La bitácora de un presidente a la deriva en el mundo

Entrando al quinto año de gobierno del Presidente, va una relación de algunas contradicciones y errores de la visión internacional —o más bien, ausencia de ella— del mandatario mexicano en su gestión:

1) No ha participado en una Asamblea General de la ONU ni en cumbre alguna de los foros relevantes de los que nuestro país es miembro. 2) Viaja en 3 ocasiones a Washington y no se reúne con liderazgos del Congreso estadounidense, actor central en la relación diplomática más importante de México en el mundo, y ataca ad hominem a legisladores que se han pronunciado sobre temas de derechos humanos, protección a periodistas, políticas energéticas o de seguridad en México, e instituciones del Estado mexicano. 3) Efectúa 4 viajes de trabajo a EU y no se reúne con organizaciones comunitarias mexicanas u organizaciones cupulares hispanas. 4) Nunca cuestiona la construcción del muro de Trump o sus efectos devastadores para la biodiversidad transfronteriza. 5) Viaja en plena campaña presidencial de EU para reunirse con Trump y celebrar la entrada en vigor del TMEC sin sostener reunión alguna con el liderazgo Demócrata en el Congreso, a pesar de que esa bancada fue clave en la ratificación del acuerdo. 6) Es uno de los tres últimos líderes, junto con Putin y Xi, en reconocer a Biden por su triunfo electoral. Y a diferencia de otros líderes de naciones aliadas o socias comerciales de EU, y en contraste con Canadá, mantuvo un silencio ensordecedor con respecto al golpe de Estado que intentó perpetrar Trump. 7) Boicotea la Cumbre de las Américas. 8) Detona conflictos diplomáticos con España, Panamá y el Parlamento Europeo. 9) Se niega a condenar de arranque la invasión premeditada e injustificada rusa a Ucrania y apoya tácitamente a Putin al recurrir a la falsa equivalencia de equiparar la acción agresora rusa con la acción defensiva ucraniana. Aplica una “neutralidad” que no es más que pro-rusa, negándose a cuestionar a Moscú. 10) Declara que mientras que Biden es su “socio”, Putin es su “amigo”. 11) Volvió a la carga contra Biden reclamándole que recibiera y diera la bienvenida a su homólogo ucraniano a Washington, y que lo hiciera invocando el término “América”, cuando jamás cuestionó el mismo uso de ese nombre por parte de Trump. 12) Persiste en emboscar a Biden cada vez que tiene la oportunidad de hacerlo, sobre todo cuando hay cámaras y micrófonos de por medio. 13) Se abstuvo de votar contra Irán por la represión contra mujeres protestando el asesinato de varias manifestantes, a pesar de que su gobierno alega seguir una “política exterior feminista”. 14) Pasa por alto la represión violenta en contra de disidentes cubanos; apoyó a Evo Morales y el fraude electoral que quiso operar en Bolivia, provocando que la embajadora mexicana fuese declarada persona non grata; mostró su solidaridad con Cristina Kirchner cuando la justicia argentina la condenó por sus actos de corrupción; guardó silencio sobre la regresión democrática y las graves violaciones a los derechos humanos en Nicaragua y acerca del régimen autoritario y antidemocrático en Venezuela; y expresó abiertamente su apoyo al ex presidente depuesto de Perú, provocando la segunda designación de un embajador mexicano como persona non grata por un gobierno ante el cual está acreditado. 15) Emite un boletín de prensa insólito por la renovación de la presidencia del BID y de paso criticó a EU y a Brasil, y generó conflicto con otro, Argentina, que se supone son sus pares ideológicos en la región.

¿Y aún hay dudas de por qué a cuatro años de iniciada la gestión del presidente nuestro país es hoy visto como un interlocutor poco serio y confiable en capitales alrededor del mundo?

(Consultor internacional)