Gasolinazo nuestro

"Las políticas económicas deben ser analizadas en términos de los incentivos que crean y no de las esperanzas que las produjeron".

Thomas Sowell, Basic Economics

El huachicol fiscal es un subproducto de una mala política económica. Existe por el alto precio de la gasolina en México en comparación con Estados Unidos, un país con el que tenemos una porosa frontera de 3,152 kilómetros. 

El expresidente López Obrador y la presidenta Sheinbaum presumen que en su gobierno no ha habido "gasolinazos", pero en realidad es porque siempre han mantenido precios excesivamente altos para los combustibles. Sus precios son el gasolinazo nuestro de cada día. 

Sheinbaum ha impuesto un tope máximo de 24 pesos por litro para la gasolina regular o Magna -aunque asegura que no es un control de precios- mientras que en Estados Unidos el promedio ahora, que los precios están altos, es de poco más de 18 pesos. Cuando el petróleo baja en los mercados internacionales, se reducen los precios de la gasolina en la Unión Americana, mas no en México. En enero pasado el litro de gasolina estaba en 11 pesos en Texas y 24 en México. Un margen tan alto de ganancia, 118 por ciento, genera enormes incentivos para el "arbitraje", esto es, la compra donde está barato y la venta donde es caro. 

Que haya un incentivo económico para cometer un crimen no elimina la responsabilidad legal de quien delinque. Quien realiza operaciones de contrabando para aprovechar este margen debe ser castigado. Pero estamos en una situación similar a la de la guerra contra las drogas. Como esta eleva los precios, crea incentivos para producir y vender. Por eso, para acabar con esta guerra el primer y necesario paso es despenalizar las drogas. 

El huachicol fiscal tiene un costo enorme para Hacienda. La Procuraduría Fiscal de la Federación ha calculado un daño de 600 mil millones de pesos anuales. La consultora PETROIntelligence estimó para 2024 una pérdida de 124,209 millones de pesos en IVA y de 52,960 millones en IEPS, un total de 177,169 millones de pesos. Sin embargo, que la gasolina en México tenga un precio entre 33 y 118 por ciento mayor al de nuestro principal socio comercial, provoca también daños a nuestra economía. No solo es injusto para los mexicanos, sino que vuelve menos competitiva la economía nacional. Una gasolina excesivamente cara aumenta todos los demás precios, disminuye la productividad, afecta el crecimiento económico y reduce la creación de empleos. Además, genera incentivos para el contrabando de combustibles. 

Cobrar un impuesto moderado a la gasolina, similar a los que se emplean en la Unión Americana, que no sea tan abusivo como el del gobierno mexicano, ayudaría a impulsar un mayor crecimiento de nuestra economía y permitiría subir la recaudación de manera natural, esto es, a través de una mayor prosperidad de los mexicanos. Ese impuesto moderado, por otra parte, eliminaría los incentivos perversos que hoy han generado las grandes operaciones del huachicol fiscal

Ahora bien, quizá nuestros políticos no quieran bajar el impuesto porque se benefician de las ganancias multimillonarias del contrabando. Aunque la fiscal Ernestina Godoy ha acusado al exgobernador Ernesto Ruffo de ser el mayor líder del contrabando de combustible en el país, la verdad es que los verdaderos capos del huachicol fiscal tienen que estar conectados con el gobierno federal, porque solo este controla las aduanas y las policías. Pretender que un pequeño empresario de Ensenada, gobernador de Baja California hace más de 30 años, controla el contrabando de combustibles en el país es claramente una gran mentira. 

Perpetua

Ismael "El Mayo" Zambada fue condenado a cadena perpetua. Había un acuerdo previo con el Departamento de Justicia por lo que seguramente ya es testigo colaborador. Dará a los investigadores estadunidenses información que les permita detener a los políticos que durante décadas le ayudaron a mantener sus operaciones criminales. 

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