“Nada hay como
una carretera peraltada
y sinuosa como el cuerpo
de una mujer”.
Si hay algún camino atrayente que he andado en mi vida ya sea en motocicleta o en vehículo, es la de haber gozado por tramos la carretera federal (85) México–Laredo.
De niño mi papá nos subía a todos en su carrito y vámonos al pueblo de la huasteca y pues forzosamente en esa época se tenía que ir por esa carretera para llegar, no había otras opciones de ruta. Una travesía de aventura, mareos y paisajes, desde lo árido a bosque de pinos, encinos hasta lo muy tropical a ciento cuarenta metros sobre el nivel de mar, bajando de la Sierra Madre Oriental con cañones de más de medio kilómetro de profundidad como la Barranca de San Vicente y con cerros de tres mil metros de altura como el Cerro de Cangandó.
Ya de adulto la he recorrido por temas laborales, vacaciones y por el simple gusto de rodarla. En mi pueblo era común ver a “gringos”, decía mi abuelo, en su Ford’s y Chevrolet´s, o en sus Williys y Guayines. De hecho la carretera detonó la economía de muchos pueblos y comunidades por el tránsito de norteamericanos, los dólares circulaban de mano en mano de gente pobre a todo lo largo de la carretera de mil 234 kilómetros que cruza los Estados de Hidalgo, San Luis Potosí, Tamaulipas y Nuevo León.
Todavía hoy es común ver vestigios de buenos tiempos con viejos anuncios, restaurantes y hoteles con nombres gringos “American food”, “Hotel Inn”, “Cold beer”, “Gasoline station”, “Repar tires”, “Mexican food” y uno buenísimo, “Sanwiches con enchiladas”.
El artífice de la carretera a principios del siglo pasado fue el Presidente Plutarco Elías Calles, que entendía la necesidad de interconectarse más allá del ferrocarril con los Estados Unidos y creó la “Comisión Nacional de Caminos” que a la postre daría como resultado la Policía de Caminos y posteriormente la Policía Federal de Caminos. El proyecto original fue conectar en un eje carretero a la Ciudad de México con el Puente Internacional de Nuevo Laredo en Tamaulipas, pegadito a Laredo Texas.
Pero le tocó al Presidente Lázaro Cárdenas inaugurarla en 1936, diez años después del inicio de su construcción y nada menos que el Vicepresidente de los Estados Unidos la recorrió para reunirse con Cárdenas en Palacio de Gobierno cinco días después y de ahí a una gran comilona en el Castillo de Chapultepec.
TAPANCO: Ninguna carretera influyó tanto en las consecuentes redes de intercomunicación como “La 85” que conectó la México-Acapulco, México-Veracruz, México-Guadalajara y la famosa interoceánica Matamoros-Mazatlán, sin olvidar “La 57” México-Piedras Negras.
Se conjetura que hacia el año 117 D.C., cuando los romanos llegaron al máximo de su expansión geográfica, la intrincada red de caminos que habían construido rondaba los 80 mil kilómetros. Gracias romanos.
Les deseo a mis ya cinco lectores una noche buena en paz y un mejor año venidero con salud. Nos volvemos a encontrar, si Dios lo autoriza, el año que entra.
Francisco.soni@uaslp.mx
Twitter: @franciscosoni