Los jóvenes y la transición democrática

Como primer apunte de este breve texto sobre la transición democrática mexicana subrayo que no es el timing para una reforma electoral como promueve el oficialismo y tampoco las instituciones son intocables como indica la oposición, ambos discursos los podemos enmarcar en la disputa política rumbo al 2024: extremos polarizados que quieren imponer, sin matices, ni concesiones.

El pasado 13 de noviembre, miles de mexicanos salieron a manifestarse en todo el país en defensa del Instituto Nacional Electoral, después de leer las notas, crónicas, columnas y observar las imágenes me surgió la siguiente duda: ¿por qué los millennials y centennials no acompañaron a los baby boomers  y a la generación X en la movilización?.

Martha Anaya lo describió en El Heraldo (14/11/2022): “Muchos adultos de clase media y media alta; las dos terceras partes aproximadamente. Y lo más extraordinario: rostros ciudadanos en gran mayoría. Rostros y voces alejados de las consignas partidarias”. 

Sergio Sarmiento escribió en El Reforma (14/11/2022): “Lo significativo es que un grupo numeroso de ciudadanos, uno que no se caracteriza por manifestarse en las calles, salió a protestar este 13 de noviembre por un intento del gobierno de cambiar el sistema electoral que nos ha dado alternancia de partidos en el poder desde 1997”. 

Evidentemente, los grandes ausentes fueron los millennials y centennials, una explicación la podemos encontrar en el libro Cartas a una joven desencantada con la democracia, de José Woldenberg (ex consejero del INE y único orador de la marcha 13N). Puede ser que los jóvenes no sientan simpatía por la transición mexicana, al contrario, están desilusionados con el modelo económico y político.

Lorenzo Córdova y Ernesto Núñez publicaron La democracia no se construyó en un día, en donde explican la transición mexicana y las reformas que le dieron vida al sistema electoral, al IFE y, posteriormente, al INE; los autores describen una temporalidad de 1968 a 2018, cincuenta años de lucha de los baby boomers y la generación X. 

Existe un consenso que la transición en México comenzó en 1997. Desde mi perspectiva, se desvió en 2003 cuando Vicente Fox negoció con la maestra Elba Esther el nombramiento de los consejeros del entonces IFE. Debemos sumar las irregularidades en las elecciones de 2006 y 2012; el mismo Lorenzo Córdova en entrevista con Carlos Loret lo reconoció en Latinus (Capítulo 102), indicando que por eso impulsaron e implementaron las reformas electorales de 2007 y 2013, para evitar los excesos de las élites políticas, económicas y mediáticas. 

Es normal que las generaciones que no lucharon y vivieron las transiciones democráticas las cuestionen, es una discrepancia teórica y de valores entre baby boommers/generación X vs millennials/centennials. Volteemos a ver el caso de Podemos en España, que nació del 15M y cambió el sistema político español; otro ejemplo son las movilizaciones estudiantiles en Chile, Gabriel Boric emergió de los movimientos que interpelaban a los partidos de la concertación.

De todos mis alumnos, solamente asistió un joven a la marcha del 13N, quien toma distancia de los partidos de oposición y defiende al INE. En su mayoría cuestionan a los actores impresentables que asumieron un protagonismo excesivo en la movilización y no están de acuerdo con la diatriba del oficialismo. Difícilmente, los jóvenes saldrán a las calles a caminar con Fox, Roberto Madrazo o la maestra, quienes representan los errores de la transición y deberían dar un paso al costado. 

No encuentro una respuesta concluyente al distanciamiento de los millennials y centennials con la transición democrática. Falta pedagogía política y una discusión entre las generaciones. Nuestros abuelos y padres tienen razón en defender al INE, pero se necesitan cambios de fondo en el modelo económico y político para terminar con el desencanto de los jóvenes con la democracia mexicana. 

Twitter: @LmElizondo