Madres buscadoras

“La búsqueda tendrá por objeto realizar todas 

las acciones y diligencias tendientes para dar con 

la “suerte” o el paradero de la persona hasta 

su localización, incluidas aquellas para identificar 

plenamente sus restos en caso de que estos 

hayan sido localizados”.

LGMDFDCP. 

Los desaparecidos son ya un problema de impacto brutal en la psique de la población, inclusive más allá de los homicidios. No existe un terror más escalofriante para una familia, qué el no saber dónde está un miembro de la familia, un ser querido, que no está localizado y darlo por desaparecido. Luego al sufrimiento de la desaparición, viene el riesgo de buscarlo o de simplemente preguntar por él, ya que en eso conlleva a otra desaparición o a un asesinato por la simple y lógica razón de buscar a un ser amado. Así, los familiares de un desaparecido se encuentran entre la espada y la pared, entre un gobierno que hace como que apoya, y la delincuencia organizada o no, que no permite buscar y/o escarbar.

Y estimado lector, añádale una profunda crisis a nivel forense y de identificación con ADN o huella genética, de la mano de los vínculos estrechísimos entre delincuentes y poderes políticos de los tres niveles de gobierno.     

El juego perverso de las desapariciones viene luego del razonamiento criminal absurdo, de que “sin cadáver no hay delito”, no existe vínculo entre al autor material y la víctima. Hacer desaparecer a un ser humano ha sido inclusive una norma política de actuar contra aquellos disidentes de un gobierno, que se enfrentan en las llamadas “guerras sucias”. 

Llama la atención la lógica criminal de Santiago Meza, conocido como “El Pozolero”, quien en defensa de sus actos decía: Yo no los mate, yo los desaparecía, a mí me los traían ya muertos”. -En la famosa finca llamada “La Gallera”, se calcula que en sus fosas existen 17 mil litros de restos humanos desintegrados en ácidos-.

¿Por qué hay cada vez más desaparecidos? Van dos hipótesis: Primero, importa más a los gobiernos los homicidios como medida de éxito en la lucha contra la inseguridad y la violencia, que los desaparecidos. Segundo, las desapariciones no son consideradas como un problema de macro criminalidad, ya que el gobierno las considera como una limpia social de “malandros” o de la chocosa frasecita, “pues en que andaba metido su hijo-a-”. Aparte, que procesalmente no implica mucho trabajo. 

¿Leyes? Ley General en Materia de Desaparición Forzada, Desaparición Cometida por Particulares, ¿Sistemas?  Sistema Nacional de Búsqueda de Personas, ¿Comisiones? La Comisión Nacional de Búsqueda y las Locales.

TAPANCO: ¿Y hay dinero para buscar a los desaparecidos? Más de 800 millones de pesos a repartir en las Comisiones Locales de Búsqueda. A San Luis Potosí le tocaron poco más de 16 millones de pesos, más 2 millones y medio que aportará el Estado.

¿Alcanza?  Pues no, primero, porque las búsquedas son bajo la presunción de vida, o sea, están buscando a personas desaparecidas, no cuerpos. Segundo, las Comisiones de Búsqueda locales son una vacilada y agencia de colocaciones de “cuates”. 

Solo las madres buscadoras buscan cuerpos, porque ellas presienten más allá de los sistemas burocratizados. 

@Franciscosoni