No es la edad la que envejece, sino la actitud con la cual enfrentamos los años.
La apatía es un estado de falta de motivación, indiferencia y reducción de la respuesta emocional ante estímulos o actividades que antes generaban interés. No es simple pereza o desgana pasajera, sino una disminución persistente de la iniciativa. La falta de iniciativa es una dificultad para iniciar o completar tareas cotidianas sin ayuda externa. Aplanamiento emocional es la ausencia de reacción o entusiasmo ante situaciones alegres o tristes. El desinterés social es el aislamiento o menor deseo de interactuar con familiares y amigos. Estas causas pueden originarse por factores psicológicos, ideológicos o médicos y en los jóvenes mexicanos está sucediendo.
El porcentaje de jóvenes entre 18 y 29 años representan aproximadamente el 30 % del padrón electoral en México (cerca de 29 millones de personas), pero su participación real en las urnas suele rondar entre el 50 y 53 %, siendo uno de los sectores con menor nivel en votación efectiva en comparación con los adultos mayores. Uno de cada tres votantes potenciales pertenece al grupo de los jóvenes y curiosamente los jóvenes de 18 años en su primera votación logran un 61 % de su grupo de edad. Los mayores de 60 años registran una participación del 71 %. La apatía de participación para responsabilidades cívicas en los jóvenes se puede atribuir a la falta de tiempo de sus trabajos, la desconfianza en los partidos políticos y la percepción de una baja atención institucional hacia sus demandas.
Una alta proporción de los jóvenes trabaja en empleos informales, sin acceso a prestaciones como seguridad social, vacaciones pagadas o contratos formales. La incorporación de jóvenes al empleo formal y productivo puede ampliar la fuerza laboral y fortalecer el crecimiento económico del país, sin embargo, los jóvenes pueden encontrar mayores dificultades para conseguir su primer empleo debido a la falta de experiencia laboral. Algunos jóvenes combinan sus estudios con un empleo, otros tienen que abandonar o posponer sus estudios para trabajar. Algunos de ellos participan mediante pequeños negocios, actividades independientes y proyectos de emprendimiento. La participación económica de las mujeres jóvenes es menor que las de los hombres, ya que parte de ellas tiene responsabilidades domésticas y de cuidados. La gran ventaja de ser un país joven no la estamos aprovechando y ello en parte es por la apatía de éstos y la falta de programas gubernamentales que den proyección, apoyo y seguimiento a esta fuerza social.
P.D. SIEMPRE HABRÁ OTRO AMOR, OTRO TRABAJO, OTRA CIUDAD, OTRAS PERSONAS, PERO NUNCA OTRA VIDA. NO TENGAS MIEDO DE EMPEZAR DE NUEVO.
CONSUMA LO HECHO EN MÉXICO
Y ESTARÁ DANDO TRABAJO A MEXICANOS.
¡MÉXICO ES PRIMERO OCTUBRE DEL 2026.