La Meta y la Mona

“El análisis económico muestra que prohibir 

tanto la producción como el consumo de cualquier mercancía para la que existe una demanda, conducen invariablemente a que individuos dispuestos a violar 

la ley organicen un mercado negro”. 

Ernesto Zedillo en  “Drug Policy: A Shameful Failure of Modern Civilisation”. Ending the War on Drugs.

Había llegado con su familia a desayunar a un restaurante de comida rápida en el occidente del país. Tenía ya dos semanas de no salir de su casa y aprovecho ese día domingo para en compañía de su esposa, cuñada y suegra, le diera un poco de aire y también animado por su esposa ya preocupada por su “situación”. No había pasado ni media hora cuando Carlos N., se paró y se dirigió al baño y empezó a inhalar en su pipa “crystal”. 

Al salir tuvo una discusión con su esposa y su cuñada, se fue a la cocina tomó dos cuchillos, hirió a una mesera y atacó a un pareja de comensales, al salir hirió de muerte a un repartidor. Arribó la policía municipal, no sabían que hacer ante las amenazas y envestidas del sujeto con los cuchillos que mejor optaron por dispararle en una pierna para poder derribarlo y someterlo, sólo así el sujeto fue esposado no sin antes proferir toda una sarta de incoherencias. 

La metanfetamina había hecho estragos en la humanidad del sujeto: efedrina que libera dopamina,  fosforo con yodo para producir yoduro de hidrogeno, hidróxido de sodio, nitrato de sodio, clorhidrato de sodio combinado con aluminio, anhídrido amoniaco y liquido de frenos para la sintetización del “Crystal meth”.   

Hace más de quince años el chino Zhenli Ye Gon sabía que el futuro de las drogas y el dinero estaban en fabricar metanfetamina y que necesitaba parecer farmacéutico, instalar un mega laboratorio de 14 mil metros cuadrados en el Estado de México (Toluca), y empezar a comercializar y procesar Acetato de pseudoefredina. 400 millones de dólares les produjeron a las triadas chinas, les alcanzaron a decomisar 200 millones de dólares, pero la comercialización y producción se extendió a lo local y hasta en los suburbios de las grandes metrópolis, pero ahora fabricada y comercializada por los carteles mexicanos.  

Por otro lado, la “Mona” o el “Chemo”, como droga inhalada humedeciendo un trapo, paño o estopa con algún solvente, usada preferentemente por los niños y adolescentes en condición de calle o de pobreza, son su gran mitigador de frio, hambre y olvido. Neuronalmente sin posibilidades de recuperación, no generan violencia, pero si son víctimas directas en el sentido que se quiera ver, el “tolueno” como activo, que es hidrocarburo líquido derivado del benceno que se utiliza para obtener trinitrotolueno que tienen los inhalantes en nitritos, aerosoles, gases y disolventes volátiles, les causan estragos irreversibles.     

275 millones de seres humanos entre los 15 y hasta los 64 años a nivel mundial, consumió drogas y la marihuana sigue siendo la reina y preferida, según el Informe Mundial sobre las Drogas 2019. En nuestro país la Comisión Nacional contra las Adicciones manifiesta que la prevalencia del consumo de cualquier droga alguna vez en la vida en la población general es de 10.3% y de 2.9% en el último año.

TAPANCO: La prevención de sustancias psicoactivas en niños y adolescentes mexicanos parece ser la clave, ¿Pero cuáles? Las de origen natural o químico, creo que focalizar la política de protección en las drogas de diseño, las sintéticas, en la demanda sin criminalización y en la oferta punitivamente. Las sustancias naturales llevan consumiéndose por el hombre desde el año 3 mil a.c.

Francisco.soni@uaslp.mx

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