La obsolescencia. Parte II: democracia digital

Recordará usted que en la entrega anterior, le hablé sobre la obsolescencia en la manera en la que las instituciones del estado prestan sus servicios a una sociedad que ha venido transformando los hábitos a través de los cuales realiza sus actividades cotidianas.

Hoy quiero compartir con usted algunas reflexiones a propósito de la publicación del “Estudio sobre los hábitos de personas usuarias de internet en México 2022” que es una investigación realizada por especialistas en tecnología y comportamiento humano con el objetivo de entender mejor cómo las personas en México utilizan la red y cómo esta afecta sus vidas cotidianas. Los resultados de este estudio son de gran importancia, ya que permiten a empresas y gobiernos entender mejor las tendencias y necesidades de las personas en línea.

Uno de los hallazgos más destacados del estudio es que cada vez más personas en México están utilizando internet como una herramienta fundamental para realizar actividades cotidianas, como el trabajo, la educación, las compras y la comunicación con amigos y familiares. El estudio también destaca que el acceso a internet está aumentando en todo el país, especialmente entre las personas de bajos ingresos y las zonas rurales.

El estudio sugiere una serie de recomendaciones para las empresas y los gobiernos. Entre ellas se encuentran la necesidad de invertir en infraestructura de internet para mejorar el acceso y la velocidad de conexión en todo el país, así como la importancia de garantizar la seguridad y privacidad de los usuarios en línea. Es igualmente importante que los gobiernos comienzan a entender que la transformación de los hábitos de la sociedad en términos del acceso a tecnologías puede tener una relación con la transformación de la forma en la que un gobierno interactúa con la ciudadanía. hoy quiero hacer referencia de manera directa a la idea de democracia digital.

La democracia digital es un concepto que se refiere a la participación ciudadana y el uso de tecnologías digitales para mejorar la toma de decisiones en las políticas públicas y la gestión del gobierno. La democracia digital implica la utilización de herramientas digitales para aumentar la transparencia, la participación y la colaboración entre ciudadanos y gobierno.

En la democracia digital, los ciudadanos tienen la oportunidad de participar activamente en la toma de decisiones en los asuntos públicos. Esto se logra a través de plataformas en línea que permiten a los ciudadanos presentar sus propuestas, dar su opinión y participar en encuestas y foros públicos. De esta manera, se busca que los ciudadanos tengan una mayor influencia en las políticas públicas y en la gestión del gobierno.

La democracia digital también permite una mayor transparencia en la gestión del gobierno. Las herramientas digitales pueden ser utilizadas para publicar información sobre el gasto público, las políticas y los programas gubernamentales. De esta manera, los ciudadanos pueden acceder fácilmente a información importante y tomar decisiones informadas.

Además, la democracia digital puede mejorar la colaboración entre ciudadanos y gobierno. Las plataformas en línea pueden ser utilizadas para facilitar la colaboración y la co-creación entre los ciudadanos y las autoridades. Esto puede generar nuevas ideas y soluciones innovadoras para abordar los desafíos más apremiantes en la sociedad.

Sin embargo, la democracia digital también presenta desafíos. Uno de los principales desafíos es la exclusión digital, es decir, la brecha digital que impide que algunos ciudadanos tengan acceso a las herramientas y plataformas digitales. Para abordar este desafío, se requiere un esfuerzo conjunto del gobierno y otros actores para mejorar el acceso a internet y a las tecnologías digitales.

Ahora que está de moda hablar de la transformación de las instituciones y de la vida pública, bien nos haría abrir una agenda de trabajo político, organizacional y presupuestal, que se oriente a transformar de manera significativa la forma en la que las instituciones públicas hacen lo que hacen. Es posible que descubran que ahí pueden cumplirse las aspiraciones de una política de máximo ahorro. Para esto, además de billetes, se requiere de voluntad política.

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La próxima semana le hablaré sobre el desenlace en el proceso de designación de las nuevas consejerías del Instituto Nacional Electoral. Mientras eso ocurre, quisiera insistir que el escenario de la insaculación no es óptimo para el momento político que vivimos. La falta de acuerdo es el fracaso de la política.

Twitter.  @marcoivanvargas