El Señor hizo la tierra.
No la Tierra, con mayúscula, sino la tierra. No escribimos “la Madre”. Escribimos, sencillamente, “madre”.
Luego hizo el agua, que es fuente de la vida, y su sustento.
Después hizo semillas: de arroz, maíz y trigo; de todo aquello que serviría para alimento diario de los hombres.
Y preguntó Adán:
-Señor: ¿qué otra cosa vas a hacer?
Respondió el Creador:
-No haré ya nada más. Yo hice la tierra, el agua y la semilla. A ti te toca hacer todo lo demás.
¡Hasta mañana!...