Familia y escuela Capítulo 322: Evolución de los papás y docentes ante la cibernética educativa

Ya desde el siglo pasado se nos venía avisando de lo que, en un futuro próximo, la aparición e irrupción de aparatos, sistemas, tecnologías de la información y modelos cibernéticos vendrían a influir en todo el proceso de socialización, a grado tal que, no quedaría alguna acción cotidiana que no estuviera dependiendo de toda esta digitalización tecnológica virtual. La educación no era la excepción.

Desde películas futuristas, series animadas y de caricaturas en donde se mostraba de manera rudimentaria el uso de aparatos y sistemas de transmisión comunicativa y de datos; algunas donde se planteaban ya las realidades paralelas y apareciendo desde robots realizando labores domésticas, laborales de diversa índole o ejerciendo acciones policiales, hasta mentes cibernéticas rebasando la autoridad racional del hombre intentando rebelarse y dominarlo.

Todavía hasta antes del 2019, las sociedades y los distintos grupos de individuos y sus comunidades, contemplaban impávidos todo este proceso de tecnologización y virtualidad de sus actividades intentando, sin chistar, ni reflexionar sobre lo que se estaba viviendo, adaptándose lo mejor posible a todos esos cambios en su vida cotidiana.

Fue tan furtivo el avance de estas tecnologías que, en la mayoría de los casos, se contemplaban desde un inicio con asombro para posteriormente simplemente seguir la rutina con el proceso hacia su incorporación a la vida regular y sus acciones; es así que, como simple ejemplo, tenemos al teléfono conectado a un alambre, hasta que se tuvo la aparición de “enormes” aparatos de telefonía celular personal, que desde luego para ese momento eran formidables, hasta ir evolucionando a lo que ahora se reconocen, conectando al individuo al mundo con increíbles aplicaciones y herramientas las cuales han sido denominados con el apellido que solamente le pertenecía a los seres humanos: teléfonos “inteligentes”.

Y así fue transcurriendo el acontecer cotidiano incorporando aparatos, tecnologías y procesos automatizados en hogares, medios de transporte, formas de pago, comercio virtual, elementos para el hogar y en general en todas las áreas del acontecer social, hasta llegar a lo que definitivamente ha quitado el atributo que como humanos nos distinguía del resto del reino animal: el surgimiento de la Inteligencia Artificial (IA).

¿Qué paso con la educación ante este proceso “frío”, infalible y demasiado racional, fundamentado en la virtualidad y la cibernética?

Todo parecía transcurrir normal en las sociedades y sus sistemas educativos: introducción y aparición de nuevos adelantos tecnológicos, aparatos y aplicaciones virtuales causando cada vez menos asombro y su correspondiente absorción y aplicación en la vida escolar, hasta que, sin avisar, cayó la cubetada de agua fría; se filtró la noticia que como gran tsunami, comenzó a inundar rápidamente a todas las naciones del orbe: la aparición de una nueva cepa incontrolable denominada como el SARS-CoV-2 el coronavirus.

Esta pandemia llegó a modificar radicalmente el proceso educativo, a grado tal que se obligó a un confinamiento en los hogares y a su consecuente aislamiento; ante esta situación toda actividad social quedo paralizada ante el miedo, pero sobre todo el desconocimiento y la falta de información oportuna y veraz; la despersonalización con el uso obligatorio de mascarillas y, desde luego, aulas y escuelas vacías y el inicio de planes emergentes con la educación a distancia.

Por principio de cuentas recordemos que la educación es un proceso que se da en todos los lugares, tiempos y circunstancias y que solamente, el aspecto educativo formal, ha sido confinado a las instituciones escolares; por lo tanto, lo que se ha dado en llamar como: “Cibernética Educativa” aparece en todas las áreas en donde exista una interacción social, bien sea desde familias, escuelas, redes sociales y plataformas virtuales y en general en todos los espacios en donde se contacten los seres humanos.

“La cibernética educativa aplica los principios de control, retroalimentación y sistemas adaptativos al aprendizaje. Integra inteligencia artificial (IA) y plataformas digitales para crear entornos donde la interacción entre el humano y la máquina genera rutas de estudio personalizadas, optimizando la enseñanza y evaluación en tiempo real” (IESKA).

A partir del momento en que la educación se alejó, en aquellos tiempos, de los salones, escuelas y presencia física, se marcó un antes y un después en la ejecución de roles, puesto que todos los actores educativos, principalmente alumnos, padres de familia y maestros, tuvieron que asumir de manera precipitada, diferentes acciones, las cuales les eran desconocidas, además del escaso dominio que se tenía sobre esta cibernética educativa.

Acciones tales como: adquisición de aparatos telefónicos, computacionales y servicio de internet, se volvieron ahora artículos de primera necesidad, pero, además, también se generó la tarea de aprender a utilizar toda serie de herramientas tecnológicas, ingreso y navegación en plataformas virtuales educativas y hasta las más “sencillas” funciones de las aplicaciones de comunicación y transmisión de datos interpersonales; todo esto se volvió un imperativo educativo.

Este “empujón” que recibió la educación hacia un precipicio desconocido, despertó a la población al ingresar, de manera súbita a espacios virtuales, teniendo a maestros y padres de familia reeducándose, pero con la gran desventaja de no estar preparado y prevenido para su correcto uso y aplicación.

Sin embargo, esa evolución comandada por la cibernética educativa no terminó ahí, porque ahora tenemos, posterior a la pandemia, que se ha transformado y ha comenzado su liberación, logrando superar a la inteligencia racional, teniendo como principal aliado el uso del aparato telefónico “inteligente” y ha convertido en sus esclavos a todos aquellos que lo poseen y lo mantienen en sus manos; los seres humanos agarrados por el cuello y forzados a estar encorvados, agachados, rindiendo pleitesía, caminando sin rumbo por las calles como autómatas hipnotizados por sus contenidos y ahora en algunos lugares ya se ha prohibido legalmente el uso escolar de este aparato.

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