Metropolitano seguro

“Solo somos una raza de primates

en un planeta menor de una estrella ordinaria, pero podemos

entender el universo”.

Stephen Hawking.

Al ingresar a una gran Ciudad hay un señalamiento que dice “Zona Metropolitana” de tal o cual lugar. Pues bueno, Usted está entrando a una zona que es compleja en su organización ciudadana, tanto demográfica como geográficamente, de servicios, de movilidad y por supuesto con inseguridad.

Un amigo llegó de visita a tierras Huachichiles y me pregunto sorprendido, ¿Qué si ya por fin teníamos una Zona Metropolitana? No le conteste directamente su pregunta, pero me cuestione ¿Si en verdad tenemos Zonas Metropolitanas, jurídica y administrativamente hablando? Creo que no.

La Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL), definió como ZM a aquellas a partir de una conurbación intermunicipal y en algunos casos interestatal. En nuestro Estado tenemos dos ZM, la de los municipios de la Capital y Soledad de Graciano Sánchez y las de RíoVerde y Ciudad Fernández.

Desde hace más de treinta años, ante el inminente desplazamiento de personas a las zonas urbanas y el crecimiento de las ciudades, se les empezó a llamar urbes y surge el término Zonas Metropolitanas, con diversos elementos integradores: El demográfico, con mucha gente en movimiento intra-metropolitano del centro a la periferia y viceversa, con crecimiento la mancha urbana; Que genera un mercado laboral, un perfil económico y de tipo de empleo, con una ubicación sectorial en un mismo territorio; Se da la conformación espacial por la expansión urbana y por último, una delimitación político-administrativa, en función de los gobiernos locales involucrados (municipio con municipio y/o Estado con Municipios).

El problema es que constitucionalmente no existe declaración de Zonas Metropolitanas, ni de Ciudades, por lo tanto su regulación para la gobernabilidad (al menos en el tema de la seguridad pública), resulta por demás complejo en cuanto a las atribuciones políticas y territoriales. Únicamente se reconoce como “Ciudad” a la Ciudad de México en el artículo 122 de la Constitución.

A mediados de los años ochenta los Regios con más visión, declararon mediante decreto, que para efectos surte el mismo derecho, la “Zona Conurbada” para los municipios de Monterrey, San Nicolás de los Garza, Apodaca, Guadalupe, San Pedro Garza García, Santa Catarina y General Escobedo.

Hace diez años, el Presidente de la Republica siendo Gobernador del Estado de México, entrevió la importancia de crear zonas metropolitanas, y también por decreto, aprobó la declaratoria de “Zona Metropolitana al Valle de Toluca” con veintidós municipios, dándole un toque político aceptable socialmente como era el crear los “Cimientos para la Seguridad Integral” ya que se requerían de condiciones que brindaran certidumbre y confianza a la sociedad para que cumpliera sus fines productivos en un ambiente de armonía y paz social.

Lo que lograba el Gobernador mexiquense en ese entonces, era tener el control, primero de la seguridad pública de la capital y que el gobierno estatal tuviera legitimidad que fomentará la legalidad de sus actuaciones y lograr la coordinación interinstitucional, una administración pública confiable y eficiente y de paso un esquema de inversión en la zona metropolitana que a la vez permitía el crecimiento de la economía estatal.

Al mismo tiempo que el Estado de México lo hizo el Gobierno de Jalisco, quien declaró por decreto el “Área Metropolitana de Guadalajara”, que incluía a los municipios de Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá, Tlajomulco de Zúñiga, El Salto, Juanacatlán e Ixtlahuacán de los membrillos.

¿Qué se logra? Al ser una circunscripción territorial como tal, publicada en el Periódico Oficial del Estado, hace que primero, la gente se sienta metropolitana y con sentido de pertenencia y por lo tanto los problemas de inseguridad se deben ver en forma global, no por calle o colonias. Me explico, si se comete un homicidio en la zona centro, su impacto de reacción es y debe ser metropolitano (circunscripción), porque igual impacta en la zona de las Lomas que en Soledad de Graciano Sánchez.

Lo metropolitano significa acciones habituales en beneficio de la población, así como es en seguridad, es en procuración de justicia, en movilidad, en transporte, en agua, etc. La misma OCDE, sentencia que es indispensable la gestión urbana para evitar la fragmentación y esfuerzos duplicados (cuando los hay), el gobierno metropolitano tiene ese carácter de colaboración gubernamental. Ya que desde hace años la figura del municipio (en algunos casos), es sinónimo de negligencia y olvido.

No es políticamente correcto, ni lógico que se hable, o que se rotulen vehículos y espectaculares con la leyenda Metropolitano, cuando no es así.

¿Qué hacer al menos en el rubro de inseguridad? Implementación de una estrategia y el Plan de Acción a través de iniciativas que mejoren la cohesión social y la participación comunitaria en la prevención; Identificación y movilización de distintos socios locales que puedan contribuir con la reducción de la inseguridad; Creación de una coalición/alianza local para la seguridad encabezada por un líder público; Evaluación, medición y comprensión de aspectos relacionados con la seguridad y protección de colonias, fraccionamientos y barrios en toda la circunscripción; Desarrollo de una estrategia local sobre prevención delictiva y seguridad urbana y un Plan de Acción preciso; Institucionalización del enfoque participativo, incorporando la seguridad como dimensión transversal en diversas instituciones de gobierno local, el sistema de justicia penal y la sociedad civil.

TAPANCO: Quien tenga el control de la zona metropolitana, tendrá el poder. Tampoco es que se aspire tener una Seguridad Metropolitana ideal, sino que cuando menos los actores que se vayan a involucrar tejen alianzas y sistemas, primero de prevención y después de respuesta. Lo anterior, requerirá arrastrar el lápiz para el desarrollo de capacidades, formación y, a veces, reforma institucional.

Francisco.soni@uaslp.mx