Hubiéramos preferido

Ahora resulta que según el presidente, en San Luis Potosí no pasa nada;  buscando no dejar en mal al gobernador potosino, se limita a repetir lo que dicen Carreritas y su séquito de angorinos palaciegos. Absurdo sería pensar que el presidente de la República, no se encuentra informado de lo que realmente ocurre en nuestro estado.

Desde luego que hubo reacciones inmediatas, como las de la diputada Beatriz Benavente, que se lanzó a la yugular del presidente, señalando que era un flojo con la agravante de ser incapaz de aceptar que el crimen organizado tiene de rodillas a su gobierno. Puede ser que tenga razón; pero ella, como buena vividora de la política, sabrá que la mayor parte de la responsabilidad, recae en los cuerpos de seguridad municipales y estatal, es decir, en los alcaldes y en el ejecutivo estatal. 

En todo caso, si tanto le indigna la situación en la cual el gobernador tiene al Estado, pues que por dignidad renuncie a su partido. Digo, muy molesta, pero sigue abrevando del mismo chiquero. 

Luego, Ramírez Konishi, airadamente lo tildó de gorrón, porque “llega a San Luis con las manos vacías”. Seguro el querubín esperaba que le trajera unos tlacoyos de haba, de esos que venden atrás de Palacio Nacional, o quizá unas postas de pejelagarto. Pero además, realiza unas analogías que, si tuviera un poco de materia gris, se daría cuenta que están equivocadas. Según él, la aprobación más baja del país, AMLO la tiene en San Luis Potosí. 

Queda claro que su popularidad no es la mejor, pues San Luis es tierra fifí, pero dónde deja a Chihuahua y a Guanajuato. Hay otros lugares antes que San Luis, desde luego, pero miren, eso de hablar porque tiene boca, pues debe ser una situación nada agradable.   

Ya que andamos en cuestiones de diputados indignados, Martín Juárez dice “hubiera preferido” que las pintas hechas sobre los muros del edificio anexo del Congreso, por feministas que se manifestaron a favor del aborto, las hicieran sobre mantas. Qué curioso, ¿no? creo que ellas y en general todos, hubiéramos preferido tener diputados más competentes; quizá micos, también, pero no de circo y con mayor decoro. 

Pues sí, el decoro no es lo de éstos; vean de nueva cuenta al diputado Pedro Carrizales, Mijis, para la banda y sus escándalos, quien fue notificado ayer en las puertas del Congreso, por una actuaria, que anda en pleitos de centavos, por el impago de una camioneta. No esa que anduvo presumiendo la semana pasada con su perfil de mara salvatrucha versión potosina, ésa seguro todavía la debe; no, otra que finalmente no compró tiempo atrás. Recién electo, dijo él.

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Pues sí, resultó que la autoridad universitaria resultó muy delicadita; al parecer no se puede opinar sobre la institución, ni realizarles crítica alguna a quienes la dirigen, porque eso implica atentar contra su autonomía. 

Parece ser que el señor rector tiene asesores muy parecidos a los de Andrés Manuel, de esos a los que les encanta hacerle al misterio del conejo, y no se da cuenta –o él también come zanahorias– pero no sólo se evidenciaron como intolerantes, sino también como insensibles al sentir de la sociedad potosina. 

Quizá queriendo equilibrar un poco el asunto, salió el ombudsman universitario, a decir que fueron cesados tres profesores de la UASLP, por cuestiones de acoso; ¿tres de cuantos que han sido evidenciados? Eso es nada, y mucho convendría profundizar en las relaciones académicas  que sostienen los acusados que no han sido sancionados, en sus áreas de trabajo.

La realidad es que la Universidad protege muchas anomalías que ocurren en su interior y nada dicen, fingen demencia, o –al igual que el presidente– se ufanan de estar dentro de un paraíso ajeno a cualquier mancha. Pero los tiempos cambian, y en poco nadie será intocable ni inobjetable, y quizá ni reelegible. 

Disfruten su sábado, gracias por la lectura.