¿Qué tiene que ver el
parlamento con la calle?
José María Aznar.
Otra ronda (pública) de validación de lo que será ya un hecho la Guardia Nacional, primero en la Cámara baja y ahora en la de Senadores con el acuerdo de la JUCOPO para llevar a cabo desde el pasado lunes, una semana de audiencias suscritas en parlamento abierto como forma de interacción entre ciudadanos y el poder legislativo. Hoy se debatirá sobre el tema de Federalismo y Seguridad Pública a cada ponente les darán diez minutos.
En las pasadas audiencias con los Diputados Federales se escucharon voces de verdad conocedoras de los tema de seguridad pública, seguridad nacional, constitucionalismo, inconvencionalidad, etc., sin que hubiera una sola posición a favor de la Guardia Nacional. Un parlamento abierto tiene o debe tener el significado de apertura primero y después de escucha de propuestas de los ciudadanos mediante un dialogo respetuoso y sobre todo de corresponsabilidad recíproca, pero de igual forma atender seriamente discrepancias del tema.
Los temas que se han tratado son de Constitucionalidad y Convencionalidad, Derechos Humanos, Fortalecimiento del Sistema Nacional de Seguridad Publica y mañana se concluye con Profesionalización, capacitación y uso de la fuerza en seguridad. Dudo que se enriquezca o que vaya a abonar en forma positiva en las reformas constitucionales de trece articulados que se pretenden para la conformación de la Guardia Nacional.
Sin una gestión sistémica de control de la inseguridad y la violencia, sin deslindar al ministerio público (fiscalías), sin prevención, sin la aplicación de la justicia y sin penitenciarismo; se seguirá en la mecánica estrictamente reactiva y represiva sin una auténtica instrumentación de un modelo que trascienda, inclusive, a la Cuarta Transformación.
El despliegue territorial de fuerzas armadas, reuniones de gabinete por zonas, cuadrantes chicos y grandes, zonas calientes, fronteras sin ley, etc., son parte de estrategias desde hace muchos años, no veo cómo se puede alterar el resultado haciendo siempre lo mismo, eran los mismos, son los mismos y serán los mismos, reciclados o no, en funciones distintas, pero son los mismos personajes que en el pasado y en el presente han estado al frente de responsabilidades de seguridad. ¿Por qué tendría que ser hoy distinto con una Guardia Nacional?
La Guardia Nacional en sí y por sí, no va a abonar a la descentralización de las instituciones de seguridad y sobre todo a la corresponsabilidad de competencias, ni mucho menos la inclusión de un sinnúmero de actores institucionales y sociales en los tres niveles que tienen y deben obligación legítima para con la inseguridad en sus regiones.
Con conceptos y doctrinas tan disímbolas en políticas públicas de seguridad, sin coordinación, planificación, financiamiento real, -no cacahuates-, y evaluación de resultados de la mano de organismos observadores ciudadanos, se ve complejo un cambio significativo en la inseguridad actual. Meterle velocidad a la conformación de una Guardia Nacional, es topar en las primeras curvas ¿y luego? Países con democracias consolidadas han transformado el federalismo de la seguridad pública a una seguridad ciudadana, nunca un centralismo de la seguridad, sin los componentes reconocidos internacionalmente de la integralidad, la multisectorialidad, la rigurosidad y la sostenibilidad-escalabilidad, para una metamorfosis de la gobernanza de la seguridad.
TAPANCO: “El Código de Justicia Militar permite que las autoridades militares sean las primeras en investigar cualquier delito cometido por soldados, inclusive antes de avisar a las autoridades civiles sobre casos que no son de competencia militar. Asimismo permite la continuación de investigaciones militares paralelas o separadas de las civiles por un mismo caso”. México está en tiempos de paz ¿no?, porque de una vez, ya que las fuerzas armadas tendrán injerencia en múltiples aspectos, se elimina el “fuero militar” por su inconvencionalidad. Una sugerencia de cuarta transformación.
Francisco.soni@uaslp.mx Twitter: @franciscosoni