Dos cosas (me) llaman mucho la atención en ese asunto del litigio comercial internacional que involucra al diputado verde Héctor Serrano Cortés en posibles actos de corrupción: Una, el enorme gusto, la gran alegría mostrada por la presidenta Claudia Sheinbaum al abordar el tema en su mañanera del martes de la semana pasada y, dos, la débil, y lacónica defensa hecha por el propio interesado. Quienes lo trajeron, impusieron y le dieron cuchara grande han guardado silencio, ocupados como están en tratar de asegurarse su supervivencia política vía imposición de sucesor o sucesora a modo.
Según lo anunciado por la Presidenta, tan importante como el fallo a favor de México que lo salvó de desembolsar casi tres mil millones de dólares, es la historia que hay detrás, misma que fue revelándose en el litigio de varios años, sobre todo porque los socios acabaron peleándose entre sí y sacándose sus trapitos al sol. La mandataria anunció que próximamente comparecerá en su rueda de prensa matutina el mejor conocedor del entramado, para ofrecer detalles del escabroso y maloliente caso.
La jefa del Ejecutivo federal no reveló nombres, pero muy sonriente tuvo el cuidado de señalar las fechas de los principales acontecimientos. Horas más tardes, medios de comunicación cercanos a la 4T tenían ya suficientes elementos informativos para difundir la identidad de los principales involucrados, entre los cuales destaca Serrano Cortés.
Un día después, el coordinador de la bancada verde en el Congreso del Estado remitió un breve comunicado desmintiendo aspectos generales de los señalamientos en su contra, sin más elementos de convicción que su pura palabra. Por el momento, habrá que esperar la narración detallada prometida por la doctora Sheinbaum.
Un tratamiento in extenso del tema, el más completo que hemos conocido, lo ofreció el domingo pasado en estas páginas nuestro compañero Jaime Hernández, en su columna Las Cúpulas. Serrano no ha vuelto a decir nada. El martes fue localizado vía telefónica por algunos reporteros, a quienes no quiso hacer declaraciones de ningún tipo.
Para el gallardismo, el affaire Serrano debe haber caído como patada de mula, pues viene a hacer olas en momentos políticos particularmente complicados. El grupo en el poder de nuestro estado lucha para asegurarse de heredarlo a alguien que les garantice impunidad por lo menos los seis años siguientes. Cada día que pasa se les pone más difícil y es obvio que escándalos como éste en nada le ayudan. Al contrario.
Serrano y Ricardo Gallardo Cardona se conocieron en el 2018 en la Cámara de Diputados, a donde ambos llegaron por el PRD. A poco andar en la legislatura decidieron abandonar su alicaído partido y buscaron incorporarse a Morena, donde encontraron un rechazo insuperable -sobre todo de personalidades como Claudia Sheinbaum, Citlalli Hernández, Bertha Luján, etc.- por lo que no les quedó más remedio que incorporarse al PT uno y al PVEM el otro.
Convertido ya en principal consejero de Gallardo, Serrano aterrizó en estas tierras con la pretensión de ser candidato plurinominal a diputado local en el 2021. Fracasó en el intento por jurídicamente incompetente. Tuvo que esperar tres años para lograr la posición en 2024, y mediante una indecorosa pirueta dejó tirada la dirigencia del PT estatal y asumió la coordinación de la bancada del tucán.
Su incorporación vía la diputación local no fue una espera sufriente. Gallardo le entregó algunas de las dependencias estatales más propicias para hacer negocio. Fue así que Serrano Cortés colocó gente suya en el Sifide, en la Dirección General de Adquisiciones, en las áreas más lucrativas de la Oficialía Mayor y en otras semejantes.
Conviene tener presente además, para tratar de vislumbrar cómo vienen las cosas, que el de las tabletas electrónicas para sustituir los taxímetros en la Ciudad de México no es el único asunto turbio que involucra a Serrano.
En septiembre de 2020, el periódico El País publicó un extenso reportaje sobre la existencia de un centro de espionaje telefónico montado y supervisado en la Ciudad de México durante la administración de Miguel Ángel Mancera (2012-2018), siendo Serrano su secretario de gobierno y principal operador político. Muchos de los espiados eran morenistas/lopezobradoristas, justo como Claudia Sheinbaum. Esa pieza periodística la reprodujimos en este espacio el jueves primero de julio de 2021.
Hemos citado alguna vez hace tiempo un breve pasaje del libro Las 7 Mafias Chilangas (2023, Grijalbo) coordinado por la periodista Sandra Romandía. En la página 67, dentro del capítulo "La Mafia de los Taxis", su autora, la también periodista Sara Pantoja, narra que el 9 de octubre de 2019, durante una reunión de trabajo "La mandataria (Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno de la Ciudad de México) aseguró ese mismo día que en la administración de Serrano Cortés como titular de la Semovi ´hubo actos de corrupción de por lo menos 1,260 millones de pesos, producto de cobros indebidos a taxistas, por lo que la Contraloría y la Procuraduría General de Justicia hacen la investigación respectiva". Van siete años.
Más recientemente, en la página 88 de su libro Ni Venganza Ni Perdón (2026, Planeta), Julio Scherer Ibarra narra por qué López Obrador y Mancera acabaron distanciados, cuando que durante años había tenido una buena relación: "Mancera cometió el error de apoyar a los candidatos del PRD contra los de Morena en 2015. Andrés Manuel se enfureció. Había dos o tres elecciones que se disputaban en el Tribunal Electoral del Distrito Federal. Mancera quiso verlo para proponer una negociación: que Morena se quedara con algunas delegaciones y el PRD con otras. Andrés Manuel, muy enojado, le reprochó ´Licenciado, le dije que lo único que no era permisible era meterse en la elección. Yo no tengo nada que discutir con usted, nada, mucho menos que negociar. Yo no negocio el voto popular´. Entonces Mancera le dijo, creo que equivocadamente, ´Andrés, pero no fui yo el que se metió, fue el secretario de Gobierno´. Y Andrés Manuel le contestó horrible: ´De cuando acá -le dijo- el perro manda al amo´. Y se rompió la relación para siempre".
Ese secretario de Gobierno era precisamente Héctor Serrano Cortés, quien poco más tarde pasaría a la Secretaría de Movilidad. Tres años después Gallardo lo convirtió en su consejero, operador, recaudador y todo lo que a usted se le ocurra. Igual y no pasa nada o igual y el cielo se les viene encima.
EL INFATIGABLE
Una virtud hay que reconocerle a Nachito Segura Morquecho, el inefable dirigente estatal del Verde Ecologista: Es infatigable. No se cansa de decir tonterías, reveladoras de su escaso caletre y nula disposición a informarse de los temas que aborda.
En días pasados, luego de que la presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde reiteró que su partido no apoyará la candidatura de la senadora Ruth González por estar afecta de nepotismo, Nachito montó en cólera -no sé si espontáneamente o por encargo- y acusó de frívola y arrogante a la líder morenista, para enseguida reclamarle que no proteja los derechos políticos de las mujeres.
¡Habrase visto! Semejante despistado. Por lo visto es hora que no se da cuenta de que las normas antinepotismo son iguales para hombres y mujeres. Es decir, que contrario a lo que el tontín éste alega, la prohibición constitucional de prácticas nepóticas no tiene nada que ver con cuestiones de género.
Una clara vulneración a derechos políticos de las damas es el protagonizado por el actual alcalde (¿O hay que decirle alcaldesa?) de Venado, José Reyes Martínez Rojas, quien hace dos años se presentó ante su partido, el Verde, y dijo que ese día había despertado sintiéndose mujer (quién sabe qué noche pasaría), e invocando su derecho a la autoadscripción de género pidió ser registrado como tal. No solo los pevemistas se convirtieron en sus cómplices sino también las autoridades electorales, y le concedieron el registro como parte de la cuota femenil partidista.
Ciertamente, cuando ocurrió este asunto del mujeruco que gobierna Venado, Nachito no era el dirigente estatal del PVEM, pero ya era militante activo de ese partido y secretario de Desarrollo Social de una administración emanada de las filas verdes. Calló como momia ante semejante burla.
No parece estar de más que vaya quedando claro entre la ciudadanía potosina que el rechazo de Morena a respaldar una eventual candidatura de doña Ruth no tiene nada que ver con el hecho de que sea mujer. El mismo rechazo alcanza a su suegro Ricardo Gallardo Juárez. El rechazo es a la viciada práctica de procurarse complicidades heredando cargos públicos a familiares.
Y tan la política no ha sido injusta con la señora que luego de un breve paso por la función pública como presidenta del DIF ya es senadora de la República. Además, como es sabido, no tiene impedimento legal para ser candidata a gobernadora por su partido. El lio es porque Morena no quiere respaldarla, y de hecho no puede porque sus estatutos se lo prohíben. Todo se explica con un dato: El gallardismo sabe que si va solo, pierde la elección. Y más ahora que hasta el PT con sus tres o cuatro puntos de intención de voto también ya le dijo no.
COMPRIMIDOS
Uno de los caballitos de batalla retóricos favoritos de esta administración es eso de la Maldita Herencia. Nunca ha habido una exégesis oficial del concepto, pero al paso de los años -además de que ya aburre- fue quedando claro que hace referencia al gobierno anterior. Uno de sus representantes más conspicuos es Alejandro Caco Leal, recién ungido gallardista con bombo y platillo. Una modesta sugerencia: El nuevo eslogan del gobierno podría ser: "Incongruencia Sin Límites".
Según nos dicen personas enteradas, Morena ha decidido incorporar a su sistema operativo la figura de los Delegados Generales en los estados, particularmente en los 17 donde habrá elección de gobernador. Lo más interesante es que los perfiles que se manejan son todos ligados personalmente con la presidenta Sheinbaum, más que gente de la estructura partidista. Aquí se habla de que regresa el actual subdirector de Conagua, Mauricio Rodríguez, quien estuvo aquí en el 2024 cuidando los intereses de la candidata presidencial.
No se los puedo asegurar porque no me ha tocado verlo, pero hay quienes juran y perjuran que cada que le preguntan cómo le va con el juicio promovido en su contra por el diputado Héctor Serrano, dizque por discriminación, al rector Zermeño le dan ataques de carcajadas que le duran horas.
Hasta el próximo jueves.