Los López: pasos y carreras

Oscar G. Chávez

Pareciera que para los famosos del siglo XX, una de las formas recurrentes para morir en accidentes, fueron los avionazos. Así despegaron y así llegaron a la vida eterna Jorge Pasquel, Pedro Infante, Carlos Madrazo; en la primera década de este siglo otros tuvieron alta resonancia.

El escritor guanajuatense Jorge Ibargüengoitia Antillón (1928-1983), aunque no falleció en México, sino en las cercanías de Madrid, en España, engrosó la lista de víctimas de accidentes aéreos fatales. Pocos recuerdan su muerte, y menos recordarán el motivo; más se le recuerda por sus obras Los relámpagos de agosto (1964), Las muertas (1977), Dos crímenes (1979), por referir algunas.

Una aguda crítica social destaca en las referidas obras, por ejemplo, en Las muertas, aborda la trata de mujeres mediante una bien estructurada red de prostitución, que fue entretejida gracias a la corrupción de algunos funcionarios guanajuatenses. Es el caso de las Poquianchis, quienes a algunas de sus víctimas, las enrolaron en San Luis potosí.

Al margen de las anteriores, quizá la obra más famosa de Ibargüengoitia sea Los pasos de López (Los insurgentes, en la edición española), situada dentro de la novela histórica en la que aborda desde una prosa irreverente y desacralizadora la etapa previa y el inicio del movimiento independentista.

López, el de los pasos, no es más que un alias del oficial Matías Chandón (Ignacio Allende), quien lo utiliza al rubricar su abjuración a los intereses realistas. Aunque la totalidad de los nombres de personajes y geográficos son ficticios, fácil será identificarlos; la trama es paralela a la de nuestra historia nacional.

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Sobra decir que otro López, éste sin ingeniosos nombre novelado, es el que destaca como personaje central en la vida nacional; y tal como lo vimos hace dos días en el programa Tercer grado, frente a comunicadores que bien han adoptado el papel permanente de sus principales críticos y detractores, su figura sube cada día.

Los errores inclusivos por los que se le pudiera atacar, las alianzas torpes y cuestionables, lejos de hacerle mella pareciera que incrementan su popularidad y descuelle en las encuestas; bien pareciera que aplica la sentencia diazordacista: la injuria no me llega, la calumnia no me toca, el odio no ha nacido en mí.

Vemos a un López que con pasos ligeros, y sin el mayor esfuerzo, a semejanza del López de Ibargüengoitia, ve como su lucha cristaliza.

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La mención del López anterior, no es gratuita, ya que pareciera que sus pasos, que ya se escuchan –y no en la azotea– hacen, que en San Luis Potosí, otro del mismo apellido, ande a las Carreras; y es lógico, su popularidad, al igual que la de nuestro presidente, va cada día peor.

Este López, así, como reunión en la casa del Reloj, de la novela mencionada, se reúne a extrañas horas con el candidato panista a la alcaldía, Xavier Nava; y al igual que aquella conjuración una vez descubierta, no les quedó más que negarlo –como los meros machos–para luego aceptarlo, aduciendo que el motivo central fue la seguridad del joven aspirante.

Nunca fueron buenas las reuniones a deshoras y menos en sitios impropios, haiga sido donde haiga sido, pero por favor, sean discretos; luego no quieren que se piense que andan en amoríos electorales. Los potosinos somos malpensados y adictos al publirrelacionismo, y ustedes nos alimentan las perversiones.

Cierto, ya vino la explicación en video donde el Navita se queja de los agravios y ataques que en redes sociales le han infligido sus malquerientes, y detalla aclaratoriamente su inmaculada carrera política; y oigan ustedes no hay que ser, él no quiere servirse de las alianzas ni de los puestos, él quiere servir y salvar a San Luis. Y si hizo alianza con Gallardo en un inicio fue porque pensó que eran gente buena, y si se ve con el gober, es porque le preocupa que lo miren feo.

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Tan hay preocupaciones por lo que puede venir, que ya un sobrino político de don Juan Manuel, sí, el otro López, el de las Carreras, asumió su papel de AMLOver y la representación de éste en San Luis Potosí; como quiera que sea, nunca está por demás tener un sobrino cercano al futuro… bueno, que se vea que en todas las familias, incluida la gran familia potosina, hay pluralidad, política (porque la de género se esconde).

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Los agigantados pasos, buscando alcanzar ya no popularidad, sino cierta aceptación, son los de Luis Mahbub Sarquís (¿quién lo conoce?) quien de plano se puso a hacer proselitismo disfrazado de conferencia en la facultad de Derecho de la UASLP, a ver si a algún despistado le saca el voto. El candidato al senado muestra así un gran desprecio por la legislación universitaria, que prohíbe el proselitismo al interior de la institución. Al igual como hombrecito de principios que es, salió luego un comunicado explicando que se mal interpretó el asunto y que la charla fue de otro tipo.

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Mientras la ciudad se encuentra dentro de un cinturón de propaganda amarilla, bástenos ver los espectaculares en Salvador Nava y carreteras a México, Río Verde y Matehuala, promocionando a los Gallardo y al alcalde con licencia de Soledad, quien aspira a la reelección, dicen que los pasos de Margarita Hernández Fiscal, que han eludido las irregularidades, son los que llegarán a la meta en la alcaldía del municipio vecino.

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Concluye la semana con un numerito en la cultura, como debe ser porque los potosinos somos cultos ante todo. Miguel Ángel Rivera, el otrora niño terrible de la plástica potosina, (aquel que se manifestó frente al ex secretario Roberto Vázquez, mostrando sus entonces firmes sentaderas), hizo público que el director del museo de Arte Contemporáneo, lo invitó a trabajar de manera gratuita por cinco meses, pero sin salario alguno, para que se diera a conocer.

Seguro Aldo Arellano, director del referido museo, no sabe quién es Miguel Ángel Rivera –quien nadie tiene que ver con Diego, aunque también es afecto a los escándalos–; alguien debería decirle que sus trabajos de iluminación de fachadas, han sido reconocidas hasta en Europa. Como sea, la propuesta de Rivera es válida y precisa: que el propio director del museo, el gobernador, el secretario de Cultura, o cualquier plomero –sin alusión alguna– trabajen de gollete (dijera mi abuelo) durante el mismo tiempo.

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Así las cosas en San Luis Potosí, con mucho material preciso para una novela ibargüengoitiana; entre los pasos de López y las carreras de Carreras López; esperemos nos vaya mejor, no olvidemos que su última novela pereció con él, en ese avionazo.

Dicen los que saben y los que no repiten: que hoy es sábado social; disfrútenlo pero no se excedan.