Los “pentito”

“En los caprinos, la hembra se denomina cabra, el macho se llama cabro, chivato, macho cabrío, castrón o cabrón, y a las crías cabrito, chivo o chivito”.

Decía mi abuelo que hay dos clases de hombres, los que llegan a viejo con sus pantuflas puestas en sus hogares y con la frente en alto y los que terminan con chanclas en la cárcel o en un callejón con un tiro en la nuca. 

Ser bandido es una forma de vida para mucha gente, la verdad sea dicha, hay incontables bandidos de las más diversas formas, los hay en tipo hijos de puta y tipo convencional natural. Rondan desde hace ya mucho tiempo en la geografía nacional sin que reparemos en ellos como un mal generacional. Diecinueve organizaciones de bandidos de alto impacto están operando al día de hoy.

No sé qué da más recelo, si un bandido con traje de Ermenegildo Zena, o uno con Levi´s 501 y playera Polo, el político del crimen organizado trasnacional que maneja su dinero en la bolsa de valores y en paraísos fiscales, o el que trabaja para un Cártel en la sierra de Sinaloa confeccionando meta. 

Los bandidos blanquitos se mimetizan en la clase política y la socialite, emparentando con sus iguales, los bandidos prietitos llevan a Bandas musicales a las fiestas de sus pueblos y se casan con la reina de las festividades patronales. Luego, los blanquitos dan cobijo a los prietitos para después tirarse a matar, dependiendo los tiempos y corrientes políticas.

Mire Usted, en los camposantos no hay bandidos y eso que se dice que se conoce más a una sociedad por el mutis de sus muertos, que por el desmadre de algarabía en sus calles, mentira, en los camposantos todos son buenos, buenos padres, esposos, hijos, abuelos, bueno hasta suegras, no hay bandidos. 

Somos aún de intuición por “apariencia”, lo que no sabemos en realidad es que es un bandido enmascarado. Enmascarado en una sociedad que permite que lleguen políticos bandidos a llenarse los bolsillos de dinero público por generaciones. Mafias políticas, de envidia italiana.

Un buen regio (no es bandido) Agustín Basabe, en su libro “Mexicanidad y Esquizofrenia”, dice que “para nosotros los mexicanos es irracional cumplir la ley, lo racional es violarla o evadirla. Creamos una mentalidad y una forma de pensar que nos lleva a usar nuestra creatividad para evadir la ley. Lo que no nos damos cuenta es que la suma de racionalidades da como resultado una irracionalidad colectiva”.

En resumen, somos bandidos. Es insultante ver como roban los que tienen puestos públicos (en los tres niveles de gobierno), forman bandas de forajidos institucionales con gente a la que le llaman “leales”, que no son más que bandiditos serviles.

Los otros bandidos, los de jens, no se chingan el dinero público, pero nos secuestran, nos roban el vehículo, nos despojan de nuestras casas, nos desparecen, nos matan, nos lesionan, etc.

TAPANCO: Hay numerosos bandidos por todos lados y cuando los llegan a pillar por una eventualidad, se convierten en arrepentidos (pentitos como dicen los mafiosos italianos), unos soltando la sopa judicialmente y otros encontrando falso consuelo en algún Dios.

De algo estoy seguro, todos terminarán en chanclas.

Francisco.soni@uaslp.mx twitter: @franciscosoni