Memoria y olvido

Ha sido temporada de tormentas tropicales y ciclones. De elecciones, cambios de poder y reacciones sociales. Se nubla y se despeja tanto en el cielo como en el ambiente socio político. La vida es eso: ver salir el sol y sentir que se oculta antes de que caiga la tarde porque los vientos así lo han decido.

Esta semana para algunos ha salido nuevamente el sol y otros ven como se termina una etapa.

Unos llegan y otros se van por su voluntad o por nuevas indicaciones. El ciclo se repite.

Se conmemora el 68 para no olvidar. Al 68 se le juntan los 43 y de ahí “en delante” todo parece es una acumulación de tragedias “de Estado”.

Leemos con espanto las noticias que nos anuncian la existencia de trailers con centenares de cuerpos dentro que nadie reclama o que nadie “entrega” ¿de dónde sale tanto muerto sin que sea un escándalo? Las preguntas se reproducen mientras las explicaciones, como siempre, se quedan cortas.

Y de nuevo 2 de octubre “no se olvida” . Para qué recordar si los sucesos se repiten sólo que en diferentes escenarios. Brotan las víctimas y nadie da cuenta de los victimarios.

Pliegos petitorios y porros siguen siendo un tema sin resolver; además la UNAM y el narcomenudeo y decenas de cotos de poder que al confrontarse desemboca en ajustes de cuentas cobrando sus correspondientes víctimas colaterales.

Si se trata de no olvidar solo para tener pretexto de más desmadre cada 2 de octubre o cada vez que recordemos la famosa “verdad histórica” , hagamos algo que nos haga sentir mejor. Ya vimos que las comisiones de la verdad, o los observadores internacionales les hacen cosquillas a los responsables de llegar “hasta las últimas consecuencias.

Mejor sería recordar en el silencio de cada deudo, de cada víctima que sobrevivió, de cada padre o de cada hermano. Quizá en ese respetuoso silencio que puede durar un minuto o una vida, se encuentre además de consuelo un forma de detener esa violencia que todos sabemos existe pero que oficialmente no es reconocida. O en el peor de los casos, desde el colmo de los cinismos, desdeñada.

No olvidemos, pero que la memoria sirva para construir, aún cuando sea sobre los restos de un país que a ratos parece desmoronarse y a ratos parece que toma fuerza para ponerse de pie de una vez por todas para hacer lo que le corresponde a su ciudadanía.

Estrenamos Ayuntamiento. Estrenemos voluntad para llegar a donde es necesario llegar en la esperanza de que queda atrás una administración de la que es difícilmente valorar algún beneficio.

Esperemos no revivir historias de frustración y que en tres años podamos decir que no tan solo recordamos sino que estamos orgullosos de que el voto por fin ha servido de algo.