¿La IA y la robótica sustituirán el trabajo humano?

La incorporación de innovaciones tecnológicas, como la Inteligencia Artificial (IA) y la robótica, a los procesos de producción, impulsan una reestructuración productiva que transforma los procesos de trabajo, los perfiles laborales requeridos y los mercados laborales. Por consiguiente, proliferan las conjeturas respecto al porvenir laboral: mientras algunos analistas vaticinan desempleo masivo y posturas más radicales anticipan la obsolescencia del trabajo humano. Los optimistas consideran que será positivo para los trabajadores porque dejarán de hacer tareas muy pesadas o peligrosas; incluso hay quienes opinan, como Larry Ellison, director de tecnología de la empresa Oracle, que la IA permitirá generar un ingreso universal.

Las especulaciones del fin del trabajo también se han presentado en otros momentos, por ejemplo, a fines de la década de los años setenta del siglo XX, debido a la incorporación de las computadoras, tanto en las fábricas como en las oficinas, sin embargo, no sucedió. Lo que experimentaron los trabajadores fueron nuevas formas de empleo, cada vez más precarizadas, que los explotaron cada vez más.

No podemos negar la gran pérdida de empleos que ya están sucediendo, incluso las grandes tecnológicas han anunciado una gran cantidad de despidos. Por ejemplo, Oracle anunció en junio de este año la eliminación de 21 mil puestos a nivel global, o Microsoft que, el mes pasado, ofreció un programa de retiro voluntario a 60 mil empleados. Antes los más afectados eran los obreros o trabajadores de servicios, ahora son los llamados trabajadores de “cuello blanco” quienes han sido desplazados, irónicamente, por la IA que diseñaron.

No obstante, todavía estamos en una etapa de entrenamiento de la IA, por lo que algunas empresas, como IBM, tuvieron que recontratar al personal que habían despedido porque la IA no dio los resultados esperados.

Los robots humanoides también son una posible fuente de desempleo para diversas actividades, más allá de las fábricas, pues los están diseñando y entrenando para realizar trabajos en restaurantes, hospitales, incluso para realizar el trabajo doméstico. Elon Musk ha anunciado su robot Tesla Optimus, el cual todavía no se comercializa, pero ya está en etapa de producción.

Con todo, el mundo robotizado todavía no está en el futuro cercano, porque las empresas los incorporarán cuando sean menos costosos que la fuerza de trabajo humana. Actualmente, sigue siendo mucho más rentable contratar mano de obra, porque el entrenamiento de los robots es muy oneroso, entre los gastos está obtener una gran cantidad de videos para entrenarlos; en fábricas de la India graban el movimiento de las manos de los trabajadores, algunos de manera obligatoria, otros cobran por grabarse. Además, para procesar dicha información, se requieren grandes centros de datos, que consumen una gran cantidad de agua y energía.

Para sostener la producción de la IA y los robots hace falta mucha mano de obra humana, por ejemplo, en la minería de tierras raras, que son fundamentales para la producción de unidades de procesamiento gráfico (GPU), imanes de alta potencia, componentes electrónicos y pilas que les permitirán darles autonomía a los robots humanoides durante una jornada laboral completa. Por lo tanto, consideramos que no será el fin del trabajo humano, sino que aumentará la precarización, la explotación y la desigualdad entre los trabajadores.

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(Investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas)