Juego sucio

La intentona de “bajar” de la contienda municipal a Javier Nava, tiene todos los indicios de ser una artimaña legal, una estratagema, de algunos personajes que están operando a favor de Ricardo Gallardo, que no quiere enfrentar en las urnas a su principal oponente. En este país tristemente famoso por su corrupción, no es impensable que pueda correr dinero para buscar el favor del árbitro electoral. Sería ingenuo no pensarlo.

El INE hace años tuvo la confianza y el respeto ciudadanos, hoy es un aparato burocrático enorme en el que algunos de sus directivos se asumen al servicio de los partidos políticos y no al de los ciudadanos. Que puede emitir decisiones delicadas e importantes que favorezcan a alguno de los contendientes. Puede dañar seriamente a toda una comunidad de casi un millón de personas en un Municipio como el de esta capital, al que se le anula la posibilidad de elegir al mejor gobernante, al más honesto, al más competente, que lleva todas las posibilidades de obtener el triunfo.

Su principal adversario político, el que pretende reelegirse, Ricardo Gallardo, teme enfrentarse con Nava en los debates televisados y a contender con él en las urnas. Y eso es una buena noticia para los ciudadanos que ya queremos que se acabe su mal gobierno, la opacidad, los desvíos financieros, los malos servicios públicos, y falta de seguridad, durante los dos años y medio que lleva en el poder municipal.

Estimo que la decisión del INE es de la máxima prioridad para San Luis Potosí y para quienes habitamos en este municipio, porque a mi parecer, tiene un significado político, social y humano de primera importancia. Porque, preguntémonos, ¿A quién le beneficia? ¿Quién dispone del dinero y los recursos necesarios como para mover resortes y palancas dentro del aparato burocrático del INE? ¿Por qué se le teme tanto a esa candidatura?

¿Será que al llegar una administración nueva como la de Javier Nava, podrían salir a relucir toda la corrupción y malos manejos de la actual administración que está por terminar?

Se trata de un golpe bajo, de una sucia maniobra cuyo posible origen es fácil de deducir, que revela entre otras cosas al probable autor intelectual y demuestra el temor que se le tiene a la candidatura de Nava. En realidad, es un temor demencial al pueblo potosino, a una ciudadanía que a través de la historia ya ha ganado muchas batallas contra los simuladores y vividores de la política. Y Nava, además de sus propios méritos como político y como hombre, por su apellido y por su sangre, inspira confianza y respeto al pueblo potosino. Entiende y conoce bien las realidades que afrontamos los potosinos y tiene la capacidad más que sobrada para gobernar y gobernar bien a nuestro municipio.

Javier Nava ya declaró públicamente que va a impugnar y a demostrar que la acusación del INE es improcedente. Que tiene la documentación necesaria para demostrarlo y aseguró que estará en la boleta electoral, junto con su planilla y que la presentó en tiempo y forma y llama a seguir adelante en la batalla por rescatar el Ayuntamiento.

Creo que una gran mayoría de los potosinos queremos a Nava en la presidencia municipal. No queremos que el actual alcalde de la capital, Ricardo Gallardo Juárez pueda continuar como Alcalde, como ya ha dicho que pretende hacerlo, porque en estos dos años y medio que lleva en el cargo ya ha mostrado que no es competente para este honroso y delicado cargo, por la absoluta opacidad con que ha manejado las finanzas del Ayuntamiento al no publicar en su portal de Internet, como es su obligación, todos y cada uno de los pagos que realiza la administración municipal. Recordemos que, en el 2016, solo publicó una cuarta parte de los cheques y transferencias realizadas, negándose a hacerlo en su totalidad, a pesar de los múltiples requerimientos que se le han hecho. Esto representa una grave falta a la Ley y una falta de respeto a los ciudadanos de la capital que exigimos y tenemos el derecho legal a conocer con todo detalle el origen y el destino que se le da a los impuestos que pagamos.

Gallardo Juárez se ha negado tercamente, a aclarar los desembolsos de más de 60 millones de pesos que en sus primeros tres meses efectuó a favor de una proveedora fantasma de medicamentos, Sandra Sánchez Ruíz, que hasta le fecha no ha dado la cara y tampoco la ha podido localizar la autoridad competente, la Fiscalía Anticorrupción.

La ineptitud de Gallardo para gobernar nuestro municipio y dar seguridad pública se pone de manifiesto también por la onerosa y pesada campaña de propaganda pagada con nuestros impuestos, a lo largo de muchos meses para simular un apoyo aparente de los ciudadanos que no es más que una burda farsa. Regalar despensas, garrafones y mochilas o hacer festivales con el dinero del erario es un simple peculado o malversación que la ley debe sancionar.

lujambio06@hotmail.com