Limpiar la política

El que decide dedicar su vida a la política, 

sabe que ganar dinero no es la prioridad.-                                                                                                              ANGELA MERKEL

Este es el tipo de pensamientos o de convicciones, como los de la señora Merkel, que me gustaría que asumieran los políticos de nuestro país. La señora Merkel hace pocas semanas que dejó por su propia voluntad el cargo de mayor relevancia en la política de su país, Alemania, tras 16 años de ejercer como Canciller, el cargo más alto en la política de ese país; y al presentar su renuncia ante el parlamento alemán, recibió el aplauso de pié, durante 6 minutos y medio, de todos los legisladores de su país, es decir, de todos los partidos. Le pidieron que permaneciera otros cuatro años, pero dando las gracias afirmó que ya necesitaba descansar de tanta responsabilidad. Dicho lo cual se retiró para seguir viviendo junto a su esposo, como cualquier ciudadana, en un modesto departamento de Berlín.

En nuestro querido país, la práctica política se encuentra a años luz de distancia de la alemana. ¡Causa envidia, pero de la buena!. Como canciller de Alemania, Merkel siempre tuvo autoridad moral. Fue la principal impulsora de la reunificación de las dos Alemanias, logrando en menos de dos décadas, levantar la economía y los ingresos de los alemanes del antiguo lado oriental bajo el régimen comunista, hasta ponerlos al mismo nivel de alto desarrollo que ya tenían los pobladores del lado occidental, hasta convertir a Alemania en la tercera o cuarta potencia económica del mundo, llamándola los países vecinos “La Locomotora de la Unión Europea”.

Ya lo sabíamos, pero es bueno que el Vocal Ejecutivo del Instituto Nacional Electoral en San Luis Potosí, Sergio Aispuru Cárdenas, nos lo recuerde según la nota principal de PULSO, del pasado día 4, al decir que “estamos viviendo una degradación de la política”. “Se vive un tiempo de crispación y polarización ciudadana en el que la violencia no disminuye y se sufre la incursión de la delincuen cia en los procesos de los partidos por la designación de las candidaturas.” 

Una vez que termine el actual proceso electoral, que no culminará con la sola emisión y cómputo de los votos, sino hasta que se hayan desahogado los recursos e impugnaciones que seguramente habrán de ocurrir, sobre todo por la actitud mañosa de AMLO de no aceptar nunca sus derrotas y descalificando a los organismos electorales cuando es derrotado, los mexicanos deberemos empezar a pensar en tener una mayor participación política que obligue a los partidos a implantar una democracia interna enraizada y operando con un alto sentido ético y cívico, que impida los vicios y corruptelas que algunos de ellos acostumbran, como la venta de candidaturas y la opcidad de sus finanzas.

Cuando superemos esa etapa de reclamos de inexistentes fraudes electorales, el país buscaría entrar en una etapa de trabajo intenso para recuperarse del atraso que ha ocasionado el mal gobierno, el discurso siempre hostil del presidente y sus mentiras continuas, lo que se agrava por efectos de la pandemia pésimamente manejada, y son el principal origen de las duras crisis de confianza, económica, social y política que azotan al país.

Creo que la sociedad mexicana debería iniciar un sincero exámen de conciencia, con un proceso de análisis de nuestra realidad y de las causas que nos han llevado a esa degradación de la política, que hoy amenaza con hacerla rehén de las bandas de delincuentes que se han visto alentadas por las actitudes y el discurso presidencial permisivo y hasta amistoso hacia la delincuencia. Examinar y transformar a un sistema político viciado por los más mezquinos intereses de los partidos políticos y de algunos de sus dirigentes. 

La política, suele decirse, es sucia. En realidad no es sucia ni es limpia, ni es buena ni es mala. Como ocurre en cualquier otra actividad humana, depende de la persona que la practique. Si el político está incentivado por el dinero, por acumular riqueza, prostituye la política, la denigra, la corrompe y por imitación, tiende a corromper a la sociedad. Usa el poder y la información privilegiada del cargo para medrar. También, si quien está dedicado a ella es de sólidos principios éticos y cívicos, y tiene vida honesta y ordenada, entonces la política resulta una actividad respetable y hasta noble. Encuentra su propia naturaleza. Convierte en bienes públicos el erario y se ocupa permanentemente en mejorar a su sociedad, con mejores servicios públicos, con más y mejor obra pública, con máxima transparencia en sus informes finan cieros y con el buen ejemplo de su accionar diario. 

bien ejercida, la acción política genera confianza, mejora, dignifica la vida de la sociedad, tiende a unir a sus distintos grupos mediante un buen uso de sus impuestos, la hace armoniosa y civilizada. El buen político puede generar grandes bienes a la sociedad. Con una sola decisión, con un buen acuerdo, puede mejorar los niveles de vida de grandes sectores de la sociedad. 

Es indispensable que los ciudadanos de este país asumamos nuestra responsabilidad en el devenir de la vida política, que es tan importante, que no podemos ya continuar  dejándola en las manos de los políticos únicamente. POR LO PRONTO, POR FAVOR, NO DEJEMOS DE IR A VOTAR. MÉXICO LO ESPERA DE TODOS NOSOTROS. mexico nos necesita a todos.

GRACIAS POR SU LECTURA