Capítulo 254: La educación enfila a los hombres hacia su libertad, pero ¿qué hacemos con ella?
Desde hace mucho tiempo se ha venido asegurando que la educación que reciben los seres humanos, bien sea obtenida por medio de la interacción social y sus grupos, tales como las familias, escuelas y hasta las redes sociales que de manera virtual reunen al mundo entero, son la clave para que cada individuo obtenga su libertad.
Se entiende a la libertad, no solo como ese derecho inalienable que, como se menciona en diferentes constituciones y leyes supremas de distintos países, se tiene por el simple hecho de ser ciudadano, opuesto a la esclavitud y a toda forma de discriminación; pero también es entendida como la base para hacer uso del libre albedrío al tomar decisiones argumentadas y razonadas sobre las acciones y rutas que siga la vida de cada uno, sin el perjuicio de terceros.
Se ha mencionado de diferentes maneras por distintos pensadores, doctrinas y teorías filosóficas: "Donde hay educación no existen clases sociales" "Solo la educación os hará libres" "Educación para el desarrollo social" "La educación propicia que alcancen sus propios sueños" "La educación como proceso complejo integrado por la disciplina, la instrucción y la formación para la obtención del objetivo final de una libertad integral" "Educación para el crecimiento y desarrollo personal" y muchas evidencias más que ratifican a este proceso como ruta hacia la obtención de la libertad.
Desde luego que la libertad es un derecho, pero también es una responsabilidad el ejercerla y hacer uso comprometido y proactivo de ella; hasta el momento, la mayor parte de actividades y acciones educativas hacen solamente la entrega de un cúmulo de conocimientos, técnicas, usos y costumbres y demás elementos formativos, cual si fuera un paquete evuelto, pero sin un manual o instructivo de uso; es decir, se educa y se forma liberando y alejando de la ignorancia a las personas, pero sin acompañar dicho proceso con la importancia del buen uso que debe hacerse del conocimiento obtenido.
¿De qué sirve la libertad si se vuelve a ingresar de nueva cuenta a otras prisiones?
¿Realmente somos libres? a este respecto decía eduardo Galeano:
"...bien se podría decir que presos estamos todos, quien más, quien menos. Los que están en las cárceles y los que estamos afuera. ¿Están libres los presos de la necesidad, obligados a vivir para trabajar porque no pueden darse el lujo de trabajar para vivir? ¿Y los presos de la desesperación, que no tienen trabajo ni lo tendrán, condenados a malvivir a los zarpazos? Y los presos del miedo, ¿estamos libres? ¿No estamos todos presos del miedo? Todos enrejados: ya hay plaza públicas rodeadas de rejas en algunas ciudades latinoamericanas, y están enrejadas las casas de todos los que tenemos algo que perder, aunque sea poco, aunque sea nada; yo he visto rejas hasta en algunos ranchos de lata y madera de los suburbios pobres..."
¿Qué hacemos con nuestra libertad? si aún estando conscientes que la poseemos, a la hora de elegir y tomar decisiones, de manifestar conductas y ejecercer acciones, muchas veces se hacen de una manera poco responsable y razonada, en primera instancia en contra de uno mismo y posteriormente con los demás; tomemos algunos casos:
Con todo y el etiquetado de productos alimenticios, se siguen consumiendo irresponsablemente, no obstante que se indican los sellos con el exceso de componentes nocivos; para el caso de las drogas legales, como es el consumo perjudicial del alcohol y el tabaco, aun con los avisos en donde se advierten los riesgos para la salud, incluyendo causal de cáncer y enfisema pulmonar, ya ni hablar de las drogas ilegales como el fentanilo y la muerte; y qué decir de las afectaciones provocadas por accidentes automovilísticos producto de conducir en estado de ebriedad.
¿Están ejerciendo responsablemente su libertad? aquellos que fueron educados en universidades internacionalmente reconocidas, quienes usando su "cuello blanco" eligen la obtención del dinero y su enriquecimiento ilícito fácil a través de actos delictivos y afectaciones a toda la población, estando en el mismo nivel que aquellos que sin haber obtenido grados académicos se unen a grupos delictivos.
¿Están verdaderamente libres? aquellos prisioneros de la navegación virtual en diferentes redes y aplicaciones, mediante los aparatos celulares y computadoras, obligados, en primera instancia, a enseñar como tarjeta de presentación su rostro manipuladamente bonito o cuerpo sexualizado, mostrándose para atraer a seguidores, quienes confirman con "likes" la estima de quien se muestra; o aquellos que consumen contenido morboso o todo tipo de noticias mayoritariamente alarmistas o falsas, incluyendo el consumismo en linea.
Inevitablemente tuve que recordar la siguiente historia de dominio público: " Ese día llegó el dueño del zoológico a hacer un recorrido para apreciar sus instalaciones: los leones, los changuitos, las jirafas... cuando llegó al lugar en donde se encontraba el oso blanco, quedó pasmado e impactado: ¡cómo era posible que ese magnífico animal estuviera en esas condiciones!; éste se encontraba dentro de una jaula de seis por cuatro metros, la cual recorría de manera por demás aburrido: seis pasos para un lado y cuatro para el otro, cuando se cansaba regresaba por su mismo camino; el dueño, inmediatamente ordenó que se construyera el mejor hábitat adecuado para ese hermoso ejemplar.
Cuando el nuevo espacio con lago, nieve de verdad, alimento en el agua y todos los implementos naturales necesarios estuvo listo, llegó el momento de su inauguración, estando presente el dueño, los trabajadores del lugar y muchísimo público que se había enterado de lo que estaba pasando; por lo que una grúa levató la jaula donde estaba depositado el oso, a su vez, éste se encontraba entusiasmado e impaciente por estar ahí, al momento de depositarlo, sus patas sintieron esa agradable sensación del suelo frío y sucedió: la jaula se abrió.
Al principio, estuvo en duda al ver la reja abierta, por lo que al dar sus primeros pasos hacia afuera lo hizo de forma insegura, pero por fin ocurrió: una vez que entendió que ya no había esos límites que la reja le imponía y darse cuenta de que tenía su libertad y podía decidir qué hacer y hacia dónde dirigirse, tomó su rumbo y fue entonces que comenzó a caminar seis pasos para un lado y cuatro para el otro y cuando se aburría regresaba por su mismo camino." Es cierto, la educación conduce hacia la libertad, pero no nos enseña el uso correcto de ella, porque hay personas que, aun estando libres, insisten en vivir dentro de otras prisiones.
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