Lodos de aquellos polvos

“La ignorancia sirve al poder”, dijo esta semana el autor y periodista Scott Pelley, orador principal en una ceremonia de graduación universitaria en Estados Unidos. Es esa una buena cita para encabezar estos renglones.

Y, en el marco del pavoroso segundo gobierno de Donald Trump, destacó también que eso se confirma cuando un populista se lanza contra el periodismo y la educación, para atacar después a los abogados que defienden los derechos de los demás, con lo que inventa una historia de narrativas grotescamente falsas en sus ataques al estado de Derecho. Ya lo entendía muy bien George Orwell en el Londres de 1949: la ignorancia es utilizada por el poder… pero eso debe tener límites.

Aquello es además muy relevante para nosotros hoy en México, tal como se confirma en la desesperada defensa del dizque proceso electoral de la contrarreforma judicial. Miren ustedes, en cuanto a decir que ha sido “un maravilloso éxito” de la democracia (sin una participación de la sociedad, sólo del oficialismo y sus clientelas), viene a ser exactamente lo opuesto a la realidad. Claro, para el autoritarismo obradorista puede haber sido un triunfo eso de lograr todos los agandalles que intentaron en contra del conjunto de intereses de la sociedad que habitan.

Tengamos en mente diez palabras que han sintetizado esta peligrosa simulación: Fraude. Fiasco. Engaño. Montaje. Fracaso. Desastre. Trampa. Burla. Farsa. Vergüenza… Un resultado muy negativo y embarazoso, pues. Y de inmediato el gobierno descalificaba a los descalificadores: oposición partidista, “ardidos” de derecha y de intereses malsanos, aunque la mayoría de los ciudadanos conscientes no caiga en ninguna de esas etiquetas.

Se han publicado ya excelentes análisis jurídico-políticos, y si acaso es pertinente preguntarse si la oposición despierta o el apoyo a Morena se debilita. Tampoco repito en este espacio tantos datos duros de tan costosa y apabullante tragedia. Sólo resalto ahora dos ángulos de escándalo: 1) la ridícula participación ciudadana, y 2) la manipulada alineación de la Suprema Corte.

En el primero: de la lista nominal de 97.2 millones de electores, participaron unos 12.5 y las abstenciones fueron 85.4… a las que se suman 1.4 de anulados y 1.5 en blanco, para un total de 88.3 millones, que son 90.2% del padrón. Esto se veía en los avances de los conteos y significaba una participación real de 9.8%, que podría dejar un irrisorio voto libre de menos de 5% al excluir los votos comprados, acarreados, guiados con acordeones y agregados antes o después de  comicios sin controles.

En el segundo: de los 9 ministros de la Corte se identifican ahora 5 morenistas de López Obrador y otros afines o comprometidos, que ya venían definidos en los acordeones repartidos masivamente a empleados públicos, simpatizantes del partido y beneficiarios de programas sociales (adultos mayores, sobre todo). Resultan sacrificadas su esencial independencia, la carrera judicial y la separación de poderes. ¡Inaceptable!

De tal manera, aun con toda su relevancia, no hay en ello legitimidad ni representatividad de la sociedad. Así de crudo y de adverso.

Y esto empeora con las atropelladas reacciones gubernamentales en sus intentos de defensa, justificación o simple distracción. Son escandalosas las palabras y las actitudes tan falsas… un error lleva a otros errores.

En fin, el saldo es muy triste, tanto en lo más anecdótico como en lo de mayor fondo. A ver cómo acaba este destructivo melodrama, pero habrá consecuencias.

* EN TODO ELLO ME llama aún más la atención que, entre tantas mexicanas que son un orgullo y un ejemplo, haya muchas mujeres que han incurrido en grave responsabilidad a lo largo de este desastre: Claudia Sheinbaum; Guadalupe Taddei, consejera presidenta del INE; Mónica Soto, presidenta magistrada del Tribunal Electoral; Luisa María Alcalde, presidenta de Morena, y Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación, así como numerosas legisladoras y gobernadoras.

Pero, ojo, detrás de ellas ha estado la influencia de hombres encabezados en forma directa y autoritaria por López Obrador. Han sido manipuladas y, por supuesto, habría que lograr aquí una verdadera liberación de la mujer. Participación ya tiene, pero se requiere una mejor representación.

Igual, tengamos en cuenta que estas mujeres —como muchos hombres— han sido parte de un proyecto absurdo y perverso contra México, aunque en lo personal también son beneficiarias.

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