Luis González Lozano / Quintaesencia
Segunda Parte
Por mandato gubernamental, la propuesta del gobernador prevaleció, y un inexperto Congreso del Estado, ratificó los “impuestos ambientales” para el año fiscal 2024. Esta medida otorga a SEGAM un instrumento que podría ser empleado para extorsiones, ahora bajo un manto de legalidad, usando la premisa de “beneficiar a la ecología”. En vez de lograr una armonización legislativa, los habitantes de San Luis Potosí enfrentaremos un enredo normativo ambiental.
Los impuestos ecológicos son herramientas fiscales destinadas a modificar comportamientos y prácticas hacia una mayor sostenibilidad ambiental. Buscan incorporar los costos ambientales de ciertas actividades, incentivando la reducción de emisiones contaminantes y promoviendo prácticas más sostenibles.
Algunos que podrían servir para evaluar la reforma propuesta como desfavorable, son:
Efectividad Ambiental: Hay una preocupación significativa acerca de que estos impuestos ecológicos no se implementen efectivamente o no alcancen sus metas ambientales. Esto podría suceder porque no se instauraron procedimientos de seguimiento y cumplimiento adecuados, o de fiscalización de los ingresos generados que puede no se inviertan realmente en iniciativas de mejora ambiental. Recuerden que el actual gobierno no es amigo de la transparencia y la rendición de cuentas.
Efectos Regresivos: Debido a la falta de un análisis exhaustivo sobre la situación actual en San Luis Potosí, los impuestos ecológicos recientemente aprobados no fueron diseñados con la debida atención, lo que podría resultar en un impacto regresivo. Este impacto se sentiría especialmente entre los sectores de menores ingresos. La razón radica en que diversas micro y pequeñas empresas, así como emprendedores, verán incrementados sus costos operativos a causa de estos impuestos. Este aumento se produce sin un conocimiento claro y específico sobre los agentes contaminantes no solo en la zona metropolitana de San Luis Potosí, si no en el interior del estado.
Complejidad Administrativa: Por la falta de un análisis previo y detallado, enfrentaremos una creciente severidad que complica aún más nuestra ya desafiante normativa ambiental. La gestión de los nuevos impuestos ecológicos podría ser tanto compleja como costosa, afectando tanto al gobierno como a los contribuyentes, sin atenderse el problema ambiental.
Falta de Incentivos Positivos: La reforma propuesta se concentra principalmente en sancionar las actividades contaminantes, pero parece carecer de medidas adecuadas que incentiven de manera efectiva la adopción de prácticas sustentables y el uso de tecnologías limpias. Sin un equilibrio entre penalizaciones e incentivos, la reforma podría no estimular el cambio hacia una gestión ambiental más responsable y sostenible.
Por otro lado, lo motivadores de esta reforma legislativa omitieron los alcances del Acuerdo de Escazú en los Impuestos Ecológicos, porque recordemos que la Transparencia y Acceso a la Información en dicho tratado enfatiza la importancia del acceso a la información ambiental, un principio que también es crucial para la efectividad de los impuestos ecológicos. En otros lugares la adopción de impuestos ecológicos se beneficia enormemente de un enfoque participativo que incorpore a todos los actores involucrados (empresas, comunidades, organizaciones ambientalistas, ciudadanos), con el objetivo de asegurar que los impuestos sean equitativos, efectivos y bien aceptados, asegurando el acceso a la justicia en asuntos ambientales. Es fundamental que los impuestos ecológicos se diseñen y apliquen respetando los principios de justicia ambiental, evitando impactos desproporcionados en comunidades vulnerables y garantizando que los ingresos se utilicen eficazmente en pro del medio ambiente y la salud pública.
Pero debemos llenarnos de alegría; vamos a la vanguardia. Aunque nos falte en SLP una Agenda Ambiental, un Ordenamiento Ecológico, un Inventario de Conflictos Ambientales, una Legislación Ambiental armonizada, una Procuraduría de Protección al Medio Ambiente, una Ley Estatal de Responsabilidad Ambiental (que Cambio de Ruta ya propuso), una medición real de la Calidad Del Aire, y una Secretaría de Ecología eficiente, no importa, vivamos en tranquilidad, porque ya están los “impuestos verdes”. Simplemente colosal.
La implementación aislada de impuestos ambientales sin una estructura de soporte adecuada, carencias críticas que no pueden ser ignoradas, no hace más que perpetuar una HERENCIA ECOLÓGICA MALDITA, sin abordar de manera efectiva los retos ambientales que enfrentamos.
Es vital que seamos conscientes de la importancia de contar con estos elementos faltantes para una verdadera protección y gestión ambiental. Solo así podremos avanzar hacia un futuro más sostenible y responsable con nuestro entorno. Pero el Gobernador y varios Congresistas no le entienden al tema.
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@luisglozano