Los previsibles pretendientes

Sí, debiéramos ser autocríticos. Sobre mi artículo de la semana pasada, sólo un amigo me cuestionó por qué le ando haciendo al pitoniso o adivino, pero tal vez lo pensaron más lectores. No me exonera que, con estos casos, busque referir o analizar varios escenarios de riesgo (negativos) o de escape (positivos) en este oscuro callejón en el que nos hemos metido.

Vemos elementos que sugieren perspectivas concretas, o sea, que algunas opciones se vuelvan más probables (triunfos de uno, derrotas de otros; buenas o malas noticias, según simpatías o antipatías). La clave es no confundir deseos personales con probabilidades.

Atinarle o no, estaría lejos de ser la principal preocupación en estas proyecciones, aunque pueda resultar grato adelantarnos a hechos que incluso uno tiende a esperar o desear al considerarlos convenientes. Un propósito importante sería generar coincidencias de los lectores con el análisis efectuado, o bien estimular opiniones distintas que nos enriquezcan a todos.

Los medios y comentaristas más influyentes pueden contribuir a que no se materialicen ciertos escenarios, e igual surge la posibilidad de profecías autocumplidas (aquellas que, al ser difundidas, tienden a provocar fuerzas que las confirmen en los hechos). Lo que no va es decir que “la realidad se equivoca”.

Y la comparación de encuestas serias a lo largo del tiempo, es de especial utilidad para detectar tendencias que puedan sostenerse. Sin embargo, se requieren también otros supuestos realistas.

En economía somos muy dados a predecir (el crecimiento, la inflación, la prosperidad o la paridad de la moneda), y bastante buenos para equivocarnos. Fíjense, si es difícil acertar con modelos matemáticos, en política resulta todavía más complicado.

Este escribano no se equivocó con las dos derrotas anteriores de Amlo (2006 y 2012), pero sí en los triunfos de Fox (2000) y Trump (2016, por los votos del Colegio Electoral a pesar de que Hillary ganó en el voto popular, no tan lejos de las encuestas). Variadito, pues.

Claro, ustedes saben bien que la opinión pública es capaz de dar vuelcos. Aunque los duros del PRI o los feligreses del Peje difícilmente cambiarán, la apreciación de quienes puedan decidir el resultado final de la elección (voto joven o ciudadano…) se podrá modificar en forma significativa. Hoy, nada está definido y casi todo es impredecible.

No es cosa de festejar ni de darse por vencido ahora. Ni siquiera el PRI, ante un 47% de los mexicanos que nunca votarían por ese partido. Vemos ya pronósticos aciagos, no de mal agüero sino de un predecible desmadre a partir de odio, división y desconfianza, de guerras, acusaciones y revanchas. No es el destino divino… sólo una advertencia para hacer menos pendejadas y evitar ese desenlace.

Eso sí, ojo, los ciudadanos no deben caer en ese derrotismo. Miren, muchos expresan que todos los candidatos son malos, corruptos y mentirosos. Que “la clase política es una desgracia”, y ni a cuál irle… al grado de que se preguntan si no hay “uno” que se salve, o que no lo destruyamos, añadiría yo. Bien, no todos van a ser tan nefastos e inelegibles, y eso se confirmó ayer en la pasarela de Acapulco.

Meade puede ser de lo mejor —o de lo menos malo, si quieren ustedes— aunque se ve afectado por la imagen de un partido que, si bien tiene recursos y organización, evoca gobiernos fallidos y desgastados. A su vez, Amlo resulta muy mañoso pero austero… y lo demerita su carácter e ignorancia. Anaya es un ser humano bastante normal e inteligente, que sabe aprovechar oportunidades.

Este último sería el menos previsible, y Meade parece el mejor hombre por el peor partido… ‘El PRI merece perder por corrupción’, se titula una nota de Reforma sobre el artículo de Enrique Krauze en The New York Times (7/III), quien según el Peje es de la mafia en el poder.

No sólo debe ser visible el pasado de cada candidato, sino también el potencial de su equipo. Ni Meade ni Anaya tendrían problemas para armar un gobierno en cuanto a capacidades, e incluso Amlo ha venido incorporando gente de mayor nivel.

Y eso de ofrecer honestidad se complica más en el caso del PRI. Ante una eventual victoria, aunque improbable hoy, de ninguna manera me gustaría presenciar los festejos de gente como Videgaray, Gamboa, Rosario Robles, Ruiz Esparza, Enrique Ochoa o los Duarte. Así de sencillo… ese no puede ser el futuro.

* EL ESCRITOR MARIO VARGAS Llosa, que nos dejó hace casi 30 años la frase “México es la dictadura perfecta” sobre la hegemonía del PRI y su ritual de cambio de individuos cada sexenio, ha vuelto a ocuparse de nuestro país para advertir del riesgo de un suicidio con el populismo mesiánico.

Bueno, en ello, al Premio Nobel (2010) no le ayuda nada haberse metido al jet-set de Europa, pero igual representa el potencial de instituciones y observadores del extranjero que podrían contribuir a evitar cambios contraproducentes por acá (tipo Venezuela, claro).

El peruano-español no menciona las graves omisiones de los gobiernos de Fox, Calderón y Peña Nieto ante la corrupción, ni tampoco sus abusos reiterados con las instituciones de la democracia liberal, que han sido pervertidas a favor de ellos (Jesús Silva-Herzog, Reforma, 5/III).

* EN SAN LUIS POTOSÍ se comenta también de las candidaturas a las alcaldías y las legislaturas estatales o federales. Insisten en que, para estas últimas, los que no están locos son rateros o emisarios del pasado. Hay inquietud por el PRI y el futuro del estado.

En cuanto a la alcaldía de la capital, se habla de alguien que sería excepcional entre los candidatos priistas y sus posibilidades de jalar votos para Meade. Ella, oigan, viene a ser un caso similar al de él… Valientes y mucho mejores que el partido que los postularía, tan desprestigiado por militantes sin ética que afectan a los honestos y eficaces.

Además del voto duro priista, la opción se ve atractiva para las mujeres, para ciertos panistas descontentos y para los que apreciamos esas trayectorias limpias y eficaces. También para quienes seguimos sin aceptar que San Luis sea Soledad… y un baluarte del populismo con el que se engaña y manipula a los pobres.

cpgeneral@gmail.com

@cpgarcieral