La democracia es, tal vez, uno de los conceptos más manoseados por nuestros políticos, quienes eluden el verdadero sentido que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos le otorga.
Para el señor López, para sus acólitos y, en general, para quienes participan de la vida pública en nuestro país, la democracia es cosa de números.
El artículo 39 de la Constitución señala que la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo, agregando que todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste, reconociendo que el pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.
Por su parte, como manifestación de esa decisión soberana en cuanto a su forma de gobierno y, en general, de organizarse, en el artículo 40 de la misma Constitución se dice que voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica y federal, compuesta por Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior, y por la Ciudad de México, unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental.
De ahí, en el artículo 41 podemos leer que pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la Unión, en los casos de la competencia de éstos, y por los de los Estados y la Ciudad de México, en lo que toca a sus regímenes interiores, en los términos respectivamente establecidos por la propia Constitución Federal y las particulares de cada Estado y de la Ciudad de México, las que en ningún caso podrán contravenir las estipulaciones del Pacto Federal. Luego de ese primer párrafo, se desarrolla en este precepto todo lo relativo al régimen electoral mexicano.
Pero, hasta ahí, no vemos que en algún momento la democracia sea solo cosa de cantidades de votos en tal o cual sentido.
Vale la pena detenernos a una lectura más cuidadosa.
La base esencial de lo democrático descansa en la soberanía popular, de la cual surge el poder público que debe, conforme lo dijimos ya, instituirse en beneficio del pueblo. Por tanto, un gobierno que no beneficia a la población, aun y cuando haya ganado en las urnas, deja de ser democrático, puesto que no bastan consensos y aborregamientos para pensar que se mantiene el espíritu del ejercicio soberano de un pueblo en cuanto a sus decisiones fundamentales.
Por eso, en la misma Constitución mexicana, encontramos en otro artículo la gran respuesta a lo que debemos entender por democracia. Un artículo que se encuentra fuera de ese capítulo que habla de la soberanía y la forma de gobierno; está semioculta en el artículo 3°, que habla de la educación.
Señala la el inciso a) de la fracción II del precepto en cuestión que la educación será democrática, para luego señalar, y cito: …“considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo”.
De esta forma, si todo poder público dimana del pueblo y se instituye en su beneficio; si el pueblo mexicano decidió constituirse en una república democrática y la democracia es un sistema de vida con objetivos claros, es evidente que todo acto de los gobernantes, debe tener como consecuencia el mejoramiento económico, social y cultural del pueblo, agregando a esto que debe ser constante.
De esta forma, si no hay ese cambio a mejor reiteradamente en la población, en los tres ámbitos que han sido enunciados, estamos ante un gobierno antidemocrático.
¿A usted cómo le va con el actual gobierno? ¿Cree que las cosas mejoran de manera constante en los ámbitos económico, social y cultural? ¿Tiene más dinero en el bolsillo? ¿Mejora día con día la situación del pueblo en cuanto a su patrimonio? ¿Hay unidad y fraternidad entre los mexicanos o, por el contrario, alguien que se levanta temprano a dar entrevistas trata de ahondar diferencias cada que tiene oportunidad? ¿México es un país feliz? ¿Se mejora la educación, la investigación y el apoyo a las expresiones artísticas y culturales en general?
Usted tiene sus respuestas. Las mías son un réquiem por la democracia.
@jchessal