¿Maquiavelo o Babalucas?

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Las campañas locales, sobre todo las de esta Capital, arrancan bajo la sospecha de maniobras perversas, traiciones, carambolas políticas nunca vistas o, en el mejor de los casos, autenticas tonterías. Por lo pronto, el ambiente político-electoral se ha enrarecido y contaminado de sospechosísmo.

Algún día no muy lejano habremos de saber si Juan Manuel Carreras López, en su carácter de jefe real del priísmo potosino y actor relevante en el proceso electoral en marcha, es un monstruo de sabiduría política o sólo un incompetente desesperado que está cometiendo grandes bobadas.

También, el tiempo nos traerá respuestas a otras incógnitas: a) ¿Xavier Nava es la versión potosina de Joven Maravilla, eje de una barroca operación que derrotará abrumadoramente al Gallardísmo, y está destinado a escalar alturas insospechadas, o simplemente está pagando la novatada y sirviendo a intereses que no son los propios? b) ¿Los señores Gallardo hicieron el mejor negocio político de su vida llegando a oscuros acuerdos con Carreras López y saldrán el 2 de julio sólidamente posicionados para ir por la gubernatura y lo que se les antoje, o patinaron feo y están en riesgo de ver frustradas sus expectativas? y c) Cecilia González Gordoa, priísta donde las haya, empeñosa y valiente, cuenta con los apoyos políticos partidistas e institucionales que le corresponden y podrá dar una batalla digna y casi heroica, o Juan Manuel la mandó al matadero infame y cruelmente?

El detonador de esta reflexión es el hecho de que el domingo pasado, poco después de concluir el evento que marcó el inicio de su campaña, al oscurecer, Xavier Nava se fue a reunir con el gobernador Carreras López en Casa de Gobierno. Trascendido el encuentro, en un primer momento trató de negarse –lo cual ya de suyo alienta todo tipo se lucubraciones-, para luego entregarse una versión oficial: la reunión fue de trabajo, para analizar los hechos de violencia que ha sufrido el equipo navista y que ya fueron denunciados ante la autoridad.

No hay manera de creerles. De haber sido ese el caso, por qué no darle el carácter oficial que se alega con una reunión en la que además del mandatario y el candidato estuvieran el señor Fiscal General del Estado, el señor Secretario General de Gobierno, ambos con responsabilidades en la materia; el presidente del PAN, para darle respaldo a su abanderado, y él o los abogados que lo representan. Así, al concluir la reunión se habría expedido un boletín oficial con sus fotos de rigor, y todo transparente.

Mejor aún, dado que no había nada que impusiera la necesidad de celebrar el encuentro en domingo anocheciendo y en un lugar sin acceso público, perfectamente se podía haber celebrado el lunes por la mañana en la sala de juntas del Gobernador en Palacio de Gobierna, con acceso de fotógrafos y camarógrafos unos minutos, y todo sin levantar la mínima sospecha.

Como no sería ético de mi parte afirmar categóricamente que la tarde/noche del domingo Juan Manuel y Xavier no se reunieron para hablar de lo que dicen, ante la desatinada forma en que lo hicieron y por sus funestas consecuencias de sembrar sospechas y enrarecer la atmosfera, lo único que se me ocurre decir es que ¡par de bobos!

En los primeros minutos del domingo, la candidata priísta a la alcaldía inició su campaña con un evento en el cruce de Av. Carranza y Uresti, y aunque no se dijo públicamente, hasta ultimo momento se tuvo la esperanza de que apareciera por ahí el Gobernador, que al menos de membrete es priísta. Eran horas inhábiles de un día inhábil. Ninguna infracción legal se habría cometido con su solidaria presencia. No fue.

Hay más hechos que igual cuentan por cuanto apuntan en una misma dirección cada vez más inequívoca: en las cinco semanas que han transcurrido desde que Cecilia fue registrada ante el Ceepac como candidata del PRI a la Presidencia Municipal, solamente ha sido invitada a platicar con el Gobernador una vez. En ese mismo lapso, Xavier Nava ha sido recibido por Juan Manuel Carreras por lo menos en seis ocasiones. Si no saben ser maquiavélicos –que su chiste tiene-, no lo intenten. Hacen el ridículo.

En esta línea de consideraciones, es obligado traer a cuento dos hechos que me parecen estrechamente vinculados: el primero, la reunión en horas de madrugada del pasado 8 de enero que celebraron José Antonio Meade, Juan Manuel Carreras y Ricardo Gallardo Juárez, que en buena lógica no puede haber tenido otra razón de ser que buscar un acuerdo político. El segundo, la campaña electoral de Ricardo Gallardo Cardona que en sus mítines solicita el voto “para los amarillos, de senador para abajo” y “para presidente, voten por quien quieran”. Si su compromiso político formal es apoyar la candidatura presidencial de Ricardo Anaya y no lo está haciendo ¿para quién en realidad solicita el voto en esa elección? No creo que sea para Andrés Manuel López Obrador, que los trae atravesados.

(Por cierto, debo confesar que cuando hable por primera vez del encuentro Meade-Carreras-Gallardo, dije que había sido en Casa de Gobierno, pero no es así. Fue en las oficinas de unas bodegas localizadas en el oriente de la ciudad, que ofrecieron facilidades logísticas para llegar con todo y vehículos al interior. Espero pronto dar a conocer la dirección exacta y alguna foto).

Recapitulando: el común denominador en estas extrañas andanzas es Juan Manuel Carreras López. Así, si con el voto gallardista José Antonio Meade gana cómodamente en San Luis Potosí; si Xavier Nava derrota a Ricardo Gallardo Juárez; si Gallardo Cardona gana ampliamente su distrito pero hace ganar ahí a Meade, y si Cecilia González se aviene a no hacer mucho esfuerzo en conseguir votos para no estorbarle a Xavier, entonces sí, sin duda, nuestro Gobernador será ese monstruo de sabiduría política del que hablaba al principio. Caso contrario, ¡qué ridículo, Señor, qué ridículo!

Existe, desde luego, la posibilidad alterna: la elección presidencial la gana aquí AMLO; nuestro próximo alcalde es Leonel Serrato (ya parece que lo veo correteando pollos por todo el gallinero cuchillo en mano) y Gallardo Cardona se queda en la orillita de la diputación federal.

¿Este arroz ya se coció?

Como se preveía, ayer se conocieron las primeras encuestas “post debate” merecedoras de atención. Y la mayor sorpresa es que no hay ninguna sorpresa. AMLO se mantiene en primer lugar con una diferencia amplia respecto de Ricardo Anaya, quien por su parte aventaja cada vez con mayor amplitud a JAM, y los independientes siguen en la marginalidad. Dos son las encuestas nacionales publicadas ayer.

La primera es la del periódico Reforma, que cumple con los más altos estándares en metodología y tamaño de muestra (1,200 entrevistas cara a cara en vivienda con urna simulada, levantadas entre el 26 y el 30 de abril)), que además trae el comparativo con su trabajo anterior, previo al debate, dado a conocer el 18 de abril. Sus resultados más sobresalientes son:

A la pregunta “Si hoy fuera la elección para Presidente, ¿por quién votaría?”, el 48 por ciento respondió que lo haría por AMLO (en abril, igual 48%); el 30% por Anaya (en abril, 26%); el 17 % por Meade (en abril, 18%); 3% por Margarita Zavala (en abril 5%), y 2% por El Bronco (en abril, 3%).

Como puede apreciarse, López Obrador salió indemne del debate; Anaya ganó cuatro puntos, pero sigue a 18 de AMLO, y curiosamente esos cuatro se los arrebato uno a Meade; dos a Margarita y uno a El Bronco.

A los encuestados se les preguntó si habían visto el debate del domingo 22 de abril. El 55 por ciento contestó que sí. A estos se les planteó “Por lo que usted sabe o ha escuchado, ¿quién ganó el debate? El 26% respondió que Anaya; el 21% que López Obrador y el 5% que Meade. No obstante, al ser interrogados sobre si después del debate alguno cambió su preferencia electoral, el 79% dijo que no; el 12% no respondió, y solamente un 9% dijo que sí, pero sin precisar de quién para quién.

De entre el resto de las preguntas o reactivos rescatamos una que resulta sorprendente: “Entre los siguientes, ¿quién es un peligro para México?”. El 30% dijo que José Antonio Meade; el 27% que López Obrador y el 10% que Anaya.

La otra encuesta difundida ayer que nos parece razonablemente confiable es la encargada por el portal de internet La Silla Rota, en sociedad con la organización Cultura Colectiva, a la empresa Enkoll. Se levantó también mediante 1,200 entrevistas cara a cara en vivienda. El director general del medio electrónico es Roberto Rock, muchos años director de El Universal. Es un viejo profesional serio y respetado.

Según este trabajo demoscópico, la intención de voto a favor de López Obrador es del 45%; para Ricardo Anaya del 29%; para Meade del 18%; para Margarita del 5% y para El Bronco, del 3%.

Son números que no difieren sustancialmente del trabajo de Reforma, ni en preferencia electoral individualizada ni en diferencias entre los competidores.

COMPRIMIDOS


  • Llama la atención que para su visita del próximo sábado a tierras potosinas López Obrador haya decidido que su evento principal se lleve a cabo en Soledad de Graciano Sánchez. Habrá que escucharlo con mucha atención.


  • Todo mundo bien contento con el Gobierno, sea federal, estatal o municipal; la ciudadanía encantada con sus autoridades y viene Diego Amaro, a ordenar desde el Tribunal Estatal de Justicia Administrativa la inmediata reapertura del antro Baby-lon. Su fallo está apegado a derecho, pero con igual apego a la ley podía haber resuelto en sentido contrario y mandar a los antreros a litigar en otras instancias. Si no cobra por sus favores, entonces lo suyo es pura ninfomanía jurídica. No se nos olvide que Amaro es compadre del ratotota de Cándido y que fue impuesto contra toda legalidad en su cargo.


  • La comisión correspondiente del Ceepac ya tomó una determinación que ojalá merezca el respaldo de los candidatos y sus partidos: celebrar tres debates, supongo que entre aspirantes a presidentes municipales. Uno en esta capital y los otros dos en Valles y Matehuala. Serán interesantes, sobre todo el de aquí. Y ahora con eso de las redes sociales pueden tener muy buena difusión.


  • Carlos Llamazares fue alcalde de Xilitla del 2009 al 2012. Sólo en su primer año “esfumó” casi 30 millones de pesos; en el segundo, algo así como 22, y en el tercero ya decidió portarse bien y solo se embolsó 5 millones. Por esa razón acreditada en documentos, la ASE lo inhabilitó por 20 años. Es el mismo que como precandidato priísta en marzo pasado se robó las boletas para la consulta interna. Va como candidato por el PANAL al mismo cargo, porque según legalismos no está impedido toda vez que sigue litigando su inhabilitación. Ahora le da por secuestrar la edición completa de los periódicos regionales que revelan su circunstancia política.

Hasta el próximo jueves.