“…Se ha durado meses, incluso años para preparar esta misión interestelar; dada su importancia, se ha puesto toda la atención de los gobiernos de todos los países, haciendo ver como algo prioritario y necesario para asegurar el futuro de la especie humana…”
La educación y el proceso de educar ha sido una prioridad para todas las naciones; cobra importancia, no solo política, sino en todos los ámbitos, debido a la conformación sociocultural y de especialización para el desarrollo personal y laboral de sus habitantes.
De esta forma, se destinan años para llevar a cabo la preparación académica escolarizada y para la formación que se brinda en los hogares hacia sus integrantes.
“…Para la conformación de este viaje hacia las estrellas y debido a que está en juego la supervivencia de los humanos, no se ha escatimado en el uso de recursos: se ha invertido muchísimo dinero, infraestructura, asesoría especializada, elementos tecnológicos de punta, los materiales más innovadores y adaptables a cualquier contexto que se pueda presentar…”
En efecto, debido a la importancia que reviste para el futuro de la humanidad, la asignación de recursos para la educación ha sido recomendada en un 8 % del PIB en los diferentes países y, aunque no todos ellos lo han cumplido, la preocupación por hacerlo es patente.
En cuanto a recursos humanos, la formación y especialización de éstos ha sido una constante, sobre todo con la inclusión de las nuevas tecnologías y medios digitales para la enseñanza; reflejado también en los diversos hogares, con el acceso cada vez mayor a la información virtual y aparatos para su obtención.
“…Los antecedentes de estas misiones espaciales se remontan a los sueños fantásticos de Leonardo Da Vinci, julio Verne, Antoine de Saint-Exupéry y “El principito” y desde luego el mago – cineasta George Méliès; hasta que de manera real, el primer ser vivo fue enviado al espacio, la perrita Laika tuvo ese privilegio; desde entonces era cosa de tiempo, el pisar la luna, exploradores artificiales en marte y otros planetas. Sin embargo, el viaje que ahora se prepara es diferente, es vital y sin vuelta atrás…”
La educación como proceso siempre ha existido, desde que el hombre adquiere el carácter de “homo sapiens” las diferentes formas de enseñar y aprender se han manifestado, a veces de manera espontánea y en otras, con formas más elaboradas, bien sea en los primeros grupos o ya en familias establecidas.
Los antecedentes de lo que hoy llamamos “Escuela” en cuanto a su función de enseñar, se remontan al término latino: “schola” y éste del griego “scholé” que significaba ocio, tiempo libre; y es que, en efecto, el sentarse en un lugar exclusivo a solamente escuchar a alguien que tiene conocimientos era, comparado con las personas que trabajaban todo el día, realmente ocioso.
La educación y la enseñanza en hogares, escuelas y todos los lugares posibles, ha sido acompañada por los sueños fantásticos de grandes educadores, los cuales en cada cultura y en cada nación, incluso a nivel global, han imaginado a la educación como ese “gran viaje” y odisea que nos conduce a la consecución de la felicidad y perpetuación de la especie humana.
“…Al planear esta misión, tenemos muy claro que no podemos ir todos, solo enviaremos a quien estamos preparando para el viaje; igual de claro sabemos que, una vez que abandonen la base de lanzamiento, quedan libres para tomar sus propias decisiones y resolver con sus herramientas todos los problemas que se presenten; que podremos apoyarlos a distancia en algunas cosas, pero que literalmente estarán solos…”
Una vez que abandonen el hogar y la escuela, hijos y alumnos dependerán de sí mismos, no podremos estar ahí con ellos todo el tiempo; tendremos que confiar que, llegado el momento, la educación y formación recibida, deberá ser suficiente para que resuelvan adecuadamente cuando alguien les ofrezca alguna sustancia prohibida, cuando estén frente a un televisor, computador o celular y se les presenten escenas y temas nocivos y dañinos mental y físicamente; cuando deban tomar decisiones de su vida personal y más.
Podremos seguir en contacto esporádicamente con ellos, pero a la hora de enfrentar la realidad, su realidad, estarán literalmente solos.
“…Estamos casi listos, los hemos equipado y preparado con todo lo necesario; al repasar el objetivo de la misión galáctica, confiamos en que logren descubrir otras realidades y “mundos posibles”, elementos considerados vitales para que en las condiciones de amenazas actuales, de contaminación, calentamiento global y posibilidades de guerras nucleares, se logre el éxito y la sobrevivencia de la especie…”
Los fragmentos relatados de manera “novelesca” y su analogía con la importancia de la educación integral, no son una exageración; es una realidad que, además de estar presente en diferentes contextos y situaciones, resulta ser una de las soluciones que se deben tomar en cuenta para guiar y asegurar el futuro pertinente y deseable de nuestros hijos y alumnos.
No cabe duda que el educarlos y formarlos, resulta tanto o más complicado que el planear toda una expedición y viaje al espacio exterior; por lo que, tenemos la encomienda de prepararlos integralmente y de la mejor manera para esta misión.
Tenemos que darnos cuenta que solo somos la “plataforma de lanzamiento” desde la cual, ellos serán impulsados hacia la búsqueda de su futuro, el cual seguramente estará lleno de experiencias impresionantes e insospechadas y que su supervivencia dependerá de la formación que les brindemos.
Estamos listos, todo está preparado, comienza la cuenta regresiva: …3, 2, 1, ¡Despegue! ¡Allá van! Luminosos, hasta que se van alejando y ahora se confunden con una estrella más, en la libertad del espacio infinito.
Comentarios: gibarra@uaslp.mx