La fundación

A decir de la historiografía oficial la ciudad de San Luis Potosí hoy está cumpliendo 426 años de su fundación; esto es cierto a medias o al menos a tres cuartas partes, en virtud de varios detalles. Ciertamente un tres de noviembre de 1592, según reza el acta levantada por el escribano Pedro Venegas, tiene lugar la fundación legal del pueblo de San Luis minas del Potosí. Sin embargo y aquí vale la pena detenerse a reflexionar un poco, el primitivo puesto de San Luis ya existía, quizá éste asentamiento ocurrió unos cuatro años antes, es decir por 1588.

La riqueza descubierta en el vecino mineral del cerro de San Pedro fue el cebo que atrajo gambusinos buscones de la zona de Zacatecas y otros reales mineros. Dejó asentado el cronista agustino Diego de Basalenque: Es un cerro muy rico, que por su riqueza le pusieron Potosí a semejanza del cerro del Potosí en el Perú; si bien que aquél es sólo como un pilón de azúcar de grande boj, y estotro acompañado de otros cerros. Eran todos ellos el asiento de los chichimecos huachichiles los más valientes que habían […] y estos huachichiles teníanle mucho respeto al capitán Caldera, que estaba en el fuere del valle de San Francisco, frontera de dichos huachichiles; y viendo un día el capitán a uno embijado con un color amarillo de metal, le preguntó ¿qué de dónde había tomado aquella piedra? Y él le enseñó el cerro; y con esta luz y otros barruntos que eran cerros de minas, comenzaron a catear y hallaron plata; diose el bramo y acudieron muchos españoles. Al principio salían las planchuelas de plata con color amarilloy pensando que era cobre, las desechaban y era oro, hasta que un extranjero que sabía apartar el oro de la plata, por curiosidad apartó una planchuela, y vio que la más era oro. Con este alegrón fueron recogiendo lo que se había desechado, y apartando el oro de la plata, y reconocieron que era la mayor riqueza que en las Indias se había visto. Voló la fama, y acudieron de todas las ciudades y demás reales de minas, de arte que en pocos días se vio una congregación de mucha gente, y fundaron el real a cuatro leguas de las minas, porque no se halló agua más cerca del cerro. Formóse luego un pueblo en muy lindo asiento llano con sus calles bien ordenadas y sus plazas. Acudieron oficiales de todos oficios y mercaderes, y todos enriquecían a cuatro y seis años, y muchos se fueron a España con cantidad de hacienda, de modo que no ha habido real de minas que en breve tiempo hiciese ricos como este cerro, porque tenía la mayor riqueza de oro en los altos, y como se han ido ahondando las minas, ha ido faltando la ley. Yo vi año que se marcó de plata y oro millón y medio, y creo fue el de 1617.

Fue pues un pueblo de frontera surgido al amparo de las minas y bajo los signo del materialismo, ambición y desconfianza. Ese origen puede quizá explicar en parte la conformación de la mentalidad potosina.

El nombre, dicen algunos, se le dio por el capitán Miguel Caldera en honor a don Luis de Velasco (hijo), virrey de la Nueva España al momento de la fundación; lo cierto es que seguramente fue impuesto por fray Bernardo Coussin a mediados de la década de 1580 al valle que prolongaba el de San Francisco (Villa de Reyes), en honor de san Luis IX rey de Francia. Hay bastante lógica, un franciscano francés, encomendando la zona a un santo francés, rey y patrono universal de la tercera orden franciscana.

El título de ciudad le fue otorgado al pueblo de San Luis Potosí hasta el año 1656, es decir 64 años después de la fundación del pueblo. Es por tanto una cosa distinta la fundación del pueblo, y otra su elevación al rango de ciudad.

No obstante lo anterior y sin restar el mérito de haber sido la última fundación importante del siglo XVI, es el mito fundacional, el que genera la necesidad de explicar un origen, y –creemos– nos otorga una sensación de pertenencia. Somos, o al menos eso creemos, gracias a la fundación de un entorno, y nuestra identidad deriva de poder explicar un origen. Así buscamos –más que explicar histórica y sociológicamente procesos fundacionales, constructivos, y evolutivos– un pretendido origen real y en ocasiones santificado. Potosinos al fin.

* * *

En 1992 bajo el lema Cuatro siglos de esfuerzo, la administración gubernamental formó una comisión encargada de organizar los festejos del 400 aniversario de la fundación. Vaya frase digna de un curso motivacional; ignoro y me da terror averiguar a quién debemos ese derroche de magistral ingenio.

Diversas actividades se realizaron en el marco de la conmemoración, entre ellas conciertos de música barroca, se editaron libros con obras de potosinos distinguidos que acabaron en bodegas húmedas de las dependencias de gobierno, o en bibliotecas públicas donde jamás se consultaron. Nada abundante en substancia, pero sí en demagogia.

El problema es que ahora ni substancia ni demagogia, todo es indiferencia; no hay festejos y si los hay, no hay un adecuado soporte cultural que invite a la ciudadanía a involucrarse en ellos. Ignorancia y abulia oficial.

Se piden tunas al granado, la cultura y la historia no son prioridad en las agendas gubernamentales; bueno, creo que ya ni gobernar es prioridad.

* * *

Transcurrió el día de muertos, y el Xantolo; mientras unas “tradiciones” ganan terreno, otras se inventan y otras se pierden, como las calaveras de rima que este año se extrañaron. Comparto una que hallé oculta en un libro antiguo, no sé a quién iría dirigida, pero me gustó:

Carreras quedó insepulto

pienso: murió impenitente,

desde que asumió su encargo,

lo tuvimos siempre ausente.

Dicen los que saben, y los que no, repiten, que hoy es sábado social; disfrútenlo pero no se excedan.