; existen ya proyectos declarados en internet en donde son generados lugares en los cuales se inscriben alumnos de todo el mundo interactuando y aprendiendo sobre el tema que los convoca, todo esto mediante el ingresar a ese espacio personalizado con el avatar o personaje creado que más prefiera cada alumno.

Ya cada vez va desapareciendo la figura del docente tradicional, y no solamente porque la Inteligencia Artificial (IA) lo ha suplantado al atender a los alumnos a quienes les contesta inmediatamente a una solicitud o búsqueda del conocimiento que se efectúa en una barra de consulta sobe algún tema; sino también porque los propios profesores la utilizan para consultar alguna duda o para realizar toda serie de trabajos abrumadoramente administrativos que los ocupan en su tiempo y espacio de actividades personales y familiares.

El universo paralelo existe también para aquellos que “sufren” de soledad y extravío, creando su propio universo al dialogar con “Alexa” o con el chat artificial de su predilección sobre los temas, consultas y consejos más triviales hasta los más íntimos, incluso para llevar a cabo la oración que su fe religiosa les otorga consuelo y esperanza; en otros casos, a manera de pareja, le confiesan a ese “otro virtual” sus deseos y sentimientos amorosos más profundos.

La educación, bien sea en casas, escuelas y todos los espacios de interacción social, tal parece que no se ha dado cuenta que desde hace mucho tiempo está siendo suplantada en sus espacios terrenales y que, en verdad, la existencia de los otros universos paralelos y realidades alternas existen y están avanzando a la velocidad de un click en un teléfono celular. 

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