La devaluación y el clientelismo

Esta semana hemos recibido la noticia de que se ha generado un “nuevo máximo histórico” en la medición que se realiza sobre las remesas que llegan a México (particularmente, de las remesas provenientes del vecino país de Norte América, que no las únicas).

Conforme a las cifras que se publican, representa un incremento superior al 10%. Esto es, una cantidad que ronda los cinco mil setecientos millones de dólares; considerando un análisis comparativo entre los periodos de mes a mes y, lo que corresponde al presente año respecto del año anterior.  

Las remesas son un factor de relevante importancia en la economía de nuestro país a tal punto que, desde mil novecientos noventa y cinco se ha dado un seguimiento a los índices de recepción y una diversidad de estudios sobre los impactos que las remesas tienen tanto en la microeconomía familiar como, por su valor agregado, en el desarrollo local, regional y del país. Es por ello que las remesas (desde la política económica) y los migrantes, como generadores de remesas (desde la política electiva y la política participativa) ocupan un lugar preponderante en las políticas públicas y en las campañas políticas. 

No por nada la postura pública del precandidato Ebrard respecto a la posición sobre los migrantes del republicano gobernador de la Florida y precandidato a la presidencia de los Estados Unidos.        

El tema es que los dólares en relación al peso han perdido valor y, de un monto de veintidós pesos por dólar de hace unos meses, hoy el dólar se paga a un poco por arriba de los diecisiete pesos.

Para muchas personas esta devaluación del dólar frente al peso representa una presión importante, desde la macro economía y el sector exportador como, desde la microeconomía familiar que tiene en las remesas un factor importante en su canasta básica y sus posibilidades de ahorro.

Para otro sector importante de la sociedad (sobre todo para quienes perciben salarios del sector gobierno y de las industrias en las zonas de urbanas) es poco perceptible este fenómeno e incluso, favorable por la posibilidad de comprar mercancías de importación a menores costos. Lo cual no significa que en un momento determinado no impacte su desarrollo.

Interesado en el Desarrollo Social, buscaba puntos de influencia de la devaluación del dólar frente al peso y lo primero que observé es la relación que existe entre pobreza y remesas. Esto es, que la pobreza en nuestro país se presenta en un mayor índice de personas en las zonas rurales o en las poblaciones urbanas municipales con economías dependientes principalmente de las partidas presupuestales federales y estatales (la mayoría en el país). Precisamente, las principales zonas receptoras de remesas y principales zonas beneficiarias de las remesas junto a las partidas presupuestales.

En la historia de la democracia en nuestro país encontramos que los procesos electivos representan una derrama económica importante en zonas que, regularmente, no reciben importantes partidas presupuestales; de ahí la noción de zonas clientelares para los partidos políticos o, la conservación de la pobreza como condición para la conservación del poder.

El tema es, si la devaluación del dólar y su impacto en las zonas de menores ingresos, de mayor pobreza, representan un factor relevante para los contendientes por el poder político federal de cara al proceso electoral del próximo año.

Como dicen los proverbios populares: “al perro más flaco se le juntan las pulgas”.

joseramonuhm@hotmail.com