Lozano, ¿lo sano?

En mi particular punto de vista, ha sido una semana curiosa en lo que respecta a las andanzas de José Antonio Meade para buscar la candidatura presidencial por parte del Partido Revolucionario Institucional.

Asistí el pasado ocho de enero a una reunión que tuvo el aspirante tricolor con el sector empresarial en San Luis Potosí. De lo que vi y escuché en esa ocasión, tengo dos conclusiones muy claras, insisto, desde mi perspectiva personal: la primera, Meade es tal vez el precandidato que mayor calidad de exposición técnica tiene en su discurso; la segunda, que requiere forzosamente una reingeniería personal si pretende enfrentar a individuos con muchas tablas en actos masivos, que se saben desenvolver y establecer canales claros de comunicación de su mensaje político.

La voluntad del elector, siendo realistas, no se inclina, en términos generales, por las propuestas complejas, de alta calidad y contenido, sino que lo hace, en mayor medida, llevada por la percepción. Más allá de lo que en realidad es, resulta de mayor importancia lo que parece que es.

Frente a sí, Meade tiene, por lo menos hasta este momento, dos figuras combativas, ue saben emocionar a sus oyentes, aun y cuando sus contenidos pueden no necesariamente ser ciertos o pertinentes; Anaya y Andrés Manuel llevan clara delantera en este campo.

¿Será la solución para José Antonio Meade el incorporar a Javier Lozano Alarcón a su equipo de trabajo, en la vocería?

Este Senador itinerante (va de un Partido a otro sin mayor problema) era un priista convencido hasta que la luz de la nómina blanquiazul del gobierno federal encabezado por Vicente Fox le atrajo. Durante su estancia en el Partido Acción Nacional fue una agresiva y dura voz en contra del Partido Revolucionario Institucional, Andrés Manuel López Obrador y lo que se le pusiera enfrente. Su cuenta de twitter es famosa por dar respuesta de confrontación, siempre que eso sea posible, a quien pretenda criticarlo a él o a quien lo tenga por aliado.

Sin embargo, ahora que Ricardo Anaya lo alejó de la posibilidad de ser candidato a la gubernatura de Puebla, iza sus velas y abandona al PAN, para pasarse al PRI. No sé si será el hijo pródigo que vuelve, lo cierto es que, en sus palabras, declaraciones, entrevistas y discursos, quedan inmortalizadas las mayores críticas, ataques y cuestionamientos al instituto político que ahora será escuchado por su boca, por lo menos en lo relativo al aspecto electoral presidencial.

Lozano es, sin dudarlo, un abogado inteligente y combativo pero, ¿será lo que necesita José Antonio Meade para posicionarse?

Me parece que una de las características que debe tener un vocero es su capacidad de empatía con sus oyentes, de manera que haga llegar el mensaje pretendido de la mejor manera. Lozano, sin dudarlo, llega para encender la confrontación discursiva desde el nivel del insulto y la diatriba, es decir, desde lo más bajo y ruin. Poca credibilidad tiene quien traiciona.

He dicho que a Meade le falta una mejor comunicación. Usar un golpeador de la palabra me parece muy poco sano. Dijera el escritor William Burroughs que un hombre no puede tener peor destino que estar rodeado de almas traidoras.

Suerte con eso, señor Meade.

Cierro esta columna lamentando el fallecimiento de Alma Irene Nava, mujer de extraordinaria valía, a quien no conocí en lo personal pero que intercambió conmigo dos o tres mensajes en relación con mis reiteradas críticas a la integración ilícita del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción, gracias a la nefasta Comisión de Selección designada por el Congreso del Estado. Alma Irene había sido designada por esta Comisión como Presidenta de dicho Comité y, ante lo evidente de la violación a la ley, renunció sin cortapisas, dejando en claro que ella no sería ni cómplice ni comparsa. Personas así, verticales, son las que México necesita, alguien que no traicione, ni a los demás ni a sí mismo.

@jchessal