YA SE LES HIZO VICIO

Uno de los datos más impresionantes incluido en el quinto informe de gobierno del gobernador Ricardo Gallardo Cardona es el de que en estos cinco años ha invertido 80 mil millones de pesos "en obra pública". Insuperable... si fuera cierto. No lo es.

De acuerdo a información oficial contenida en páginas web, principalmente en la del Sistema Electrónico Estatal de Información Pública Gubernamental (SEEIPG), alojada en el portal de la Contraloría General del Estado, así como en las de Seduvop, Junta Estatal de Caminos y otras, la inversión real de la administración gallardista entre septiembre del 2021 y septiembre del 2026, en el rubro de obra pública sería de 7 mil 381 millones 379 mil 916 pesos con 26 centavos. 

La composición de esa cifra sería la suma de 7 mil 019 millones 867 mil 892 pesos ejercidos por Seduvop y 361 millones 512 mil 023 pesos y 88 centavos aplicados por la Junta Estatal de Caminos (JEC). Considerando otras dependencias estatales que aplican recursos en obras, como el Instituto Estatal de Infraestructura Física Educativa (IEIFE) y la Comisión Estatal del Agua, el gran total del quinquenio sería del orden de los 10 mil millones de pesos, muy lejos de los 80 mil millones referidos en el informe y ampliamente difundidos en la propaganda.

En ausencia de datos oficiales que corroboren esa enorme inversión en obra pública, se pueden seguir algunas pistas que arrojen luz. Por ejemplo, a mediados del año pasado, el consorcio empresarial Promotora Mexicana de Autopistas Valoran, S. de R. L. de C.V. y Grupo Valoran, S.A. de C.V., iniciaron la construcción de una autopista tipo A4 identificada como "Entronque 75D-Matehuala", con una longitud de 118.4 kilómetros.

Esta obra es resultado de una concesión estatal licitada por el gobierno gallardista en 2024 (Licitación Pública Nacional No. LO-EST-247800015-15-2024). Actualmente su avance es del 90 por ciento y pronto será terminada. Su costo, según quedó estipulado en la concesión respectiva, será de 23 mil 377 millones 906 mil 706 pesos (iva incluido). 

Sumados estos 23 mil millones a los 10 mil calculados párrafos arriba, un nuevo gran total de inversión en obra pública sexenal del gallardismo se estaría ubicando en 33 mil millones, muy lejos aún de los 80 mil propalados en el reciente informe.

Pero justo aquí aparece un inconveniente: el total del costo de la nueva autopista a Matehuala corre por cuenta de las empresas concesionarias y constructoras, quienes a cambio recibirán una concesión de largo plazo para operar, conservar y explotar esa ruta de pago.

Es decir, en esa cuantiosa inversión no hay dinero público estatal, por lo que de ninguna manera puede informarse como si se tratara de una obra pública concebida, proyectada, financiada y ejecutada por la administración gallardista. 

Tengo a la vista copias de la documentación oficial relativa a la concesión de referencia, en uno de cuyos párrafos (número 7 del apartado "principales beneficios del proyecto"), que a la letra dice: "Para la construcción del Proyecto y la liberación del derecho de vía no se utilizarán recursos públicos, ya que los recursos provendrán del desarrollador y de los financiamientos que éste obtenga para el Proyecto".

En la misma búsqueda de racionalidad a la difusión oficial de cifras que no encuentran sustento alguno en los hechos, encontramos una inversión de 7 mil 026 millones 734 mil 800 pesos en materia de obra pública. Es la destinada al nuevo tramo de la Pitahaya-Libramiento Oriente y Ramal de Villa de Reyes.

Nada que ver con el gobierno potosino. Es una obra igualmente concesionada, pero ahora por el gobierno federal, a la empresa potosina Mexicana de Técnicos en Autopistas S. a: de C. V., que igualmente forma parte del consorcio Grupo Valoran. 

Esta concesión, que es igualmente para explotar esos tramos de cobro, se otorgó como una modificación al Título de Concesión de octubre de 1990, que fue la base jurídica para el primer tramo del libramiento oriental de la zona urbana.

Aquí sí el gobierno estatal potosino no tuvo nada qué ver, y por lo tanto no hizo ninguna aportación económica para el proyecto. Es más, ni el gobierno federal desembolsó recursos financieros. Sobre el particular, el documento que formaliza la octava modificación al título original de concesión, incluye tres párrafos (VIII, IX y XII) que puntualizan que en esa obra no habrá recursos públicos.

En resumen, si no se incluyen chapuceramente inversiones privadas y/o federales, la administración gallardista difícilmente puede acreditar más de 10 mil millones de recursos propios invertidos en obra pública, apenas un 12.5 por ciento de los 80 mil millones informados.

Por si con todo lo anterior no hubiera suficiente para poner en duda la veracidad, seriedad, profesionalismo y ética del gobierno estatal, el martes pasado aparecieron en el periódico El Universal unas declaraciones de Gallardo Cardona, en las cuales dice que el año próximo su cierre sexenal será extraordinario, entre otras cosas porque "se destinarán 70 mil millones de pesos en infraestructura". No hay manera. Es otra desmesura falaz.

Este año el presupuesto general de egresos del gobierno potosino es de 70 mil 400 millones de pesos. Para el año próximo, rondará los 75 mil millones de pesos. Si efectivamente en el 2027 se destinaran "a infraestructura" los 70 mil millones mencionados por RGC, no quedaría prácticamente nada para pagar la nómina (burócratas, maestros estatales, personal médico, policías, pensionados, etcétera, etcétera), la luz, los combustibles, la papelería, nada de nada. Es decir, el gobierno dejaría de funcionar.

¿De qué se trata con tantas exageraciones, disparates y abiertas mentiras? No lo sé, pero sospecho que ya es asunto de diván.

ENTIÉNDALE USTED

Vaya revuelo que causaron las declaraciones del gobernador Gallardo Cardona, aparecidas en Pulso el martes, en las que, a propósito de la sucesión, dijo que "Ruth puede esperar". En condiciones normales, sería una afirmación trepidante, que de entrada movería todo el tablero político-partidista-electoral. Pero no son condiciones normales, lo está diciendo el mismo personaje de los 80 mil millones en obra pública, de los 70 mil millones de inversión para el año entrante, etcétera, etcétera. 

Es decir, estamos ante dichos importantes imposibles de tomar en serio por su origen. Provienen de alguien -perdón lo reiterativo- que miente como respira, que además parece haber desarrollado un gusto culposo por engañar, confundir o por lo menos vacilar a sus conciudadanos.

Debo confesar que al leer las declaraciones hechas por RGC a Daniel Ortíz, pensé que no daban material ni para un comprimido. Sobre todo porque las conocí cuando terminaba de cuadrar la documentación de los supuestos 80 mil millones en obra pública. Asumí que era otra de esas bromas políticas a las que tan adicto se ha vuelto.

Sin embargo, abordo el tema porque al paso de las horas y a fuerza de intercambiar puntos de vista con amigos me encontré algunas reacciones interesantes, que me parece vale la pena reproducir aquí. 

La interpretación que más me llamó la atención es la de un amigo de mente aguda. Debo decir que no la comparto del todo, pero tampoco la rechazo a priori. "Gallardo está izando bandera blanca; ya sintió frio y lo que está diciendo en el fondo es que si le abren una puerta de salida se olvida de su proyecto nepotista". Ahí la dejo.

Desde una perspectiva distinta, yo percibo este lance declarativo de Gallardo más como una operación retórica para mantenerse en el centro de la conversación pública. Ya sabe usted, esos afanes de ser el niño en el bautizo y la quinceañera en el tedeum. 

Digo esto porque estoy convencido de que por muy malora que sea y muchas ganas que tenga de pitorrearse de sus gobernados, no puede ignorar que algunas de las cosas que dice son cada vez más risibles; motivo de burla. Me refiero, por ejemplo, al hecho de afirmar sin que le gane la risa que su partido tiene buenos prospectos para eventualmente sustituir a doña Ruth.

Si me equivoco un poco, de antemano pido disculpas, pero en el caso, por ejemplo, de Nachito Segura, tengo la impresión de que lo ha destapado unas quince veces y lo ha vuelto a tapar otras tantas. En cuanto a Lupe, luego de largas temporadas de traerlo en calidad de damo de compañía de repente lo esconde y pareciera que hasta quisiera desaparecerlo. Menciona luego un alcalde de la zona metropolitana y un diputado federal, que muy convencido no lo han de tener desde el momento en que no los identifica más claramente.

Antes de que se me olvide: en sus declaraciones a El Universal, publicadas el mismo martes que las de Pulso, Gallardo Cardona dijo que su administración está preparando un plan de gobierno hasta el 2035. Esto lo dice, enfatizo, el mismo día que afirma que "Ruth puede esperar". Cómo entenderlo. ¿Y por qué al 2035? Entiéndale usted.

COMPRIMIDOS

No hace muchos años, en este país todo el aparato de gobierno tenía como misión primigenia proteger al presidente(a) de la República. No era cuestión de idolatría o servilismo sino de una forma de conservar lo más intacta posible una última instancia que arbitrara y resolviera las graves cuestiones del Estado. Esta visión embonaba con el régimen presidencialista que asumimos desde hace más de 200 años, por efecto del cual una misma persona es jefe(a) de gobierno, jefe(a) de Estado (y con ello comandante supremo de las fuerzas armadas) y jefe(a) de su partido. Ahora, veo con desazón que es la presidenta la que madruga todas las mañanas a defender al gobierno y asociados. No es buena ruta.

No tengo idea de si el Congreso vaya a cumplir la amenaza de enjuiciar e inhabilitar a una decena de alcaldes que no han cumplido con el sueldo mínimo a sus policías. Es más, tampoco sé si es jurídicamente viable. Lo que si sé, sobre todo luego de escuchar que ahora los mismos diputados le quieren imponer a los ayuntamientos un porcentaje mínimo de su presupuesto para obras en materia de abastecimiento de agua, es que esas imposiciones que buscan convertir a los presidentes municipales en jefes de ventanilla, le van a costar muchos votos al PVEM. "Ya nos tienen hasta la madre con tanto abuso", me dijo uno de ellos.

Mauricio Rodríguez, subdirector de la Comisión Nacional del Agua, personaje cercano a la presidenta Sheinbaum y delegado del CEN de Morena en estas tierras, ya avisó que deja ese encargo y se va a Sinaloa. Será muy interesante ver quién lo sustituye.

Hasta el próximo jueves.