Los “universos paralelos del Covid-19

“El mundo que hemos creado es un proceso de nuestro pensamiento. No se puede cambiar sin cambiar nuestra forma de pensar”. Albert Einstein

Corren días extraños, el mundo da un respiro, todo es más relajado e invita a cavilar sobre la vida, las relaciones con los nuestros, el trabajo y… en los “universos paralelos” del Covid-19.

El trabajo y las “prisas” quedan atrás para recuperar, aunque sea por breve tiempo, nuestra vida. Algunas ideas que compartiré son resultado de reflexiones y charlas que he tenido estos días con amigos desde la certidumbre, comodidad y “confort” de casa.

Desafortunadamente esta certidumbre, comodidad y confort, es una realidad que disfruta un porcentaje muy pequeño de la población en México. Uno de cada dos mexicanos vive al día. Me parece una burla pedir, e insensato exigir, que estas pobres personas adopten las medidas sanitarias recomendadas.

Es de todos conocido que el México paralelo carece de servicios mínimos básicos (agua, drenaje) para seguirlas, tiene un empleo precario e informal y, en el “mejor de los casos”, comparte vivienda con varias personas y hacinados en un espacio pequeño, con todas sus implicaciones. La otra mitad vivimos en el universo donde existe lo necesario para afrontar esta crisis sanitaria quedándonos en casa.

Una breve analogía con las historias de super héroes invita a especular que estamos en una especie de “multiverso”, donde cada uno enfrenta de manera distinta un mismo fenómeno o situación de acuerdo con su realidad y ubicación.

Así pues, este escenario de alcance y repercusión mundial presenta realidades distintas en el ámbito global, continental, nacional, local o familiar. Lo único en común es… el Covid-19.

En otras palabras, vivimos en un mundo multi diverso que enfrenta muchas realidades, particularidades y desigualdades, donde cada nación, autoridad o familia desafía esta crisis sanitaria con lo que tiene a la mano.

La pregunta más recurrente en la mayoría de los países desarrollados afectados por Covid-19 es cuándo podría ser posible volver a trabajar. España lo hizo hace dos días. El otro lado de la moneda la presenta gran parte del resto del mundo.

Los gobiernos y empresas de las naciones desarrolladas implementaron políticas de pagar salarios o beneficios de desempleo a sus trabajadores. Pero millones de personas en África, América Latina y el sur de Asia carecen de esta red de seguridad por parte del Estado, y de ahorros. Viven al día.

A lo anterior se suma el horror de las carencias sanitarias e instituciones de salud débiles como encargadas de atender la pandemia en muchos países emergentes; pero el terror se hará patente en las regiones más pobres del mundo que carecen de los medios mínimos necesarios para hacerle frente.

Hasta ahora el Covid-19 ha afectado principalmente a las economías desarrolladas (excepto Irán y Brasil), donde los avances científicos y servicios médicos son más funcionales y responden con relativa rapidez. A pesar de ello, ha causado estragos gracias al debilitamiento durante las últimas casi 5 décadas de sus sistemas públicos de salud y, por ende, de su estado de bienestar.

Cuando se propague el Covid-19 en los países del sur, se podría avecinar algo devastador. Muchos de ellos están destruidos por conflictos bélicos, migraciones sin control, etc. y, en otros, la sobrepoblación de sus ciudades aunado a sus deficientes -o carentes- sistemas sanitarios y un estado de bienestar casi inexistente, serían el caldo de cultivo perfecto para magnificar la tragedia.

A pesar de los grandes avances tecnológicos, vivimos en un mundo desigual y con grandes brechas sociales y económicas. No las enumeraré, la lista sería muy larga.

Estas brechas pueden convertirse en actores principales que visibilicen nuestra gran miseria humana, destacando la mezquindad y egoísmo. Nada como el Covid-19 ha abrumado a gran parte del mundo en tan poco tiempo y con tanta fuerza.

Además, el anonimato de las redes sociales facilita criticar las medidas adoptadas por gobiernos, o enfadarnos ante la “inconciencia” de la población, sin analizar previamente su contexto (y sí, desafortunadamente hay gobiernos, políticos o personas irresponsables que, teniendo los medios disponibles, no los aplican).

Es desalentador que ante el peligro que hoy enfrentamos -ya perjudicó toda la economía global-, hasta el momento se tenga una cooperación mundial tan pequeña y en tan pocos lugares.

Vivimos horas decisivas. Si alguna vez se requirió una respuesta global para atender un problema global, este es el momento. Seamos solidarios y hagamos lo que esté en nuestras manos para transformar estos “universos paralelos” en uno solo.