En el ámbito de la salud, podríamos generalizar que existen dos tipos de personas:
1.- Las que les interesa saber que padecimientos tienen a través de un diagnóstico.
2.- Las que no quieres hacerse un diagnóstico por miedo a encontrar padecimientos que pudieran ser graves.
Ambos estilos son muy respetables, sin embargo quienes se inclinan por la segunda opción se pierden la oportunidad de ver en qué situación se encuentran y de ahí poder hacer cambios en sus hábitos o en casos de enfermedades graves atenderse de manera oportuna.
En las empresas sucede de forma muy similar, pues aquellas que se diagnostican, pueden encontrar las problemáticas a las que se están enfrentando, permitiéndoles hacer planes de acción y corregir las situaciones que causen los mayores riesgos de forma inmediata y conforme se avanza ir haciendo cambios en aquellas problemáticas menos graves.
Me queda claro que en una corporación, sin importar el giro del que se trate, siempre habrá problemas, tal como en la salud de los seres humanos, solo que hay problemas que no son tan graves y nos permiten seguir viviendo cómodamente y disfrutado de la vida. La cuestión aquí reside en que los conflictos internos que se viven laboralmente hablando puedan ser administrados y controlados que permita la operación de los negocios lo mejor posible.
He platicado con varios empresarios y me he dado cuenta de que no les gusta pensar en hacer diagnósticos para sus empresas argumentando un sinnúmero de pretextos que me dejan pensando en que hay tres entornos posibles:
1.- Saben que están mal y no quieren escuchar lo que van a decir sus empleados.
2.- Aquellos que dicen estar bien pero que no necesitan ser medidos para comprobar la efectividad de funcionamiento operacional.
Y por último y creo que el más grave de todos…
3.- El que sabe que está mal, y dice que ya está haciendo cambios para mejorar.
En el caso de la tercera opción, puedo decir que el 100% de los empresarios con los que he platicado al respecto coinciden en que no han hecho ningún tipo de diagnóstico pero que saben que está pasando en su empresa, y por ende harán los cambios que serán de mayor beneficio para ellos… (y como casi siempre pasa, todo queda en buenas intenciones.)
Sinceramente, el comparativo aquí es equivalente a decir me estoy tomando unas pastillas para la presión alta, otras para controlar el azúcar y otra más para cuidar mi riñón, sin siquiera tener unos análisis previos y peor aún sin haber visitado un médico.
Un diagnóstico interno para empresas debe de contemplar un muestreo estadístico que involucre márgenes de error y niveles de confianza, pues es necesario tener representatividad de todos los colaboradores y no solo algunas áreas de la compañía.
¿Cómo sabes que es realmente lo que buscan o quieren tus empleados o subordinados para que sean más productivos o para que estén contentos en su empleo? No puedes pensar por ellos; lo que te gusta a ti normalmente no le gusta a los demás y eso se acrecienta cuando se trata de una relación entre jefe y subordinado.
La optimización de recursos a través de intervención de programas que te ayuden a retener colaboradores, disminución de rotación, aumento de sentido de pertenencia, incrementar la felicidad que viven dentro de la empresa, etc. Debe tener un fundamento para lograr mejores resultados.
No por el hecho de que a cierto jefe se le ocurra una idea que para él pueda ser benéfica, eso le pueda llamar la atención al resto de los colaboradores.
Los diagnósticos nos dirán con gran detalle sobre lo que podemos hacer por áreas y provocar mejoras e incrementos de satisfacción, se podrán capacitar a jefes o líderes de área para que no solo vean temas de productividad sino también entender mejor el sentido humano y ayudar a sus respectivos equipos con un entendimiento más directo, actividades más personalizadas y sin duda esto traerá grandes beneficios, desde luego un aumento de satisfacción y sentido de pertenencia hacia la empresa.
Y tú ¿Estás listo para conocer la salud de tú empresa?
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Twitter: @LuisGilOjeda