La Ley de economía digital y su impacto en las empresas

La aprobación de la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos en el Congreso de la Unión y avalada por el Senado este martes pasado, tiene como objetivo modernizar el sistema transaccional del país, reducir progresivamente el uso del efectivo, combatir la informalidad y promover la inclusión financiera en efectivo. El contenido estructural de esta ley se desglosa en siete ejes fundamentales: 

1) Cobro digital obligatorio en sectores estratégicos. Su aplicación no implica una eliminación inmediata ni total del efectivo a nivel nacional, sino un esquema de exclusión parcial y progresiva regulado directamente por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Los primeros sectores serán gasolineras y casetas de peaje.

2) Permiso temporal de efectivo en situaciones de emergencia o contingencia. Es la “válvula de escape” legal que contempla la citada Ley. Su propósito es evitar la parálisis comercial y garantizar los derechos del consumidor cuando los sistemas de cobro electrónico fallen.

3) Identidad digital oficial para realizar trámites financieros. El nuevo marco normativo reconoce de manera oficial la CURP digital y al expediente digital ciudadano como identificaciones válidas. Este componente busca modernizar el acceso a la banca, eliminar el uso del papel y permitir la contratación de servicios financieros 100% remotos de forma segura.

4) Reglas equitativas para el Banco de México y las terminales de cobro. Responde directamente a las preocupaciones del sector privado respecto al costo de las comisiones bancarias, buscando nivelar la cancha para que los comercios no absorban pérdidas al digitalizarse. La Ley establece que las transferencias operadas a través de la infraestructura del Banco de México, mediante el Cobro Digital (CoDi) y dinero móvil (DiMo) están blindadas legalmente contra cobros.

5) Trámites públicos en línea en todos los niveles de gobierno. Transita de la digitalización opcional a un mandato legal imperativo para erradicar el uso discrecional de efectivo en las ventanillas gubernamentales. La Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones será la responsable de crear las plataformas electrónicas oficiales.

6) Eliminación de trabas regulatorias para acceder al crédito. La misma Ley estipula que el registro automatizado de cobros mediante tarjetas, transferencias, códigos QR, CoDi o DiMo fungirá de manera formal como un historial transaccional auditable. Del mismo modo, las instituciones financieras Fintech estarán facultadas para evaluar el riesgo crediticio basándose en el volumen y regularidad de estas ventajas digitales.

7) Plazos para poner en marcha la normativa. La implementación formal arrancará inmediatamente después de la promulgación del decreto en el Diario Oficial de la Federación. En la Fase A, la SHCP dispondrá de un plazo máximo de 15 días hábiles para publicar a lista oficial de los primeros sectores estratégicos y actividades económicas que estarán obligadas a cobrar el 100% de forma digital. En la fase B, los reguladores sectoriales publicarán sus manuales, disposiciones de ciberseguridad y reglas administrativas particulares.

La introducción de un marco regulatorio que desincentive el uso del efectivo obliga a las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) a adoptar de manera acelerada canales de pago electrónicos, como terminales punto de venta (TPV), transferencias interbancarias y plataformas Fintech. Sin embargo, esta migración forzada traslada el costo de la infraestructura financiera directamente al eslabón más débil de la cadena productiva.

El principal punto de presión para las MiPymes radica en las comisiones por adquirencia y procesamiento, cuyos costos en el mercado mexicano resultan desproporcionadas para comercios de baja escala. Mientras que los grandes corporativos negocian tasas preferenciales por volumen, las MiPymes enfrentan costos transaccionales que pueden drenar entre el 2.5% y el 5% de sus ingresos brutos. En sectores comerciales con márgenes netos de un solo dígito, este costo financiero disminuye el rendimiento operativo y reduce el flujo de caja necesario para el reabastecimiento de inventarios o el pago de obligaciones de corto plazo.

La Ley de Economía Digital representa una transformación radical para las MiPymes, introduciendo algunos riesgos como presiones de liquidez y comisiones bancarias que podrían afectar los márgenes de rentabilidad. No obstante, ofrece oportunidades significativas mediante esquemas de cobro sin comisiones como CoDiy Dimo, así como un acceso al crédito formal gracias al historial transaccional digital.

Sígueme en redes sociales

Twitter: @gbriano

Facebook: Dra. Lupita Briano Turrent