I.-De la Soberanía Nacional

Su mofa “¡Uy... qué miedo!” No ayuda presidente, para dar respuesta seria y responsable a los reclamos de países amigos socios y vecinos con los que usted firmó el T-MEC., ni a alcanzar un resultado satisfactorio para México.

Según la información publicada en distintos medios nacionales, las empresas extranjeras que han invertido en México y planean seguirlo haciendo, miles de millones de dólares, SOLO están demandando, conforme lo permite el T-MEC, abrir una mesa de conversaciones para resolver sus inconformidades por el trato preferente que el gobierno mexicano le está dando a las paraestatales PEMEX Y CFE, e incumpliendo su compromiso firmado en el Tratado por los tres países, en el que se obligan todos a darle trato igualitario a las respectivas inversiones de los países asociados en el mismo.

Luego entonces no hay NINGUNA amenaza a la soberanía nacional. En lo absoluto. Solo están pidiendo que el gobierno mexicano cumpla su parte en el tratado. La retórica “chafa” del presidente, es tan solo demagogia, pura demagogia, como acostumbra hacerlo para distraer la atención de los mexicanos, de los asuntos que ciertamente, sí podrían considerarse como amenaza a la seguridad nacional, que es el empobrecimiento creciente del país y el de los mexicanos, su pésima estrategia de seguridad o falta de ella y las graves y crecientes fallas en los servicios de salud y en el sistema educativo que busca condenar a los niños y jóvenes de este país a una vida como las del sufrido pueblo cubano y el venezolano. 

Con un mínimo de honradez intelectual, ¿cómo puede el presidente de México afirmar que la SOBERANÍA de México está amenazada por las empresas internacionales energéticas que compiten con PEMEX y con CFE? ¿o cómo puede decir sin mentir, que esas empresas que operan de acuerdo a todas las normas legales que decidió establecer su gobierno en el T-MEC, están saqueando al país o que tienen ganancias ilegales, cuando cumplen con todas sus obligaciones fiscales? Por último, ¿Cómo puede él sí violar flagrantemente un tratado internacional que firmó, al restringir o limitar las operaciones legales de ésas empresas para favorecer a las desastrosas, quebradas, paraestatales que, cada año, acumulan pérdidas de millones de millones de pesos, que tienen que ser pagadas con el trabajo y los impuestos de los ciudadanos de este país?

Porque la soberanía de una nación como la nuestra, no puede depender de conservar a enorme costo a dos empresas que requieren subsidios altísimos para financiar sus pérdidas anuales.  He aquí la información reciente del Instituto Mexicano para la Competitividad, (IMCO) sobre los resultados de las dos paraestatales en los últimos cuatro años: 

(En miles de millones de pesos)

PÉRDIDAS DE PEMEX.- En 2018, 180.4; en 2019, 282.1; en 2020, 509.1 y en 2021, 224.4. 

TOTAL: En los últimos 4 años, PEMEX pierde UN BILLÓN (MILLÓN de MILLONES) 196,000 MILLONES 

CFE.- En 2018, utilidades por 61,600 millones; en 2019, utilidades por 25,700 millones de pesos; 

En 2020, Pérdida por 86,000 millones y en 2021, pérdida por 95,400 millones de pesos.

TOTAL CFE reportó en los cuatro años, descontando dos años de utilidad, 93,700 millones de pérdida, notándose que los peores resultados se obtuvieron ya con el gobierno de la 4T.

Estos no son “otros datos,” son los que reportaron las dos empresas en sus estados financieros, son datos duros y verificables por cualquier persona a través de Internet.

Entre las dos empresas, en solo 4 años, las dos empresas suman pérdidas por UN MILLÓN DE MILLONES, DOSCIENTOS OCHENTA Y NUEVE MIL SETECIENTOS MILLONES DE PESOS.  

Con éstos pésimos resultados financieros, ¿Pueden ser PEMEX y CFE empresas que contribuyan al bienestar de los mexicanos, a su prosperidad y por ende a la soberanía de nuestro país? ¿No será, por el contrario, que empobrecen al país y a sus ciudadanos, haciéndonos más y más dependientes y menos soberanos?

II.- DE LA AUSTERIDAD REPUBLICANA

A LA “POBREZA FRANCISCANA” 

Este presidente, ya no nos queda duda, quiere dejar convertido a México al fin de su mandato en un país de pobres. Así, como está la Cuba actual que desde hace muchos años mantiene a su población en los límites extremos de la pobreza, pero con una élite gubernamental viviendo en la abundancia de bienes y riquezas. Ya lo advirtió en sus patéticos derroches de demagogia mañanera:  Quiere que el país pase ahora de la austeridad republicana a la “pobreza franciscana” y durante sus tres y medio, casi cuatro años de ostentar el poder, nos ha venido repitiendo una y otra vez, que deberíamos conformarnos con un par de zapatos y una vivienda de 4ª para ser felices. Como a los ciudadanos cubanos, que por la vía de la opresión y la amenaza se les mantiene en la miseria. 

Ha venido dilapidando la riqueza nacional durante ya casi cuatro años, desde que EPN, de hecho, le entregó el poder, al día siguiente de la elección y empezó a advertir que destruiría el nuevo aeropuerto de la ciudad de México, tirando a la basura, desde el inicio de su desgobierno, más de 150 mil millones de pesos que ya estaban invertidos o en contratos que se cancelaron a un costo enorme. Y, ya lo sabe usted, el empobrecedor desperdicio de dinero que han sido sus obras faraónicas, (Tren, Refinería y AIFA), que no han rendido ni un solo peso para mejorar la vida de los ciudadanos. 

Entonces, ¿Tiene algún sentido que el presidente nos pida pasar a la “pobreza franciscana”, cuando derrocha la riqueza nacional, vive en un Palacio con 150 sirvientes a su servicio y sus hijos hacen una vida de ricos habitando mansiones en el extranjero y viajando con lujos a lugares de alto costo? ¿O cuando algunos de su círculo más cercano muestran una repentina prosperidad, como lo ha documentado ya Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad?