In-D: Batres y "Los extraños" serán todo, excepto extraños

Podemos comenzar por plantear algo de vital importancia. Existe una diferencia enorme entre permanecer y trascender. En la música, como en tantas otras disciplinas artísticas, acumular años de trayectoria no representa necesariamente una virtud.

El dicho popular lo enmarca de manera perfecta: no es lo mismo trabajar duro que durar en el trabajo. Hay quienes llevan décadas haciendo exactamente lo mismo, repitiendo fórmulas y confundiendo la perseverancia con la evolución. Pero también existen músicos para quienes el paso del tiempo significa una oportunidad permanente de exploración, aprendizaje y crecimiento.

Es en este segundo terreno donde vale la pena detenerse a observar el recorrido de Batres, músico potosino que recientemente presentó «Los Extraños», un sencillo que nos ofrece el pretexto perfecto para hablar de algo que va mucho más allá de una canción.

Para comprender la relevancia de este lanzamiento es necesario mirar hacia atrás. Carlos Batres ha formado parte de proyectos como Evola, agrupación vinculada al rock alternativo, y Azul Lorette, propuesta que ha explorado territorios musicales que van del indie a la electrónica.

Estos antecedentes hablan de un músico que ha transitado por distintas inquietudes creativas y que, lejos de conformarse con haber construido una trayectoria, continúa buscando nuevas formas de expresión.

No se trata simplemente de mantenerse vigente por simple obstinación y otra muy distinta es hacerlo procurando que cada nueva etapa tenga una razón artística de existir. La permanencia merece atención, sí, pero cuando viene acompañada de calidad, inquietud y evolución, merece algo todavía más importante: reconocimiento.

Tenemos que aceptarlo. Hay una deuda que los medios de comunicación potosinos tenemos pendiente con nuestra propia escena musical. Durante años hemos tratado a los músicos independientes como si fueran eternos principiantes, independientemente de su experiencia, talento o trayectoria.

Basta escuchar algunas de las entrevistas que habitualmente se realizan a las bandas locales para encontrar el mismo cuestionario reciclado hasta el cansancio: ¿por qué se llaman así?, ¿quiénes integran la banda?, ¿qué instrumento toca cada uno?, ¿de qué hablan sus canciones?.

Son preguntas que, en muchos casos, podrían responderse con una investigación digna antes de encender el micrófono y comenzar la entrevista. ¿No sería más interesante preguntar por sus decisiones compositivas, sus procesos de producción, sus influencias o la evolución de su lenguaje musical?

Lo digo también desde la experiencia de haber estado del otro lado, siendo el entrevistado en lugar del entrevistador. Resulta frustrante dedicar años al desarrollo de un proyecto artístico para terminar sentado frente a alguien que apenas conoce su nombre. No se trata de exigir reverencias ni de convertir cada lanzamiento independiente en una obra maestra por decreto.

Se trata de ejercer el periodismo cultural con el mismo rigor que presumimos cuando entrevistamos a un artista consagrado. La música hecha en San Luis Potosí no necesita condescendencia, necesita interlocutores preparados, críticos capaces de distinguir sus virtudes, señalar sus debilidades y colocarla dentro de una conversación artística verdaderamente seria.

Hemos construido, además, una paradoja particularmente cruel: no le damos espacio a un músico porque todavía no ha conseguido suficiente reconocimiento, pero difícilmente conseguirá ese reconocimiento si sistemáticamente le negamos los espacios que podrían ayudarlo a construirlo.

Así funciona el círculo vicioso de una escena que produce talento, pero que encuentra enormes dificultades para convertirlo en patrimonio cultural compartido. Mientras tanto, seguimos dedicando páginas, micrófonos y titulares a fenómenos musicales que ya cuentan con poderosas estructuras de promoción, como si nuestra única responsabilidad fuera amplificar lo que el público conoce de antemano.

«Los Extraños» representa una oportunidad para romper, aunque sea modestamente, con esa dinámica. No porque Batres necesite que alguien le conceda legitimidad, sino porque su recorrido merece ser examinado con seriedad. Una escena musical no se fortalece únicamente con buenos músicos; también necesita públicos curiosos, espacios de difusión y periodistas dispuestos a escuchar antes de preguntar.

Tal vez sea momento de entender que nuestra responsabilidad, como medios de comunicación, no consiste solamente en informar qué artista viene de visita a San Luis Potosí, sino también en descubrir qué está sucediendo musicalmente a unas cuantas calles de nuestras redacciones.

Puede que el problema nunca haya sido que en San Luis Potosí faltaran músicos interesantes. Quizá lo que nos ha faltado, durante demasiado tiempo, es aprender a escucharlos.

Festejo que hoy en día exista gente valiente que, a pesar de todo, sigue teniendo la curiosidad artística de sentarse a inventar nuevas canciones. Celebro que tengamos una riqueza musical tan basta y que Batres sea uno de esos personajes dispuesto a dejar una valiosa aportación musical para nuestra ciudad.

"Los extraños" de Batres ya está disponible en todas las plataformas de audio y, seguramente, seguiremos escuchando mucho más acerca de uno de los proyectos musicales mejor aterrizados de nuestra escena. Escuchar o dejarlo pasar es responsabilidad nuestra. Mejor dele play.