A días de que el nuevo gobierno federal entre en funciones, se aprecia un escenario complejo, fluctuaciones en los mercados financieros, disminución del peso respecto al dólar, inquietudes de los sectores privados respecto a la forma en que se tomarán las decisiones, pero lo más importante, son las amplias expectativas ciudadanas. Como cualquier inicio habrá que ver como se establecen los pilares del mismo.
Es importante recordar que Andrés Manuel López Obrador, ganó las elecciones con 53.17% de votos y con un total de 30 millones 46 mil votos, y ha sido una de las elecciones en los últimos años con la votación más alta. Esto significaría que al menos los votantes estarían comprometidos con las políticas públicas que defina el nuevo gobierno y en colaborar con su gobierno.
Si tuviéramos capacidad de ver el futuro, podríamos suponer que a partir del día 1º. de diciembre del 2018, la situación del nuevo gobierno cambiaría en automático el escenario del país, pero siendo realistas esto no será así. El país continuará teniendo los mismos problemas, solo habrá que ver como se enfrentan estos por el nuevo gobierno. Desde la perspectiva ciudadana, es de gran importancia considerar el papel que jugaremos y me gustaría compartir con usted estimado lector una célebre frase de John F. Kennedy, No te preguntes qué puede hacer tu país por tí, pregúntate que puedes hacer por tú país.
Considero que es un buen momento en que debemos preguntarnos, desde la perspectiva ciudadana, ¿qué podemos hacer por nuestro país?, ¿qué podemos aportar y con qué elementos contribuiremos al trabajo de este nuevo gobierno?
Es decir, tenemos que trabajar bajo un ejercicio de autogestión. Este concepto de autogestión, se relaciona con la organización personal que debe tenerse para dar cumplimiento a objetivos individuales. Es una iniciativa individual y acción propia para alcanzar las metas personales o para alcanzar el éxito en algún emprendimiento.
Para poder autogestionar se requiere empoderamiento del individuo o persona, que propone nuevas formas de organizar su vida diaria en función del logro de sus objetivos. Este ejercicio de autogestión por lo tanto tendríamos que repensar desde la perspectiva ciudadana. Considerando algunos ejemplos: Si hay altos índices de corrupción, como tiene que ser mí conducta para no contribuir a esto. O si estoy haciendo un trámite y me piden recursos para hacerlo más rápido, como me manejo para evitar esto. Como voy a contribuir para mejorar la administración pública y el propio gobierno.
Por lo tanto, la autogestión refiere ciudadanos tomando decisiones, y además un aspecto emblemático que es la cooperación. Ya que en los procesos de autogestión todos somos iguales y nadie está encima de los demás, por lo que las decisiones se tendrían que tomar de forma colaborativa, si esto lo aplicamos a la administración pública tendría que ver con que los ciudadanos realicen propuestas y tengan la misma posibilidad de ingresar a la agenda pública y que sus propuestas formen parte del plan de gobierno.
Es importante clarificar que para ser autogestivos debe conocerse perfectamente cada una de las personas o individuos, es decir gobernarse a sí mismos. Ya que, si no me gobierno a mí mismo, como responderé o enfrentaré las expectativas que tengo respecto al nuevo gobierno. Quien no se obedece a sí mismo es gobernado por otros.
Martha Yalú Gutiérrez Mendoza /
POLÍTICA Y ADMINISTRACIÓN PÚBLICA