Lo fatal parece asistir a nuestra vida cotidiana por todos lados. La actualidad ha sido denominada “la sociedad del espectáculo” por el francés Guy Debord y también de la “necropolítica”, término acuñado por el camerunense Aquiles Mbembe. El espectáculo por encima de necesidades e intereses, y la muerte como fin y como medio, y como parte también de ese espectáculo.
Dice Aquiles: «impera una nueva concepción de la soberanía: la de aquellos actores internacionales que deciden quién debe vivir y quién debe morir en un momento dado, atendiendo a criterios estrictamente económicos. Y las nuevas guerras, en consecuencia, son actos bélicos nomádicos que realizan empresas privadas en connivencia o no con los Estados, poco importa... que no buscan obtener territorio ni someter a las poblaciones; tan sólo afianzar recursos estratégicos y obtener beneficios inmediatos a cualquier coste».
Lo fatal es el desenlace trágico, la única certeza del vivir: el adiós definitivo. Se refiere al destino, al hado. Por eso es redundante el encabezado “Un muerto en fatal accidente” y no conviene usar este adjetivo tan a la ligera. Algo no puede saber “fatal” a menos que sea veneno, digo. Lo fatal llega, la cosa es cómo o cuándo.
En las redes asistimos “en vivo” a las muertes más absurdas y además de tristeza y enojo el efecto suele ser morbo. Los usuarios se vuelven jueces, pero también detectives, con o sin evidencias. El uso de las IA para identificar agresores o sospechosos contribuye a los linchamientos reales o virtuales.
Esta semana se viralizó un video “en vivo” del influencer dedicado a los espectáculos Pérez Hilton, donde se hiere con un cuchillo de cocina mientras murmura incoherencias. Desnudo y tinto en su sangre, fue controlado por familiares y los servicios de emergencia, quienes lo trasladaron a un hospital. El tipo era famoso por su manera soez de burlarse de las “estrellas” de la farándula y recién había tenido problemas de salud.
Otro video fue el del sinaloense César Gastelum, quien también estaba “en vivo” en compañía de otros repartidores de comida rápida. Dos hombres en moto, que ya habían pasado por el lugar, se detuvieron y le dispararon directo a la cabeza. Con Gastelum ya son 11 influencers ejecutados.
En otro video se ve una calle cualquiera. Un hombre, que parece caminar al influjo de alguna droga, embiste con el hombro a otro que viene de frente. El agredido, que ahora vemos es de la tercera edad, trastabillea hasta caer de la acera, justo cuando pasa un tráiler. El agresor alza los hombros, sacude las manos al darse cuenta de lo fatal de su “ocurrencia”, pero disimula y se va. Esto fue el viernes en Monterrey. Ayer, sábado, las autoridades informaron de la detención del sujeto.
Pienso en la historia que tiene cada víctima, en lo inoportuno de las más de las muertes. Edades, parejas, familias, planes, todo se va en un segundo.
Aunque casi todo queda por escribir, deseo dedicar unas palabras a Ma. de la Luz Galván Salazar, quien mucho aportó (a mí y a mucha gente) en cada aspecto de su vida, siempre con una sonrisa (sarcástica a veces). Brillante y sarcástica, fue comunicóloga, cantante, ensayista, consejera electoral, locutora y correctora de estilo. Una gran mujer. Autora de Narreflexiones y una que otra nanoficción (2020), del disco Luz Galván interpreta los temas de Jorge Medellín Jiménez, coautora del libros Promoción cultural en San Luis Potosí. El legado de Rogelio Hernández Cruz (2006), e inspiradora de otros tantos, como Villa Juárez, la bella villa (2004), siempre llevó adelante el legado de Guaxcamá, su tierra natal. Falleció el 25 de julio (luego hablaré del matasanos más preocupado por su consultorio particular que por sus pacientes del Hospital Central). Le prometí a publicar o reeditar varios proyectos, espero cumplirlo.
Descansa en paz, Luz. Gracias por todo.
Si ha lugar y vida, si lo fatal no nos alcanza, espero acudir a la cita, con ustedes, lectorado, la siguiente semana. Gracias también por 20 años de visitar mi blog (aquí abajo está la dirección) y por estas casi 520 semanas, 10 años en Pulso.
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Posdata: siguen abiertas las inscripciones para el segundo semestre escolar del Taller de Creación Literaria, así como de otros interesantes cursos y talleres del del Centro de las Artes. Si les late escribir y quieren darle una “chaineadita” a los textos y conocer algunas lecturas interesantes, ahí nos vemos los sábados.