“No mentir, no robar,
no traicionar al pueblo”.
Andrés Manuel López Obrador
Pemex no solo contaminó cientos de kilómetros del golfo de México, sino que mintió. Sus falsedades se reflejaron en declaraciones de la exsecretaria de energía y hoy gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, quien el 12 de marzo declaró que el director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, “me informó. que afortunadamente detectaron el origen, se contuvo. Fue el derrame de un barco, de un barco privado de una petrolera privada que no trabaja a Pemex. Son esas petroleras que han hecho trabajos de exploración y explotación, que tienen contratos, de los contratos que se dieron con Enrique Peña Nieto.”. La mentira llegó a la mañanera. La presidenta Claudia Sheinbaum declaró el 19 de marzo: “Por cierto, no fue Pemex. Esto es muy importante, el derrame no fue de Pemex. Se está también haciendo la investigación, aparte de que fue un barco, se está viendo la empresa, pero ¡no fue un derrame de Pemex!”. Mintió también Infodemia, un servicio de propaganda del gobierno.
Al final el director reconoció que el derrame sí fue responsabilidad de Pemex. Desde el 8 de febrero sus técnicos detectaron la fuga en un oleoducto. El director se dijo engañado y anunció la destitución de tres subordinados, pero no sé si es peor que el director pueda ser engañado con tanta facilidad o que haya mentido. Recuerdo el caso de Ignacio Ovalle, director de Segalmex cuando el servicio sufrió un desfalco de más de 15 mil millones de pesos, quien no fue castigado sino premiado con un nuevo cargo porque su amigo y jefe, el presidente López Obrador, afirmó que había sido “engañado” por “priistas”.
En realidad, las mentiras son parte fundamental de la Cuarta Transformación. La refinería de Dos Bocas, inaugurada por López Obrador en julio de 2022 y que hasta la fecha no ha cumplido con sus objetivos de producción, se construyó ilegalmente en una zona de manglares. “Es el mejor sitio”, declaró el presidente al poner la primera piedra el 9 de diciembre de 2019, pero una petición al INAI demostró que no se estudiaron otras posibles ubicaciones.
López Obrador prometió construir el Tren Maya sin tirar un árbol, pero millones fueron derribados, quizá entre 7 y 8 millones, aunque no conocemos el número real porque el proyecto se hizo, como hace siempre la 4T, con reserva de la información. Tampoco sabemos que se hizo con la madera, que debe haber sido un pingüe negocio.
Las mentiras no se han detenido en el segundo piso. En diciembre la presidenta Claudia Sheinbaum declaró en X: “Cerramos este 2025 como el segundo país con menos desocupación en el mundo. La transformación da resultados”. La prueba era un gráfico de 14 países con datos de una publicación española. Sin embargo, el Banco Mundial clasifica a México en el lugar 28 del mundo en desempleo.
También la presidenta ha declarado que, por la elección judicial, México se ha convertido en “quizá [el país] más democrático sobre la faz de tierra”. Sin embargo, todos los estudios internacionales muestran un deterioro de la democracia en México: el Índice de Calidad de la Democracia de la Universidad de Wolfsburgo, el Índice de Democracia de The Economist Intelligence Unit, la Iniciativa Global de la Democracia de IDEA y el índice de V-Dem, una organización sueca. A México ya no se le considera una democracia, sino un régimen híbrido.
Me parece maravilloso que un régimen se sustente en el principio de no mentir. El problema es cuando lo hace mintiendo de manera sistemática.
Democracia
“En defensa de la democracia” se reunieron en Barcelona los gobernantes de izquierda de España, México, Brasil, Colombia, Uruguay y Sudáfrica. No fueron invitados Cuba, Nicaragua o Venezuela, por no ser democráticos, pero a Cuba le prometieron ayuda. Quizá se les olvidó que el propósito de la cumbre era defender la democracia.
www.sergiosarmiento.com