El Alazán Tostado, Gonzalo N. Santos, revolucionario que entró a la política y llegó a ser gobernador de San Luis Potosí en 1943, decía que “la moral es el árbol que da moras”.
Hablar de moral es un tema muy complejo en una idiosincrasia tan laxa, permisiva y pragmática como la nuestra.
La corrupción no se combate creando conciencia, sino poniendo candados para dificultar los negocios privados y endureciendo las penas a quienes logren su objetivo. La sabiduría popular dice que “con el arca abierta, hasta el justo peca”. Sin embargo, el objetivo primordial de este documento, se ha dicho en varias ocasiones, es contrarrestar la crisis de valores que acecha a nuestro país.
Los cuestionamientos principales de los críticos de esta obra van en el camino de, si desde el gobierno de la República puede generarse un proyecto moral sin afectar el principio básico de la separación del estado y la iglesia, esencia del legado del presidente Benito Juárez, quien jamás dejó de ser católico aunque también fuese masón. Sin embargo, esta controversia se remite al tema religioso.
Debemos entender que sí existe un enfoque de la moral pública que al Estado le compete promover a través de la educación escolar. Este es el enfoque a la moral social, o sea aquella que tiene como objetivo formar buenos ciudadanos. Esta es una visión pragmática de respeto al prójimo y la convivencia social.
Además, desde el momento en que se decidió realizar su distribución a través de la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas, que preside el ministro Arturo Farela, este hecho adquiere un sesgo religioso, pues este documento pagado con dinero público, será entregado en eventos masivos y además casa por casa por pastores de su iglesia.
Esta concesión a la Confraternice que preside el pastor evangélico Arturo Farela, sí es un atentado contra el concepto de estado laico, pues siendo vehículo de esta entrega, difícilmente los pastores no aprovecharán la oportunidad de evangelizar a la familia que le abre las puertas de su hogar.
Como vemos, las buenas intenciones no siempre concluyen en buenas acciones. ¿Usted cómo lo ve?
Twitter: @homsricardo
(Presidente de la Academia Mexicana de la Comunicación)