El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) es el pilar de la economía mexicana y su impacto es significativo en las empresas manufactureras de la región del Bajío. Esta región, que une a San Luis Potosí, Guanajuato, Querétaro y Aguascalientes, opera como un solo corazón industrial. Hoy, las reglas de la Sección 232 de Estados Unidos —que imponen aranceles por motivos de seguridad nacional— exigen entender el juego comercial a nivel regional. La Sección 232 se originó para proteger el acero y el aluminio estadounidense. Para el Bajío, esto parecía una amenaza, pero se ha transformado en un filtro de exclusividad. Estados Unidos busca romper la dependencia de materiales asiáticos (principalmente chinos) que entran triangulados a su mercado. Por ejemplo, para que un automóvil fabricado en la región Bajío se considere norteamericano y no pague aranceles, el TMEC exige que el 70% de todo el acero y el aluminio comprados por la armadora provenga de la región norteamericana. Es decir, la sección 232 es una sanción adicional de Estados Unidos: si detectan que parte de ese acero no cumple con el criterio de haber sido “fundido y vertido” en Norteamérica, penalizan ese componente específico sin importar los porcentajes de otros insumos que conforman el automóvil.
Al día de hoy, las negociaciones del TMEC avanzan a través de reuniones bilaterales continuas, luego de que Estados Unidos decidiera no extender de forma automática el tratado por 16 años más. Esta postura de EE. UU. no cancela el acuerdo. El TMEC sigue totalmente vigente y con arancel cero para los productos que cumplen las reglas de origen, pero activa un periodo de revisiones cada año hasta su fecha de vencimiento actual en 2036. En las mesas de trabajo, lideradas por Marcelo Ebrard y el representante comercial estadounidense Jamieson Greer, ya se han completado tres rondas oficiales de negociación y se tiene programada una cuarta cita para septiembre de 2026. El objetivo central de EE. UU. es frenar la influencia económica de China en la región, por lo que la presión para México es endurecer las reglas de origen, especialmente en sectores clave como el automotriz, el acero y el aluminio. Aunque Donald Trump ha declarado públicamente que busca moldear un “nuevo acuerdo” que reduzca su déficit comercial, los negociadores de ambos países tienen la meta de cerrar acuerdos provisionales antes de que termine el año para dar certidumbre a las inversiones.
Ante este panorama, la oportunidad ya no es para un solo Estado, sino para toda la red de suministro del Bajío: 1) integración de cadenas de valor: un automóvil puede armarse en San Luis Potosí, pero sus componentes electrónicos vienen de Querétaro, los plásticos de Guanajuato y la ingeniería de Aguascalientes. Cumplir con la Sección 232 obliga a la región a comprarse entre sí; 2) atractivo para el nearshoring de fundición: la región tiene la oportunidad de atraer plantas de fundición de aluminio y acero especializado que cumplan con la norma de origen exigida por Estados Unidos; 3) desarrollo de PyMEs tecnológicas: las pequeñas y medianas empresas de la región deben elevar sus estándares. Ya no basta con fabricar piezas de bajo costo; ahora deben certificar el origen legal y limpio de cada gramo de metal. El Bajío tiene una ventaja única: infraestructura compartida, vías ferroviarias directas a la frontera y mano de obra calificada.
La sección 232 no es una limitante, sino un detonante clave para que la región Bajío deje de ser solo una zona de ensamble y se convierta en el verdadero epicentro manufacturero de Norteamérica. La sección 232 actúa como un filtro que posiciona a la región para sustituir importaciones asiáticas, requiriendo estrategias de mapeo digital, nearshoring de base, certificación de PyMEs y homologación educativa para consolidar su integración industrial. Aquellas empresas que inviertan hoy en certificar sus procesos y limpiar sus cadenas de suministro no solo sobrevivirán a las revisiones anuales del tratado, sino que se convertirán en los socios estratégicos de uno de los mercados más importantes del mundo.
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