Cada año se desechan 1,000 millones de llantas en todo el planeta que están compuestas principalmente por acero y derivados del petróleo, de las cuales solo se recicla el 12 % a nivel mundial y se convierten de nuevo en llantas recubiertas, se les extraen los componentes de petróleo y se transforman en combustible, o bien se les dan usos diferentes en terraplenes etc; la otra parte simplemente va a dar a basureros controlados y no controlados, o en el peor de los casos se queman en la industria como nuestras arcaicas ladrilleras liberando residuos sólidos en suspensión totalmente cancerígenos que después todos respiramos.
Pues ahora pensemos en el caso propio de cada uno de nosotros y las llantas que usamos en nuestros vehículos de cualquier tipo, al ser nuevas tienen cierto espesor y dureza de sus paredes y piso, que con el paso de los kilómetros va sufriendo un desgaste y simplemente observamos cómo se van haciendo más delgadas y se refleja en la profundidad de las estrías que tiene en el piso para aumentar su fricción y agarre contra el pavimento. Hasta que dependiendo de nuestro estilo de manejo, superficies de rodamiento, calidad de las llantas, etc., se desgastan hasta que ya no es seguro utilizarlas, y esto sucede actualmente entre los 50,000 y 100,000 kilómetros de uso. La pregunta es dónde quedan esos milímetros de llanta desgastada durante todo este tiempo y la respuesta es muy sencilla, EN NUESTRAS CALLES Y CARRETERAS en forma de micropartículas de los componentes derivados del petróleo de las propias llantas, que después se dispersan en el aire por la acción de el viento o bien se concentran en los cuerpos de agua, ríos y mares por el arrastre de las mismas partículas cuando llueve, para después de una u otra manera tener contacto de nuevo con nuestros cuerpos o en el peor de los casos ser introducidos a nuestros cuerpos por respiración o por ingesta de alimentos.
Todo lo anteriormente mencionado es medible y ya se hicieron los primeros estudios para checar qué está pasando con esos millones de toneladas de residuos altamente contaminantes. Y dan por el momento los primeros resultados que nos dicen que las llantas dispersan 36.5 MICROGRAMOS POR KILÓMETRO RECORRIDO en promedio en carreteras europeas, que es donde se realizó este estudio. ¿ES MUCHO O ES POCO? Para esto lo debemos comparar con las normas permisibles de emisión de nuestros motores del mismo automóvil y que son: ENTRE 2 Y 4.5 MICROGRAMOS POR KILÓMETRO RECORRIDO. Según el país de el mundo de que hablemos esto quiere decir que las llantas emiten entre 8 y 18 veces mas partículas contaminantes que las que se emiten por el escape.
Qué hacer: Al comprar llantas tratar de verificar con el distribuidor el destino final de las mismas; conducir de manera mas amable para disminuir el desgaste que es inevitable; utilizar lo mas posible transportes colectivos utilizando menos nuestro auto. Tener autos compactos que por su menor peso y fricción tendrán menos desgaste de las llantas; exigir a nuestras autoridades y legisladores la prohibición de quemar llantas en la industria especialmente las ladrilleras que están en zonas semiurbanas.