Historia-Decreto- Manifiesto

Entre las mareas y corrientes que Otis desencadenó hace ya 4 semanas, intento reconstruir -o reinventar – una historia que más que una investigación sobre hechos pasados pretenda construir una historia diferente para nuestro país.

Se dice que actualmente y a partir aproximadamente del año 2021, estamos atravesando la era de Acuario, acompañada de una serie de eclipses, tormentas solares y otros fenómenos “naturales”, que habremos de tomar en cuenta pues toda esta fenomenología tiene efectos en el comportamiento de todos los seres vivos de nuestro candente planeta que, dicho sea de paso, ha cambiado de padecer el calentamiento global a ser declarado como planeta en ebullición.

Dentro de este ecosistema que parece querer elevar su temperatura cada día y cada jornada, llenando de gases de efecto invernadero y quema de combustibles fósiles, vivimos los mexicanos que son los que de primera mano nos interesa hablar aquí. Ya no es necesario repasar encabezados de diarios y telediarios, tampoco de rescatar los memes o los tweets o X´s ,para ponernos en contexto de lo que la vida pública, la vida social y el sistema político está experimentando. Dejo a los que saben que nos hagan ese recuento.

Yo más bien, quisiera hacer historia a la inversa poniéndome a tono con la era de Acuario y en esa onda, escribir el futuro decretando una mejora para el mundo, pero sobre todo para México. Un decreto que no se quede en una onda levitando invisiblemente hasta que por arte de magia algo ocurra. Un decreto que se parezca más -quizá- a un manifiesto, de esos que hicieron los existencialistas o los dadaístas. Un manifiesto-decreto acompañado de las acciones necesarias para revertir el derrumbe que estamos experimentando. Un documento que registre responsabilidades de ciudadanos hartos de política demagógica con las que pretenden atragantar a todos los ciudadanos cada mañana durante tres horas de lunes a viernes.

Me gusta imaginar que esa historia que todavía no sucede pero que esperamos empiece a manifestarse por ahí del sexto mes del 24 contuviera lo siguiente: Una sociedad civil, responsable, formada en el valor del bien común, traducido esto en acciones tan sencillas como ceder el paso al peatón, hasta votar, no por el que regala dinero, sino por el que ofrece oportunidades de crecimiento. Una sociedad que se atreva a marchar o a disentir; una sociedad que experimente un gran sentido de pertenencia a su tierra y a su origen sin que esto se convierta en un nacionalismo de discurso hueco que sabe a petróleo mal vendido y mal procesado.

Pero como no es una historia personal que busca el final feliz de los cuentos que ya nadie lee, es necesario que esa historia la escribamos, la imaginemos y la echemos a andar muchos mexicanos a la vez. Me late que solo siendo “hartos fifis, chairos, raza o pueblo” nos alcanzará para que quede bien escrita como para que muchos más la quieran leer y hacer una similar.

La inercia que las mayorías han desencadenado solo puede detenerse y cambiarse con una energía inversamente proporcional y fuerte a la que nos enfrentamos como ciudadanos que no queremos que nos vaya bien solo a nosotros, sino a todos los que compartimos este hermoso suelo llamado México. Me gusta la idea de hacer historia juntos ¿quién se anima?