Los maiceados

Se atribuye a Porfirio Díaz la célebre frase “ese gallo quiere maiz” (sic.), en referencia a presuntos opositores al gobierno de la época que, más temprano que tarde, aceptaban recursos del erario a cambio de bajar el volumen de sus reclamos. La frase de marras se actualiza en los días nuestros, cuando se da a conocer que organizaciones de la autodenominada “sociedad civil”, opositoras al actual gobierno federal,  han recibido, sin mayor empacho, financiamiento de agencias del gobierno gringo, como es el caso de “Mexicanos Contra la Corrupción” que ha sido beneficiada, a través de la embajada estadounidense, con poco más de 8 millones de dólares entre 2018 y 2023 por parte de la “Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional” (USAID). Por supuesto que ese apoyo no es gratuito, sino que implica un compromiso ideológico-propagandístico y de intereses en favor de la derecha más conservadora. El caso de “Mexicanos Contra la Corrupción” es relevante porque su fundador es nada más y nada menos que Claudio X. González, el furibundo crítico de Andrés Manuel López Obrador y cabeza del “Frankenstein electorero” que agrupa a los tres partidos de la Alianza “Va Por México”.

Pero allí tienen que los tiempos cambian y lo que antes, por lo menos, se llevaba con hipócrita recato, ahora es celebrado vasallaje a poderes fácticos extranjeros. Resulta que la propia embajada de Washington en México ha aceptado que financia (maicea) a grupos opositores al Presidente AMLO, así sea que se acote que “ningún financiamiento del gobierno de Estados Unidos se puede utilizar con fines partidistas” (en “La Jornada”, 18 de mayo de 2023). Ajá, ya veremos si los beneficiarios de tan generosos recursos económicos evitan abstenerse de hacer política electorera (habrá sin duda sus excepciones) y se dedican a impulsar proyectos con una suerte de mística “opción preferencial por los pobres”. En el pasado inmediato, varias organizaciones civiles han actuado con el propósito de favorecer a la oposición político partidista de derecha y conservadora, en no pocos casos, bajo un embozado como desvirtuado ejercicio de “participación ciudadana”. 

Muestra de esto último es el diagnóstico preliminar sobre los retos que enfrenta el INE, a cargo de la recién electa consejera presidenta Guadalupe Taddei, que advierte que “la tendencia presupuestal del organismo no se corresponde con los niveles de participación ciudadana”; esto es, que aún con mayor presupuesto público y privado como el que reciben diversas organizaciones de la sociedad civil para incentivar la participación ciudadana, ésta sigue, siendo, por decir lo menos, errática (“asimetría institucional”, refieren en el organismo electoral). Por tanto, la duda sobre lo que deberían de hacer, en favor de la democracia, muchas de esas organizaciones maiceadas por el gobierno estadounidense, queda en entredicho y, más bien, confirma lo que ha señalado el presidente AMLO respecto del verdadero interés que mueve a sus autoproclamados líderes. De allí que el liderazgo dizque moral que asumen personajes como el tal Claudio X. González, termine siendo percibido por la mayoría de la población, léase los electores, como “un árbol que da moras”, y esa es, entre otras, una de las razones por la que nomás no avanza la oposición en el ánimo de la mayoría del pueblo mexicano… con miras a la sucesión presidencial de 2024.