Incendio de un río

En el año de 1952 se dio una de las primeras alertas que nos informaba de lo mal que estábamos actuando ecológicamente por la preponderancia de la ECONOMÍA SOBRE LA ECOLOGÍA y sucedió en la principal economía del mundo, es decir nuestros vecinos del norte, los EU. Dicha alerta fue el incendio del RÍO CUYAHOGA, que atraviesa la capital de OHIO, es decir la ciudad de CLEVELAND, y es el primer registro que se tenga del incendio de un río debido a su alto grado de contaminación por desechos de la industria petrolera y automotriz principalmente. Pero como siempre sucede con nuestra CORTA MEMORIA, pronto se olvidó el suceso hasta que se repitió con mayor intensidad el día 22 de junio de 1969, mismo año en que el hombre llegó a la Luna; es decir, en 17 años no se hizo nada para remediarlo. Sin embargo, los medios de comunicación cumplieron con su papel concientizando a la población de la gravedad ecológica que significa un río incendiándose, ya no un campo o un bosque o una ciudad sino el incendio de la propia agua de un río.

Como siempre, y atendiendo a la universal 3ª Ley de Newton: “A TODA ACCIÓN CORRESPONDE UNA REACCIÓN DE IGUAL MAGNITUD Y DE SENTIDO OPUESTO”, el incendio generó una gran indignación y una toma de conciencia ecológica en gran parte de la población y provocó la creación de la EPA en ese país, que es el equivalente de nuestra SEMARNAT, y tres años después, en 1972, a la creación y aprobación de la LEY DE AGUA LIMPIA de EU, que en este 2022 cumple 50 años de funcionamiento en nuestro vecino país.

Antes de este incendio inclusive se llegó a catalogar el avance de la economía de la zona en función de la cantidad de contaminantes que fluían por el río. Existen fotografías y evidencia de las manchas de solventes y petróleo en el río junto con cadáveres de animales y peces que morían por miles. Y la gente que por accidente caía en el río era inmediatamente hospitalizada. La revista NATIONAL GEOGRAPHIC publicó un artículo denominado: “NUESTRA CRISIS ECOLÓGICA “. Con la creación de la EPA en 1970 se inició un programa de restauración del río y 15 años más tarde los habitantes pudieron nuevamente pescar, navegar y nadar en el río. Pero en el año 2018 se descubrieron muchos contaminantes en los sedimentos del río que se almacenaron durante los 100 años que el río fue utilizado como vertedero por las industrias en general.

A pesar de lo anterior, la ley sigue siendo atacada jurídicamente por industrias que no están de acuerdo en pagar los costos por no contaminar las aguas. Se estima que por lo menos el 50% de los afluentes de los ríos principales de ese país tiene al menos un contaminante que rebasa los límites que permite la legislación actual. Lo anterior sucede debido a que los afluentes pequeños así como miles de hectáreas de humedales, que son los que conforman los grandes ríos navegables, no cuentan con la protección legislativa que protege a los ríos suficientemente, sólo en sus partes navegables. Y basado en esas carencias legislativas, muchas industrias siguen vertiendo sus aguas residuales sin el control adecuado. Imaginemos por un momento lo que está pasando en nuestros ríos cercanos a instalaciones de PEMEX.

Incendios similares a éste se han suscitado en menor medida en otras partes del mundo, como el incendio en el Riachuelo de Buenos Aires Argentina, en el año 1984.

Como vemos, las legislaciones en todo el mundo sufren ataques jurídicos, principalmente por las industrias petroleras transnacionales y sus industrias satélites. En nuestro país, la legislación es prácticamente inaplicable y más con el desmantelamiento de las instituciones ambientales, lo que ocurrió a principios del actual sexenio y que costó la renuncia de los dos primeros secretarios que no quisieron ser cómplices de esta política suicida de la autollamada 4T.

¿Qué podemos hacer? Lo principal es ejercer nuestro poder como consumidores finales, consumiendo responsablemente, evitando las compras no necesarias, es decir la 4ª “R”, que es RECHAZAR, además de las tres “R” (Reduce, Recicla y Reutiliza) que cumplen su función. La más importante es rechazar lo que no es totalmente necesario.