La palabra empeñada

¿Recuerda aquel recurso de campaña que tanto se puso de moda, que consistía en que una persona candidata “firmaba ante notario” las promesas de campaña que adquiría frente a la ciudadanía a fin de crear una percepción de que se adquiría un compromiso vinculante?. Nunca tuve claro cuál podría ser la sanción ante el incumplimiento de determinadas promesas, pero el tema en realidad era el impacto propagandístico que esta acción tenía.

Después vino una segunda generación de esa herramienta que ya se relacionaba con el gobierno en funciones. La idea era hacer pública la lista de compromisos adquiridos durante las campañas y, después de un tiempo de estar en el gobierno, ir informando a la ciudadanía sobre su cumplimiento. De nuevo, más que programa de gobierno se trataba de una acción de propaganda gubernamental cuyos efectos deseados residen en impactan en la percepción de la ciudadanía sobre la eficacia gubernamental o sobre algo más básico pero trascendente: se cumple la palabra empeñada.

El cumplimiento de las promesas de campaña por parte de las/os candidatas/os es esencial para la legitimidad y la confianza en el sistema democrático. Las promesas electorales no solo buscan obtener el respaldo de los votantes, sino que también generan expectativas en la ciudadanía sobre las acciones que se llevarán a cabo una vez en el poder. El incumplimiento de estas promesas suele minar la confianza en la clase política y en el sistema democrático en su conjunto, ya que el electorado puede castigar con severidad a aquellos candidatos que no honran sus compromisos. Las evidencias se encuentran por todas partes. Años de encuestas de cultura política en México y Latinoamérica confirman lo que siempre hemos sabido: existe la percepción pública de que los políticos no cumplen lo que prometen.

En este sentido, el respeto a la palabra dada es fundamental para la reputación personal de los candidatos y para la credibilidad de las instituciones democráticas. Por lo tanto, el cumplimiento de las promesas electorales no solo es una cuestión de ética y responsabilidad, sino que también es crucial para el buen funcionamiento de la democracia y el mantenimiento de la confianza ciudadana en el sistema político.

Hay un elemento que quiero poner a su consideración, ahora que hablamos de promesas incumplidas y de sanciones electorales. La memoria es importante. Un gobierno es bastante más que una máquina de cumplir promesas de campaña. La ciudadanía carga sobre sus hombros una responsabilidad de la que nadie más se hace cargo: debe tener memoria sobre lo que se le promete. No solo me refiero a los típicos compromisos asociados a una obra pública; en la campaña también se prometen otras cosas que se relacionan estructuralmente con la calidad de vida de las personas. Sea una u otra posibilidad, resulta crucial que podamos recordar, para luego exigir.

[Intermedio provocador: ¿recuerda Usted los compromisos y promesas que adquirieron sus hoy gobernantes durante los debates entre candidaturas?. Conozco su respuesta, sobre esto escribiremos en otro momento.]

Hace unos días, el CEEPAC aprobó las plataformas electorales de los partidos políticos para el presente proceso electoral. Las plataformas electorales son documentos públicos en los cuales los partidos políticos nacionales y aspirantes a candidaturas sin partido dan a conocer sus propuestas de carácter político, económico y social, y se comprometen a cumplirlas en caso de ser elegidos. Estas propuestas son descritas en las declaraciones de principios de los partidos políticos y son verificadas y aprobadas por el Instituto Nacional Electoral y el organismo público local electoral -el CEEPAC, en San Luis Potosí. 

En el contexto de las elecciones en México, las plataformas electorales son fundamentales para que la ciudadanía conozca las propuestas y compromisos de los distintos actores políticos, lo que les permite tomar decisiones informadas al momento de emitir su voto. Estas plataformas abarcan una amplia gama de temas, que van desde políticas económicas y sociales hasta cuestiones de seguridad, educación y medio ambiente. 

Las plataformas son importantes solo en la medida en que los actores políticos tengan la capacidad de construirlas a partir de un diagnóstico sólido de la realidad, de articularlas con las campañas proselitistas y, posteriormente, con las agendas legislativas y los programas de gobierno. Además, es fundamental que sepan demostrar a la ciudadanía que dichas plataformas son documentos representativos de las verdaderas propuestas de un partido político.

La relación entre plataformas electorales, campañas proselitistas y programas de gobierno es fundamental para el cumplimiento de las promesas electorales. Las campañas electorales son procesos intensos de proselitismo y cortejo de los electores, que realizan los partidos y sus candidatos, en la búsqueda de los votos de los ciudadanos. Toda campaña busca construir mayorías electorales estables y afianzar la legitimidad social, que es el sustento de todo sistema democrático. Para cumplir con las promesas electorales, se necesita una voluntad política para priorizar las promesas electorales, vigilar su implementación y rendir cuentas sobre su cumplimiento. Esto también es honrar la palabra empeñada.

X (antes twitter). @marcoivanvargas