Decía Sócrates que más valía no abrir la boca si lo que se iba a decir no era cierto, bueno o, al menos, útil. Muchos años más tarde, Jim Morrison planteaba ante los medios de comunicación norteamericanos su "Teoría del cero absoluto", que consistía en dar un giro de 180° en algún momento de su vida para cambiarla radicalmente y empezar desde abajo con una nueva identidad: "Hoy me ves como una fugaz estrella de rock an roll, mañana tal vez despierte en África con un nuevo nombre y decida pasar el resto de mis días cazando leones".
ABBA, la legendaria banda de pop sueco, sacudió al mundo entero con la noticia de su regreso. La reaparición de los intérpretes de himnos generacionales como "Don´t shut me down", "Under Attack" y "Mamma Mia" pareciera estar cimentada en estas dos teorías.
El regreso de ABBA es cierto, es bueno y es útil como los filtros de Sócrates lo requieren. Del mismo modo el retorno de la banda después de cuarenta años del lanzamiento de su último material es, sin duda, un volantazo drástico que hace honores al cero absoluto de Morrison. Una banda de rubios septuagenarios que parecían estar condenados al retiro deciden regresar a la industria musical después de cuatro décadas de silencio. Seremos testigos de una de las reuniones musicales más esperadas en la historia de la música popular contemporánea.
Tener de vuelta a Abba es positivo desde cualquier ángulo que se le quiera ver. En primer lugar es digno de aplauso que el cuarteto haya decidido regresar con un álbum inédito. Es un patrón constante que las bandas de antaño anuncian con bombo y platillo su glorioso retorno pero, a final de cuentas, lo hacen con un "Greatest Hits" repleto de éxitos refritos que, en el mejor de los casos, vendrá acompañado de un mediocre sencillo inédito para cumplir con las expectativas de los melómanos.
A estas alturas de la vida y de su carrera musical, Abba no tiene que demostrarle nada a nadie. Se comieron al mundo de una sola mordida, supieron lo que es estar en los cuernos de la luna y tienen una sólida base de fans en prácticamente cada rincón del planeta tierra. Ahora tienen la libertad absoluta de poder crear nuevo material impulsados por el simple amor a la música.
Es cierto que debe existir un jugoso contrato con bastantes ceros, los integrantes de la banda seguramente cerrarán el año con unos cuantos millones de dólares en sus cuentas bancarias. Pero también es una realidad que, aunque no hubieran decidido lanzar este nuevo álbum, los cuatro rubios setentones y las próximas generaciones de sus descendientes bien podían seguir viviendo cómodamente con las regalías que produce "Dancing Queen" mensualmente.
El dinero no es el motor que condujo a ABBA a componer nueva música. De hecho desde el momento de su separación han rechazado múltiples propuesta millonarias para su reencuentro. Es hasta ahora, cuando parece que el planeta tierra nos erradicará de su superficie en cualquier momento, que una de las bandas más icónicas de todos los tiempos decide que aún tiene algo más que decirle al mundo.
Este épico retorno no solamente estará acompañado de un nuevo álbum. También convertirá a ABBA en una de las bandas pioneras en la nueva modalidad de conciertos virtuales. El mundo entero podrá disfrutar próximamente de un concierto con los llamados "ABBA-tars", diseños virtuales de los integrantes del grupo creados con los rasgos físicos característicos del pico de su juventud.
ABBA ha regresado con su nuevo disco titulado "Voyage", han vuelto para poner orden en una lastimada industria musical, en un mundo que se ha olvidado de las propuestas musicales sustanciosas que perduran por décadas. ABBA está de vuelta porque simple y sencillamente aún hay mucho más por decir.